No se ponen de acuerdo. Uno los manda para un lado y el otro los devuelve. Parece que es lo más fácil.
Tratan de asegurarse de dejar en claro que no son su responsabilidad. Uno dicen que son de allá, el otro dice que no tanto. Pero ellos, los cartoneros, siguen sin poder hacer lo único que los salvó de la pobreza por la desocupación.
Ya le habían cerrado su tren y echado de la plaza. Y no los trataron como se merecen, por el sólo hecho de ser personas y ciudadanos de nuestro país.
Y mientras ellos siguen revolviendo la basura para dignificar -aunque suene paradójico, ellos lo sienten así- tan sólo un poco sus vidas, los otros dos, jefes de gobierno electos por el pueblo se siguen peleando para no tener que resolver los problemas de los cartoneros.
El de la Ciudad de Buenos Aires los echa porque son de allá. El otro se queja porque los regresaron. Pero ambos, sin acciones y con muchas palabras de más, están mostrando verdadera ineficacia en el manejo de esta problemática social que no es ni porteña ni del conurbano, sino argentina.
Setenta familias fueron desalojadas por el Jefe de Gobierno electo de la Ciudad de Buenos Aires. Setenta familias, que al parecer molestaban en los barrios porteños. Porque parece que, a algunos, les molesta que los cartoneros de la provincia vengan a buscar las sobras de la Capital. Parece que eso está mal. Y claramente está mal, porque no deberían estar buscando sobras, ni de los porteños ni de nadie. Eso es lo que está mal. Pero, para esta gobernación, la solución más rápida y fácil fue tirarle la pelota a su colega y vecino.
Y así parece que serán las cosas.
Así parece que nos vamos a manejar… así la Ciudad va a ser un lugar feliz, sin gente revolviendo la basura. Esa parece que es la mejor manera de hacer de Buenos aires un lugar “Bueno”, un lugar mejor. Asegurando lo nuestro y devolviendo lo que no pertenece aquí. El cartón de la Capital Federal es nuestra basura y seguirá siendo basura capitalina, más allá de que allí, en la Provincia, sirva para algo más.
Y así, mientras ellos buscarán un lugar donde recolectar nuevas sobras, los dos Jefes de Gobierno seguirán peleando, haciendo política de verso, o mejor: harán lo que más saben hacer, como buenos hombres de deporte que fueron… seguirán pasándose la pelota, sin proponer soluciones concretas.

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