Los poetas vivos

En los próximos días se cumple un año más (le falta poco para alcanzar los 200) del nacimiento de un hombre increíblemente especial… aún vive con nosotros

Recordando a Walt Whitman (1819-1892) en sus dichos:

“Surgirá un nuevo orden y sus hombres

serán los sacerdotes del hombre,

y cada hombre será su propio sacerdote.”

NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,

sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña,

nos convierte en protagonistas

de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:

Tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,

porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes. Huye.

“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,

dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,

pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca

tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro

y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron

de nuestros “poetas muertos”,

te ayudan a caminar por la vida

La sociedad de hoy somos nosotros:

Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

LO QUE SOY DESPUÉS DE TODO

¿Qué soy, después de todo, más que

un niño complacido con el sonido

de mi propio nombre? Lo repito una y otra vez,

Me aparto para oírlo -y jamás me canso de escucharlo.

También para ti tu nombre:

¿Pensaste que en tu nombre no había otra

cosa que más de dos o tres inflexiones?

Con el reflujo del océano de la vida

” … La naturaleza está aquí a la vista del mar

aprovechándose de mí para golpearme y para herirme

porqué me he atrevido a abrir la boca para cantar.

He oído lo que decían los charlatanes sobre el principio y el fin,

Pero yo no hablo del principio y del fin.

Jamás hubo otro principio que el de ahora,

ni más juventud o vejez que las de ahora,

Y nunca habrá otra perfección que la de ahora,

Ni más cielo o infierno que éstos de ahora.

Instinto, instinto, instinto.

Siempre el instinto procreando el mundo.

Surgen de la sombra los iguales, opuestos y complementarios, siempre sustancia y crecimiento, siempre sexo,

Siempre una red de identidades, siempre distinciones,

siempre la vida fecundada.

De nada vale trabajar con primor; cultos e ignorantes lo saben.

Seguro como lo más seguro, enclavado con plomo en las columnas, abrazado al poste firme,

Fuerte como un caballo, afectuoso, soberbio, ecléctico,

Yo y este misterio aquí estamos frente a frente.

Limpia y tierna es mi alma,

y limpio y tierno es todo lo que no es mi alma,

Si falta uno de los dos, ambos faltan,

y lo visible es prueba de lo invisible,

Hasta que se vuelva invisible y haya de ser probado a su vez.

Cada época ha humillado a las otras enseñando lo mejor y desechando lo peor, Y yo, como conozco

la perfecta justeza y la eterna constancia de las cosas,

No discuto, me callo, y me voy a bañarme para admirar mi cuerpo.

Hermoso es cada uno de mis órganos y de mis atributos,

y los de todo hombre bello y sano,

Ni una pulgada de mi cuerpo es despreciable,

y ni una debe ser menos conocida que las otras.

Me siento satisfecho: miro, bailo, río, canto;

… ¿Qué es un hombre, realmente? ¿Qué soy yo? ¿Qué vosotros?

Yo me pongo el sombrero dentro y fuera de casa.

¿Por qué tengo que orar? ¿Y adorar y andar con ceremonias?

Después de escudriñar en los estratos, de analizarlo todo, de hablar con los expertos y calcular minucias,

He llegado a saber que el sebo más sabroso

va adherido a mis huesos.

Me veo en todos, ninguno es más que yo,

ni es menos un grano de cebada.

Sé que soy fuerte y sano,

Todo marcha hacia mí, constantemente,

Todo me escribe y debo descifrar lo que me dice.

Sé que soy inmortal.

Sé que mi órbita no podrá ser descrita con compás de artesano,

Que no me perderé como se apaga la espiral que en la sombra traza un niño con fuego de un carbón encendido.

Sé que soy venerable,

Y no fuerzo a mi espíritu a que explique o defienda,

Pues las leyes más fijas nunca piden disculpas

Existo como soy, con eso basta,

Y si nadie lo sabe me doy por satisfecho,

Lo mismo que si todos y uno a uno lo saben,

Hay un mundo al que tengo por el mayor de todos,

que soy yo y que lo sabe,

Si llego a mi destino, ya sea hoy

ya sea dentro de millones de años,

Puedo aceptarlo ahora o seguir aguardando, con igual alegría.

La base donde apoyo mis pies es de granito,

Me río cuando dicen que puede disolverse,

Porque conozco lo que dura el tiempo.

Los poetas escriben para hacer eternidad cada día. Hasta la próxima. Juan Báez

0 Respuestas a “Los poetas vivos”


  1. Sin comentarios

Añade un Comentario