Levantar la mano y votar.
Nada muy complicado. Con previo, sincero y comprometido debate, hay que levantar la mano y votar.
Votar como votamos nosotros para darles la dicha de sentarse en los sillones legislativos. Es un derecho y una obligación que tienen tanto los diputados como los senadores de nuestro país. Es el deber de nuestro congreso: levantar al mano y votar.
Votar con conciencia. Votar para construir un mejor país. Para mejorar lo que tenemos; para cambiar lo que está mal.
No es tan difícil. Sólo hay que mantenerse despierto; abrir bien los ojos y no dormirse, para escuchar, para entrar en el debate, que debe ser sincero y comprometido.
Hay que estar despiertos y no pasar papelitos con frases que comprometan a ex-presidentes, como “hay que cajonear la ley”. Es necesario establecer un antecedente, hacer cosas nuevas… simplemente levantar la mano y votar con conciencia.
Es simple levantar la mano y votar, pero deben levantarla cuando se cree realmente en la propuesta, no por inercia o por obligación partidaria. Votar con conciencia.
Terminar con el oficialismo o la oposición “per se”. Hay que ser conciente al levantar la mano para votar.
Hay que ser responsable y coherente, como lo fueron en el último tiempo.
La ley de protección de los bosques argentinos es un claro ejemplo de voto con verdadero sentido común. También lo es la ley que obliga, a todos las obras sociales y los servicios médicos privadas, a cubrir los trastornos alimenticios, como la bulimia, la anorexia y la obesidad.
Ese es el verdadero camino a seguir. Ese es el congreso que necesitamos y queremos los argentinos. Sería muy bueno que no se abandone.
Lo único que se pide, desde este humilde lugar, es simple: no perder el camino emprendido en esta transición política de gestiones; no abandonar el camino y ser coherentes, a la hora de levantar la mano y votar… lo que hay que votar.


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