Por Federico De Arcos
“En nuestra patria y en nuestros tiempos no merece el honroso nombre de estadista el hombre que en todos sus planes de administración no incluye el de dar al pueblo la mejor educación posible.” (Horace Mann, filántropo y pedagogo norteamericano, 1796-1859) Antigua máxima pero está siempre vigente: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Ese “mucho” con frecuencia es sinónimo de “nunca”. Después de la debacle del 2001, supimos de encendidos discursos sobre que había que reconstruir el país e invariablemente los dirigentes decían que buena parte de ese proceso sólo se lograría con la educación.


















