Y ahora ni siquiera tienen su tren…
Ya les habíamos quitado la dignidad. Se habían rebajado a revolver la basura para sobrevivir, para alimentar a sus familias. Y ahora le quitamos su tren… porque es peligroso.
Es peligroso que se junten. Porque pueden comprender la injusticia que ha golpeado sus cuerpos. Es peligroso porque pueden verse iguales a ellos mismos, pueden juntarse, organizarse y hacer cooperativas, dignificar su trabajo, siquiera un poco. Y eso, para algunos, para los que nos gobiernan y otros tantos, eso es peligroso.
Hubo quienes se quejaron de la inseguridad del “tren blanco”, la misma que está en todos lados, por estos días. Esa inseguridad que se siente en la esquina de cualquier cuadra de buenos aires. Pero es fácil encontrar un chivo expiatorio. Es fácil agarrárselas con ellos, porque no se pueden defender, porque recién se estaban organizando.
Pero para ellos, que son verdaderos trabajadores, no fue suficiente. No se quedaron con las manos cruzadas. Como ya no tenían su tren, tuvieron que juntarse de otra manera. Sintieron la necesidad de alimentar a sus hijos, por eso buscaron otra forma de organizarse. Se reunieron en una plaza de Nuñez y en Barrancas de Belgrano. Pero “claramente” aquello les resultó, a nuestros gobernantes capitalinos, tan o más peligroso que el tren blanco. Por eso mismo, hoy consideran necesario “desarmar los asentamientos que se montaron allí”, así lo expresó esta semana el ministro de Espacio Público porteño, Juan Pablo Piccardo.
Es evidente que hay un conflicto de convivencia. Y es evidente que ese conflicto se basa en la falta de tolerancia, en la falta de tacto y de bondad y solidaridad que tienen ciertos porteños con sus coterráneos.
Pero es más simple echar culpas. Es más fácil ocultar la mugre o los problemas bajo la alfombra. Es más fácil quitarles el tren que les permitía dignificar un poco su “trabajo”, sus vidas, y echarlos de la plaza. Es mucho más simple desalojar a palazos terrenos ocupados por gente sin techo. Es más fácil que “la chusma” esté lejos, como en épocas de poca libertad, como en las épocas de esclavitud asumida… Es más fácil así, porque es la única forma que tiene la gente que no posee tolerancia ni bondad, la que hoy nos gobierna en la Capital, de saber que de esa manera, únicamente, “va estar bueno Buenos Aires”.

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