Acaso alguien puede negar que un rasgo característico del último quinquenio fuera la creación de puestos de trabajo? El empleo da acceso al alimento, a la vivienda, a la salud, y a la educación. El empleo activa el consumo y fomenta más empleo. El empleo disminuye la mortalidad infantil, la inseguridad y mejora muchos otros indicadores económicos. La disminución significativa de los niveles de desempleo junto a las políticas sociales lograron una reducción de los niveles de pobreza del 54% en el primer trimestre del 2003 al 17% en el mismo período del 2008 y de los niveles de indigencia del 27,7 al 4,6%, en igual período.
Se establecieron tasas anuales de crecimiento sostenido del Producto Bruto Interno (PBI) cercanas al orden del 9%, logrando un incremento acumulado del 50,3%, que ubicó al PBI en los $381,7 miles de millones constantes de 1993 en el segundo trimestre del 2008. Según reveló la Comisión Económica de la ONU para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Argentina que el segundo país de la región, detrás de Panamá, en registrar el mayor crecimiento del PBI por habitante durante el 2007.
Sin embargo, de nada serviría si el crecimiento económico no viniera acompañado de una equitativa distribución social, y precisamente esta etapa se caracterizó por la generación genuina de puestos de trabajo, reduciéndose en consecuencia el nivel de desempleo en 12,5 puntos porcentuales (pp) hasta alcanzar el 7,9% en el tercer trimestre del 2008. Además, gran parte de los trabajadores que se encontraban empleados a principios del 2003, han conseguido mejoras significativas tanto en sus puestos de trabajo como en materia salarial.
Por otro lado, se logró que el acceso al crédito no fuera exclusivo de las grandes corporaciones, pudiendo las pymes obtener la financiación requerida para invertir en capital de trabajo y tecnologías necesarias para incrementar su producción, las cuales ayudadas con un tipo de cambio competitivo permitieron ubicar parte de su producción en el resto del mundo.
Paralelamente, la rentabilidad de las grandes empresas también ha logrado una mejora significativa, producto de la evolución positiva de las ventas a raíz del considerable incremento en el consumo interno y externo, como también en la mejora de la competitividad, que ha compensado con creces los mayores costos laborales y de insumos, obteniéndose en muchos casos rentabilidades extraordinarias con una incidencia del costo laboral sobre el costo total mínima.
En los últimos meses, el panorama macroeconómico tanto interno como externo ha cambiado, y esta situación caracterizada por un estado de incertidumbre dio lugar a que algunas empresas, en su mayoría las de gran magnitud, intentaran “achicar gasto” por el lado más débil, despidiendo trabajadores, lo cual a su vez agravaría la situación por su impacto negativo por el lado del consumo.
En estos tiempos de incertidumbre es preciso hacer un esfuerzo tanto del sector privado como público, para evitar que muchos argentinos pierdan su fuente laboral y evitar las consecuencias socioeconómicas que la falta de trabajo conlleva. Es necesario tomar conciencia del efecto multiplicador que el empleo crea, pero más importante es comprender que la riqueza de un país se encuentra tanto en su gente como en la producción de bienes y servicios que genera, siendo su principal componente el factor trabajo.
Fuente:buenosaireseconomico.com
Publicado en: La Licuadora

