Archivo de 27 27America/Buenos_Aires Abril 27America/Buenos_Aires 2008

Utopía de letras

A días de la apertura de la nueva edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, y luego de que uno de los poetas más influyentes en la literatura argentina del siglo XX reciba, con total justicia, el premio Cervantes, frente a los Reyes y el actual Presidente de España, he comenzado a recordar mis primeros contactos con la literatura.

Repaso las visitas con la escuela, a la Feria del Libro, y recuerdo que siempre fue un placer, para mí, encontrarme con ese mundo tan fantástico de letras y páginas de todos los tipos y colores.

Quizá, aquellos -mis- primeros contactos con los libros hayan producido en mí algo verdaderamente especial. Es posible que haya sido una de las razones principales del por qué hoy me siento un verdadero escritor.

Ese mundo mágico, que se nos ofrece cada año, es una inimitable oportunidad para que nosotros, y los más chicos también, nos encontremos con nuestros más imposibles deseos. Es una conexión con nuestras ilusiones, con la imaginación más pura.

En tiempos donde las creaciones culturales son poco comunes y donde las manifestaciones artísticas parecen para pocos, son muy productivos y educativos estos eventos, donde podemos dejar volar aquel placer que muchos sentimos: el placer de la lectura.

Porque leer hace bien… Leer es enriquecedor, pero no solo porque nos otorgue calidad cultural o por ofrecernos un status que se muestra como exclusivo, sino sobre todo porque la lectura es el lugar donde podemos sentirnos verdaderamente libres.

Es allí donde nuestros sueños se hacen realidad. Allí pude recorrer el mundo en 80 días, pude conocer un pueblo maravilloso como Macondo y una familia eterna y solitaria como la de Los Buendía. Aprendí cómo hacer El Proceso más interminable y encontré El Castillo de la mano de Kafka. Supe recorrer las calles de la bella Bagdad y a su marino Simbad. Conocí el País de las Maravillas, junto a Alicia. Y, luego de viajar al centro de la tierra, luché en muchas andanzas, junto a Don Quijote. Gracias al mundo paralelo de los libros, pude concretar mis más fantásticos sueños.

Allí encontré la vida perfecta y mis modelos del mundo perfecto…

Porque, cuando hablo de cambiar al mundo, detrás de mis ojos, está el Paraíso, que queda en la otra esquina; están aquellos viajes de Julio Verne; está Macondo, y estoy yo, y están ustedes, junto al Principito, parados sobre la tierra, con la satisfacción de saber que lo que hoy es literatura entonces habrá sabido ser cierto.