Faltan siete días para las elecciones presidenciales. Allí nos esperarán las urnas con hambre de democracia. Los presidentes de mesa y los fiscales aguardarán nuestra llegada hasta las seis de la tarde, hora en que se cerrarán los comicios. Allí deberemos estar nosotros y, en nuestro sobre, nuestras ideas y esperanzas.
Pero debemos estar atentos. Serán siete días donde pasará de todo. Los agravios clásicos de la política argentina caerán como granizo, durante toda la semana. No debiera extrañarnos que haya alguna acusación falsa sobre un candidato opositor, como ocurrió con Olivera –candidato por el ARI- en las últimas elecciones presidenciales. Estas cosas son normales en nuestra política. Por eso debemos estar atentos.
Serán siete días para informarnos. Tal vez, sean los siete días más importantes que tendremos en los próximos años. La decisión estará en nuestras manos, en nuestro sobre, en nuestro voto. Después, en el octavo día, sólo nos quedará tiempo para lamentos o festejos. Por eso hay que estar atentos… e, insisto, debemos informarnos. Tenemos que saber todo: quiénes son los candidatos, cuál es su pasado, sus aspiraciones personales, cuáles son sus propuestas. Es nuestro deber como ciudadanos, y nuestro derecho.
Siete días. Tan sólo siete días. Parece poco, pero en siete días se puede hacer mucho. Hay quienes creen que en ese tiempo se construyó el mundo. No pido tanto… sólo que estemos atentos… y nos informemos.
El domingo será nuestro día. Llegaremos y quizás haya cola, quizás no. Pero igual será nuestro día. Llegaremos, frente a la mesa que nos designaron para hacer efectivo nuestro sufragio, saludaremos al presidente de mesa y a los fiscales… y será nuestro día. Entregaremos nuestro documento de identidad, y será nuestro día. Con el sobre en la mano y mucha esperanza en la mente o el corazón, entraremos al cuarto obscuro, y será nuestro día. Porque sólo entonces gobernamos directamente, sólo entonces podemos sentir que es nuestro día de elección. Allí dentro, frente a todas las boletas, somos más libres que nunca.
Por eso debemos estar atentos estos siete días. Debemos recordar cuando no pudimos elegir. Recordar cuando otros pocos decidían lo que era mejor para nosotros, sin conocer nuestras ideas o esperanzas.
Serán siete días… siete oportunidades para prepararnos. Debemos estar listos, conocer todo sobre cada nombre que aparezca en las boletas. Porque no habrá lugar para los “a mi no me interesa la política”. Porque a todos nos importa nuestra educación, nuestra cultura y nuestro bolsillo. Y porque, ya dentro del cuarto obscuro, no habrá tiempo para eso. Allí sólo deberemos pensar en el futuro. Pensar qué queremos cambiar y qué país queremos para nuestros hijos.
La decisión será nuestra y el domingo que viene será nuestro día. Siete días: comienza la cuenta regresiva…


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