Recuperar la política

Hace días -tiempo de campaña política- que vengo escuchando sobre el fracaso de la teoría del derrame.Economistas clásicos y neo-clásicos sostuvieron por mucho tiempo que esta teoría era la que nos iba a llevar a la prosperidad. La misma profesa o profesaba que: manteniendo un ritmo acelerado del crecimiento, la gente económicamente más poderosa iba a ganar tanto dinero, que sus riquezas se derramarían sobre el resto del pueblo.

Es extraño escuchar que todavía se hable de esta creencia político-económica. Lo paradójico es que se habla también de redistribución de la riqueza. Cualquier persona se pondría rápidamente de acuerdo conmigo en que estas dos ideas son, por definición, incompatibles.

Pero todo esto sólo me hizo pensar en cómo muchos destinos y muchas vidas dependen de estas decisiones, de estos caminos políticos. Y también de cuán inertes nos podemos sentir los ciudadanos ante estas cosas. Nos pasamos la vida quejándonos, casi siempre con razón, de las decisiones de nuestros gobernantes. Y sabemos, claro está, que la mayoría de la población descree hoy de la política.

Casi una historia completa de corrupción, en un país que comenzó torcido, fue debilitando las esperanzas democráticas y “borrando” las páginas de la constitución Nacional, a tal punto, que la política se convirtió en “mala palabra”.

Ya nada importa, porque “son todos iguales”; eso se escucha seguido. Y ahí esta el error que nos puede llevar a la ruina: entregarle la política a quienes la han manchado; dejarle el campo libre a quienes han vendido las esperanzas de los argentinos, a quienes les interesa más enriquecerse que alcanzar la igualdad social.

Ese es el error: resignarse. Que fea palabra es “resignación”, cuando se siente moneda corriente, cuando se siente que no se dejó todo. Pero allí comienza la esperanza. Hasta en el pantano más tenebroso, crecen flores. Allí, donde hoy hay resignación, tendrá que aparecer la sed de justicia. La crítica política aflorará, pero será constructiva, estará encarnada en la idea. Y ese será nuestro trabajo. Ese es el trabajo del pueblo.

Debemos recuperar la política, hacerla nuestra, “hacerla limpia”. El sufragio será la escoba, y la protesta, nuestra elegía.

Así combatiremos la corrupción, aquí y allá. La más grande, la que se escribe con mayúscula -como Presidente- y la otra, la que se escribe con minúscula –como ciudadano. Porque para limpiar el país, hay que comenzar por nuestra casa, nuestra escuela, nuestro club, nuestro trabajo.

Debemos responder como ciudadanos, con todo lo que eso significa. Debemos involucrarnos en cada decisión, para ser protagonistas de nuestras propias vidas. Tan sólo, para que los que hoy están abajo, ya no lo estén, y para que no miren nunca más a los de arriba, esperando que algo se derrame.

1 Respuesta a “Recuperar la política”


  1. 1 marianito rayadito

    Hoy en dia,parece algo utopico convencer a la sociedad,y dcirle a cada individuo que es un Ciudadano y no un esclabo.

    Que la politica es la actividad mas noble, que el hombre pude realizar.

    Pero a no bajar los brazos a no recignarce, que con la utopia tambien se hace politica.

    Mucha suerte Amigo Federico Guido Fiorentino, me despido.

    Mariano Vargas

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