La imagen era clara… aquel hincha del fútbol tenía su mano, en forma de revolver, apuntando a su cien. “Mataron a un hincha”, repetía una y otra vez… “Mataron a un hincha”. Los futbolistas, preparados para disputar su partido, apenas podían comenzar a entender lo sucedido.
Murió Emanuel Álvarez, un hincha más de este fútbol tan violento, de este fútbol argentino, que ya no viene ni va… que ya no camina, pero tampoco parece tener intenciones de cambiar.
Y parece que no pasó nada. Hoy se sigue jugando la fecha del Torneo Clausura, como si nada hubiera pasado. Porque se siente más fácil seguir adelante… “que se encargue la justicia, nada tiene que ver con el fútbol este hecho”, repetía una y otra vez un dirigente de Velez.
Podrá ser, finalmente que el fútbol no sea el culpable esta vez; hasta que no se termine la investigación, que dirá si realmente fue una venganza entre hinchadas o un problema de camisetas, no sabremos el veredicto, no nos enteraremos de si tiene que ver con el fútbol o no.
Pero deberíamos permitirnos ir más allá.
Deberíamos dejar de preocuparnos sólo por los que nos compete, sólo por lo que nos pega de frente. Hay veces, muchas, que la injusticia pasa por los costados; y ahí también debemos reaccionar. Este es uno de esos casos…
Tuvo que aparecer la imagen de este hincha, para que suspendieran el partido. Varios responsables del fútbol aceptaron saber sobre el asesinato Emanuel, pero ninguno tuvo la “humana ocurrencia”, o la sana actitud de intentar suspender el partido, ni hablar de la fecha.
De eso estoy hablando, justamente de eso… quiero, intento, ir más allá de un aberrante hecho policial. Hablo de humanidad, de valores, de moral. Hablo de compromiso social. Hablo de que los dirigentes no salgan a cuidar su pellejo, sino a solidarizarse con la víctima y sus familiares. Hablo de respeto…
Y, para hablar de eso, esta vez elegí el fútbol, tal vez, porque aquí nunca hablamos del fútbol, quizá, porque el hecho me puso irascible. Pero podría haber sido con otra noticia. Lo importante era hablar de eso: de respeto. Porque los valores humanos no abundan en estos días. Porque necesitamos cambiar las cosas. Y, si los que nos gobiernan desde nuestro voto no hacen lo que deben, nosotros tenemos que hacer lo correcto, y exigir lo mismo de los demás… como hizo la hinchada de Velez que, tal vez por miedo, o tal vez por respeto, decidió ir más allá que las personas que organizan el negocio del fútbol, y suspendió por su cuenta el partido.
Y perdón, una vez más, humildemente, por volver siempre a lo mismo… como quienes quieren que este mundo sea un lugar feo y torcido no se toman vacaciones, debemos estar concentrados. Y no mirar para otro lado, sobre todo, cuando la injusticia nos pasa tan de cerca, sin tocarnos.


0 Respuestas a “No mirar para un costado”