Cada uno con lo suyo

Uno dedica su tiempo profesional -y un poco del otro- a tratar de mejorar el ambiente en el que vivimos. Para algunos, esto es una decisión de vida. Y lo digo con total ausencia de pedantería, pero con verdadero orgullo. Porque no es una virtud, sino una elección de encarar la construcción de nuestro propio “ser” en este mundo.

Desde aquí hemos debatido críticamente diversas problemáticas sociales. Cada hecho desdeñable, pueril y condenable ha sido tema de discusión y reproche de esta columna. Hasta las propias miserias, mías y la de ustedes, los lectores, supieron desfilar por las líneas de este espacio.

Nosotros supimos invertir nuestro tiempo y nuestras más sinceras intenciones en condenar aquellas cosas que no nos gustan de este mundo. Aunque también hubo semanas en las que tuvimos la gracia de sentirnos orgullosos por algunos gestos dignos de imitar.

Pero siempre, desde aquí, estuvimos atentos a aquellas cosas que nos entristecen, por un lado, pero que nos dan fuerzas para seguir. Porque no sólo alcanza con la reprobación, con la queja, sino que también debemos tratar de dejar atrás, día tras día, aquellas actitudes y acciones que criticamos, pero que, como hombres de este mundo, a veces tenemos.

Pero justamente por eso, porque quienes intentamos ver y construir nuestro espacio de una manera distinta a la que sentimos hoy en día, necesitamos ver más de aquellas actitudes que nos enorgullecen, y menos de las que nos entristecen o nos ponen irascibles.

Una de las leyes más justas y transgresoras que se debatió en nuestro Congreso Nacional, en los últimos años, es la famosa Ley de Obesidad.

Esta ley le permitirá, si finalmente se aprueba, a cualquier persona enferma de obesidad, ser beneficiaria de un tratamiento adecuado en el hospital o sanatorio privado que corresponda, a cargo de su obra social, medicina prepaga u hospital público. Además se implementaría un riguroso control de talles, en todos los locales de venta de indumentaria del país. Y finalmente, entre otras medidas, se agregaría, en los carteles de advertencia de todos los alimentos, al consumo desmedido de azúcar, grasas y otros ingredientes.

El problema con la aprobación de esta ley surgió, como era de esperarse, por un inconveniente económico-comercial. Los diputados de la provincia de Tucumán, productora de azúcar, se negaron a votar el proyecto si no se le modifica el artículo 11, en el que se establece la advertencia sobre el consumo de azúcar.

El panorama no es el mejor, pero tampoco es desalentador. Es muy probable que la ley finalmente se apruebe, pero lo que aquí interesa criticar es la actitud de los diputados que retrazaron la ley.

Ante la oportunidad de darle un gesto de compromiso a la sociedad, prefirieron resguardar el bolsillo de la provincia. Es posible que el artículo 11 perjudique a los negocios de Tucumán, pero es verdad que es necesario hacer la advertencia. Ambos tienen razón y cada uno defiende lo suyo. Quizá ese sea el problema… quizá ese sea el problema de siempre…

Ese: que cada uno defiende lo suyo. Sin mirar, como proponemos desde este humilde espacio, que más allá de nuestros frontales siempre hay intereses más necesitados.

1 Respuesta a “Cada uno con lo suyo”


  1. 1 Miguel

    Estimado: Te invito cuando puedas vengas a conocer esta provincia que como otras del norte son productoras del azúcar que consumen todos los argentinos (incluidos los porteños que parecieran los únicos habitantes de Argentina) . No puedes opinar que hay un sentido egoísta cuando lo que se defiende es el interés general de una región.  Además, caso raro, los diputados cumplían su deber, el cual es legislar para todos. Quiero recordar que cuando se cerraron 15 ingenios en 1966 más de 200000 tucumanos fueron a BsAs y dentro de sus descendientes se cuentan hoy las víctimas de la mala nutrición que apunta a subsanar la ley. No querría ser mal pensado y creer que sólo tiende a combatir la bulimia y anorexia de la conflictuada clase media y alta.  Por otro lado el art. cuestionado, el 11, es muy general, apunta a casi cualquier alimento, además del azúcar o grasa. P.ej. se debería advertir en todos los rotulados de cerveza, bebidas alcohólicas, manteca, leche, etc, etc. que su consumo excesivo es perjudicial para la salud (perogrullada).

Añade un Comentario