La Villa del padre Pepe

Quizá por casualidad o destino, hace un par de días me topé con una noticia que contaba la historia de un héroe urbano. Pero, al leer detenidamente la noticia, resultó que el protagonista de la noticia no era un héroe desconocido por mí, todo lo contrario.

El padre “Pepe”, quien supo ser el cura de mi escuela (en mis tiempos de católico) abrió hace pocos días, en el Polo Educativo de Barracas, ubicado en la villa 21-24, la secundaria N° 6, que ya alberga a 121 alumnos y mantiene a 70 más en lista de espera, por no dar abasto. Casi todos ellos, rechazados de otras escuelas por el simple hecho de “ser villeros”.

Podríamos estar de acuerdo que tal gesto es digno se un héroe urbano. Podríamos pensar que con eso el padre “Pepe” ya se ganó tal título. Pero no es sólo eso lo que lo convierte en un verdadero héroe.

Hace unas semanas “Pepe” fue amenazado a muerte por las bandas de la villa 21-24, por haber denunciado el tráfico de paco en el barrio.

Cansado de ver cómo los niños que tenían deseos de progresar terminan atrapados por la droga, no pensó en hacer otra cosa que en denunciar tal atropello. Y la amenaza no fue lo único que tuvo que afrontar “Pepe”, quizá fue peor el desinterés o la exigua o nula reacción de la policía y la justicia.

El paco (denominada como la “droga de los pobres”) es la herramienta perfecta para embrutecer a las masas, para acabarles la cabeza, para que se autodestruyan. Y el negocio que lo maneja es grande. Y contra eso va el padre “Pepe”, que no se desanima.

Va contra el paco y la pobreza, contra la ignorancia, contra la injusticia… y no se desanima. “Pepe” no afloja, no da el brazo a torcer, porque no puede abandonar a los alumnos de su nueva escuela ni a ningún niño del barrio.

El paco quizá es el peor enemigo al que se puede enfrentar un niño de una villa miseria. El paco es el monstruo… Y el Gobierno y la policía, sus aliados.

Porque “Pepe” ya intentó ese camino: ya hizo la denuncia… y sólo recibió espaldas y amenazas. Por eso apeló a su propia receta, que quizá no le haya dado aún la victoria definitiva.

“Pepe” prefiere combatir el paco con educación, contención y el más sincero de los sentimientos: el amor.

Quizás la receta sea distinta a la que creíamos correcta… quizás no debemos pensar en las elecciones legislativas, y concentrarnos en buscar nuevas formas para colaborar con hombres como “Pepe”, hombres que valoran más a un niño con la panza y la mente llena, que una boleta con su nombre en la urna.

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2 Respuestas a “La Villa del padre Pepe”


  1. 1 Gilda

    Muy bueno lo que escribiste. Yo tambien pienso que la droga es un mounstro que debemos combatir entre todos. Los politicos decentes, los policias que no son corruptos y los ciudadanos, involucrandonos en un fuerte trabajo social de prevencion y de ayuda a nuestros niños y jovenes.

  2. 2 alaniz daniel

    Como pastor estoy solidarizandome con el trabajo del Padre Pepe, quienes abrazamos el mensaje biblico no podemos dejar pasar estas cosas, sino que debemos estar atentos para que nadie nos amenace, ni amendrente por hacer un  trabajo que es salvar integramente la vida de los que sufren. Siempre se podrá inventar cosas para desacreditar el trabajo de uno, pero el trabajo habla por uno y es nuestra vocación cumplirlo. (pastor_alaniz_daniel_1@yahoo.com.ar

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