Gastar en el transporte parece ser la ecuación de esta nueva etapa del gobierno K. Y digo bien… gastar. Porque, tanto en el proyecto del tren bala como en el traspaso de Aerolíneas Argentinas a manos estatales, no se está invirtiendo un sólo peso, pero sí se están gastando muchos.
Que Aerolíneas debe ser una empresa estatal, eso es cierto. Estoy de acuerdo con el Gobierno en eso. Pero es verdad también que no debe pagarse una deuda que no nos pertenece. Comprar una empresa endeudada y fundida por un grupo económico que prometió sanarla no es justo. Debería ser Marsans quien se haga cargo del déficit de la empresa. Ellos fueron quienes vaciaron ilegalmente a Aerolíneas.
Y bueno, el tren bala ya es tema aburrido. No les alcanzaron los cientos de miles de firmas que se juntaron en la iniciativa “Tren para todos”. No les alcanzó que la gente, que el pueblo les dijera que están equivocando el camino.
En cambio, sí les alcanza con ser socialistas (o repartir bien el ingreso) solamente en el discurso. Porque un tren bala, que usarán pocos argentinos, es elitista. Eso no es distribución del ingreso. Porque es gasto sin sentido y no es inversión. Como tampoco es inversión comprar una empresa fundida, que nunca debió dejar de ser estatal, tan sólo por el simple hecho de que nunca funcionó mal, o que jamás fue deficitaria.
Algunos servicios deben ser estatales. En teoría, para este humilde servidor, deberían ser todas estatales, siempre y cuando contemos con la experiencia necesaria como para hacerlo. Como hoy pasa con el correo o con el agua. Esos fueron aciertos del Gobierno, pero no quiere decir que ellos sean infalibles… porque en esta le están errando.
Somos muchos quienes queremos una aerolínea verdaderamente argentina, en manos del estado. Pero no queremos regalar la plata. El dinero debe invertirse y no regalarse. Que las deudas las paguen quienes las deben pagar. Porque el dinero hay que usarlo para cosas más importantes… como construir un sistema de ferrocarriles eficiente y para todos, o techos para todo el pueblo, para quien no tiene, para quien le hace falta. O lo que pueda comprarse con dinero, que pueda apagar, aunque sea un poco, el fuego de marginalidad en el que viven muchos hombres de nuestro país… esos hombres que ya no pueden andar porque están fuera del sistema.
Hay que invertir en transportes y mejorar las comunicaciones, es verdad. Pero podemos comenzar por comunicarnos con aquellos, que hace tiempo que no son escuchados.


Comentarios recientes