Pobres aquellos hombres blancos que sienten miedo.Pobres, se les nota el pavor en el rostro. Deben ser sus ojos, que los delatan.
Pobres, ven a alguien distinto y sufren de terror. No los juzguen, porque es miedo lo que sienten.
Si reaccionan mal, entiéndanlos, porque están muertos de miedo. Pobre de ellos. Pobres esos hombres blancos.
No es violencia, es sólo miedo. Ellos entienden bien lo que es el peligro. Por eso es que se juntan, para protegerse. Sienten tanto temor que deben esconderse debajo de sábanas blancas. Pobres esos hombres blancos.
La sociedad no los comprende, porque no todos sufren como ellos. No todos sienten el miedo en la piel.
Ellos son los mártires, ellos son las víctimas. Pobres esos hombres blancos. Necesitan que los ayudemos, para protegerse de los que son distintos. Ellos corren peligro, un peligro extremo. Por eso mueren de miedo.
Pobres esos hombres blancos. Que no pueden vivir tranquilos. Pobres ellos, que no pueden transitar las calles tranquilamente. Pobres. Dejémoslos unirse para que se sientan un poco más fuertes.
Pobres, están preocupados, porque sienten miedo. Pobres esos hombres blancos, que se sienten solos. Pobres, porque están cada vez más solos, porque algunos no los entendemos. Pobres ellos, que no son comprendidos por gente como nosotros.
Pobre de ellos, porque hay gente como nosotros, que no entendemos, que no nos damos cuenta, que una mujer inmigrante, sentada pasivamente en un asiento de un vagón de tren, es una amenaza inminente.
Pobre de nosotros, pensarán aquellos hombres blancos, que no nos damos cuenta que una mujer, sólo por ser distinta, puede hacernos daño.
Pobre de ellos, porque creen que son el centro de la tierra, pobre de aquellos hombres blancos, paranoicos, que creen que una mujer, que ni siquiera los mira, puede hacerles daño.
Pobres ellos, que sienten que deben pegar primero, frente a una mujer, que no tenía intención de lastimarlos.
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