Voces del interior…

1. NP – Noticias Paraná, diario de Entre Ríos

Ingobernabilidad: Los Kirchner siguen desaparecidos mientras crece la conmoción; El pato esta debajo de la cama y solamente D’Elía se moviliza.Muy graves acontecimientos recorren la República, pero las autoridades no se encuentran visibles. En Gualeguaychú el Pueblo gritaba Urribarri Traidor y cagón ¿Dónde se encuentra el Poder Ejecutivo Nacional y Provincial? Hay como una suerte de ausencia de poder, mientras miles de personas han ganado las calles en decenas de localidades.

Las autoridades nacionales han decidido que el sábado les corresponde una licencia en sus funciones públicas, justo cuando la intervención de la Gendarmería Nacional en Gualeguaychú, Entre Ríos, y la detención, durante algunas horas, de Alfredo De Angeli, disparó el conflicto a niveles muy peligrosos.
Fue un sábado de enorme actividad: cortes, movilizaciones, cacerolazos, argentinos en cabildeo permanente hasta en la puerta de la Quinta Presidencial de Olivos, en la Plaza de la República, frente al Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, en las plazas de decenas de localidades, y sin embargo el Ejecutivo Nacional siguió ausente.
Durante el largo sábado, el kirchnerismo no pudo expresarse a través del peronismo, que preside Néstor Kirchner; el peronismo como movimiento le ha dado la espalda al santacruceño.
La única posibilidad de convocatoria de Kirchner es acudir al piqueterismo pago de Luis D’Elía, quien ahora puede provocar el enojo popular que en otras ocasiones no halló porque en muchos prevaleció el temor que, probablemente, se ha comenzado a perder. Y también eso es peligroso cuando su gente se encuentre con la de Raúl Castells, que ya se encuentra en Plaza de Mayo.
El modelo de poder de los Kirchner luce asfixiado, agotado, obsoleto. El modelo de poder de los Kirchner ha comenzado a abandonar la Casa Rosada y la Quinta de Olivos, y si los Kirchner desean permanecer, tendrán que buscar otras formas de representación popular, de comunicación social y de gestión de gobierno.
Con el modelo de poder heredado de Néstor, Cristina no podrá cumplir su mandato institucional. Eso es obvio. Cualquiera lo sabe.
Muchos argentinos advierten que la desaparición de los funcionarios puede ser por la confusión que existe en los Kirchner. Pero no es hora de temores sino de decisiones valientes. Por ejemplo, abrir el diálogo, deponer enconos, gobernar con espíritu grande.
Es costumbre de los Kirchner recluirse en el silencio cuando ocurren situaciones graves que los incomodan, y entonces el resto de los funcionarios retrocede, esperando directivas.
Pero hoy tenían que exhibirse diferentes. Tenían la obligación de demostrarle a los argentinos que sí les importa la gravedad de los acontecimientos y que están dispuestos a hacer lo necesario para resolver la crisis, no continuar como espectadores, creyendo que eso erosiona a quienes reclaman.
Los argentinos necesitan autoridades se expresen y, en especial,, que cumplan con aquellos gestos que se les demandan desde hace 100 días: convocar al diálogo, resolver la disputa que amenaza la convivencia social y recuperar la producción económica.
El autismo gubernamental por estas horas provoca enojo porque es fácil saber dónde se encuentran los Kirchner: o en la Quinta de Olivos o en El Calafate, pero Cristina de Kirchner ya había cancelado ese viaje.
Los argentinos no están buscando una Asamblea Legislativa para designar nuevos gobernantes porque esa especulación es traumática. Pero tampoco pueden arriesgarse a mantener este rumbo de colisión. Los pueblos no deben suicidarse sino apostar a que mañana será mejor.
Es responsabilidad de los gobernantes comportarse a la altura de las expectativas de sus gobernadores, en especial cuando mucho hicieron para impedir el diálogo, para resquebrajar a la oposición, para alcanzar una peligrosa hegemonía.
Suponer que llevando ahora a los piqueteros a las calles las quejas se van a terminar es no comprender el fondo de la cuestión y encerrarse en un punto de vista que no tiene salida.
Si ante la escalada de los acontecimientos, la respuesta de los Kirchner es D’Elía, el diálogo es imposible. Y sin diálogo, no hay presente ni futuro.

2. Hordas y cleptocracia – La Voz del Interior

La diferencia entre un cleptócrata y un estadista sabio, entre un varón ladrón y un benefactor público, es de grado. Ángel Stival - Periodista

Si en medio de una llanura, dos miembros de tribus distintas, alejados de sus respectivas aldeas, conversan animadamente y en forma prolongada, no es seguro que se trate de un encuentro entre viejos amigos. Lo más probable es que no se conocieran de antes y ambos estén buscando algún lazo de parentesco, aunque sea lejano, única razón que justificaría que no intenten matarse mutuamente.

Eso es lo que ocurría entre los antiguos, según insinúa el biogeógrafo norteamericano Jared Diamond en Armas, gérmenes y acero, un libro que trata de explicar por qué estamos donde estamos, remontándose a los orígenes.

El número, dice Diamond, aumenta la conflictividad y, por lo tanto, la necesidad de una organización cada vez más compleja de constricciones y jerarquías para impedir que los hombres se maten unos a otros por cualquier pretexto. De esta manera, establece una progresión sumaria de las sociedades en hordas, tribus, jefaturas y estados, según el número de sus integrantes y, vinculado con ello, la complejidad de sus instituciones.

Las hordas son las sociedades más pequeñas. Sus integrantes no sólo se conocen sino que están emparentados por el nacimiento o el matrimonio. Un conflicto típico en este ámbito sería que un integrante reconoce en otro al asesino de su padre y quiere matarlo. Pero los otros miembros los sujetan y los convencen de que no se ataquen.

Por cierto, estas contemplaciones no se tienen con hordas extrañas. En tales casos, se desconocían y resolvían sus conflictos a hachazos, que es lo que suele ocurrir con hordas más modernas como las barras bravas del fútbol, para poner un ejemplo fácil de comprender, pero que podría extenderse a otros ámbitos.

Las tribus tienen un tamaño mayor: sus miembros ya no se cuentan por decenas sino por cientos y, por lo general, son más sedentarias que las hordas, grupos de cazadores-recolectores nómades. En las tribus hay clanes y empiezan a aparecer los líderes que median en los conflictos.

Con el nacimiento de las jefaturas (varios miles o decenas de miles de personas, la mayoría sin parentescos estrechos e, incluso, sin conocerse por el nombre) hace unos 7.500 años, la gente tuvo que aprender cómo encontrarse con extraños sin intentar matarlos. Aquí ya empieza cierta “especialización” por cuyos servicios se cobra y que alcanzan máxima complejidad en los estados modernos.

Diamond inventa una palabra: “cleptocracia”, gobierno del hurto, y afirma que en los estados modernos, “la diferencia entre un cleptócrata y un estadista sabio, entre un varón ladrón y un benefactor público, es únicamente de grado: se trata sólo de saber qué porcentaje del tributo recaudado de los productores queda en poder de la elite y hasta qué punto les agradan a los ciudadanos corrientes los usos públicos a los que se destinan los tributos redistribuidos”.

La historia es, sin duda, una gran maestra.

3. ¿Y la distribución del ingreso, para cuándo?

Por Adrián Gerber / La Capital de Rosario
El argumento central del gobierno nacional para justificar el aumento de las retenciones a las exportaciones de soja, girasol, trigo y maíz es que es un instrumento para buscar equidad en la distribución del ingreso (“Les pido que me ayuden a ablandar el corazón de algunos que quieren todo y no entienden que es necesario mejorar la distribución del ingreso”, repite la presidenta. Por un lado, afirman que esta medida buca evitar que el aumento de estos productos en el exterior afecten los precios internos y por el otro lado que el dinero extra recaudado se destinará a los sectores más vulnerables de la sociedad. Pero ya pasaron dos meses desde que se realizó este anuncio y lo único que el gobierno por ahora ha distribuido son conflictos a lo largo y ancho del país.
En concreto, desde que se desató este conflicto al gobierno nacional no se le ocurrió ninguna otra medida, ningún gesto, ninguna señal para los sectores más pobres de la población en sintonía con lo que es una política de distribución del ingreso.
Los precios de los productos, principalmente los comestibles, siguen subiendo. Y si realmente se quiere luchar contra la pobreza, ¿por qué no se dispone una sustancial rebaja del IVA a los productos de la canasta básica? El IVA es un impuesto injusto, donde el rico paga lo mismo que el pobre, y por el otro lado en Argentina también es distorsivo, porque iguala artículos de lujo como una cartera Louis Vuitton con un paquete de fideos.
Justamente, Argentina es uno de los países del mundo donde más se grava con IVA a los alimentos y medicamentos, por lo que hace de su sistema tributario uno de los más inequitativos. En el país casi todos los comestibles pagan la tasa general del 21 por ciento (sólo las verduras, frutas y carnes tienen una reducida del 10,5).
En cambio, en todos los países desarrollados los alimentos y medicamentos son considerados bienes sensibles y tienen una alícuota diferencial. Por ejemplo, en Reino Unido la tasa general de IVA es de 17%, pero la de alimentos va del 0 al 5%; Suecia, la general es de 25%, la diferenciada para alimentos entre 0 y 6%; Alemania, la general 16%, la reducida 7%; Francia, la general es de 19 y la diferencial de 5,5; España, 16% la general, la de alimentos entre 4 y 7%. Incluso la mayoría de los países latinoamericanos tienen alícuotas más bajas para los comestibles que la Argentina: Venezuela 11%, Colombia 7%, Perú 16%, Ecuador 12%, Chile 18% y México 0%.
Una disminución de la alícuota del IVA para los alimentos afectaría positivamente el costo de la canasta básica y reduciría instantáneamente la cantidad de pobres e indigentes. La pérdida de ingresos fiscales por esta rebaja se compensaría justamente con este polémico aumento de las retenciones y porque al subir el ingreso real de los sectores más pobres se reforzaría el consumo y la recaudación del propio IVA.
Si desde un principio el incremento de las retenciones hubiera diferenciado a los pequeños productores de los grandes, y si simultáneamente se hubieran anunciado medidas para favorecer el bolsillo de los que menos tienen, seguramente el escenario político del país sería otro. Muy distinto al que vemos hoy en las tensas rutas argentinas.

Los días pasan y la solución no aparece. La actual situación merece una negociación trascendente; ahora ya es necesaria la participación de las mejores “cabezas” para optimizar los efectos que se buscan como respuesta, además de una intención sincera y generosa.
Si… porque marca la dirección de lo que cada parte quiere para si.
De las partes quien tiene más para perder es el gobierno… Entonces
es de esperar un esfuerzo extraordinario de su parte.

Hasta la próxima. Juan Báez

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