La noticia más leída de Clarín este último sábado fue la que habla sobre la intención de un árabe de construir la torre más alta del mundo. Su costo será de 10.000 millones de dólares y tendrá una altura de 1.600 metros, superando ampliamente a “Burj Dubai”, que está en plena construcción, y a la torre de oficinas Taipei, en Taiwán.
Lo que me llama más la atención de esta noticia no es solamente que haya sido la más leída entre todas, sino esa clara fascinación, que tienen las sociedades modernas, por construir y construir, hasta llegar al cielo. Gastar millones y millones de dólares, casi sin sentido, para fascinar, para deslumbrarnos.
Y puedo pensar y hablar de cómo podría gastarse ese dinero en cosas más necesarias. Construir otro tipo de viviendas más baratas, para gente que realmente lo necesita; pero, claro, eso no es buen negocio. Tampoco es bueno hablar de eso, porque es más divertido y espectacular un edificio de 1.600 metros. Es un ícono, un símbolo que atraerá el turismo. Pero eso a mi no me importa. Me resulta un gasto de dinero infernal y sin sentido.
Pero también podría hablar de esa intención inclaudicable que tenemos por trascender las fronteras de nuestro mundo. No está mal hacerlo, pero creo que seguir ese rumbo es equivocar el camino. Construir un edificio tan alto no nos acerca más al cielo, no nos permite traspasar barreras. Para llegar al cielo necesitamos otras cosas. Necesitamos imaginación, fe, esperanza, entre otras cosas.
Tal vez esté pasando otra cosa, y no lo supe ver, tal vez este edificio nos va a llevar a un nivel de superación humana jamás visto o imaginado. Puede ser que sea un necio y no lo comprenda. Quizá soy un ignorante que no lo puede entender. 10.000 millones de dólares gastados en un edificio gigante quizá sea una buena inversión. Debe ser eso.
Acaso yo no entienda lo que es trascendental, porque sigo pensando que para llegar al cielo necesitamos otra cosa: más libertad… eso ser más libres, sobre todo en países como China o Arabia, donde se construyen, paradójicamente, las torres más altas del mundo.

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