Los ‘héroes’ vivientes

Como muchísimos argentinos de buena voluntad de todo el arco plural de la nación, busco respuestas en múltiples ámbitos para tratar de entender lo que ahora transitamos.
De una cosa estoy seguro. Cada uno de nosotros tiene mucho que ver en la creación de la realidad que vivimos. También creo que los factores externos solo influirán en más o en menos.

¡Este no es un día cualquiera!

Es el primer día de un nuevo tiempo. Dimos los primeros pasos de una nueva responsabilidad colectiva.

La emocionante reunión al pie de la bandera en Rosario dio inicio a nuestra mayoría de edad como sociedad civil.

Si el Gobierno Nacional acompaña en buena hora, si los gobiernos provinciales y municipales se encolumnan delante de sus representados, muchísimo mejor. Si no es así, hay que prepararse para construir la Nación que queremos con nuestras mejores energías, con la alegría que acompaña una gesta digna y con el entusiasmo que solo se vive cuando se actúa con generosidad e inteligencia, con la humildad de los que trabajan en silencio.

A esa increíble gran cantidad de argentinos mi abrazo y saludo. Cedo el espacio de la editorial a Roberto F. Bertossi, hombre del interior, que piensa en el país federal. Juan Báez

Los ‘héroes’ vivientes

p. Roberto F. Bertossi¹

La inmensa mayoría de los argentinos son héroes vivientes. Que bueno darnos cuenta a tiempo y que hermoso seria revalorizar a cada uno de ellos hasta atesorarlos definitivamente.
Porque, en un contexto de pobreza, postergación y desigualdad, que más deben ofrecernos, que más pueden brindarnos nuestras mujeres y varones para acreditar su coraje para vivir, su generosidad para convivir y su prudencia para sobrevivir.

Esas argentinas y argentinos con modestos ingresos que cada mañana ‘le ponen el pecho’ a la vida, a su familia, al trabajo, e incluso muchos de ellos, además, a distintas formas de voluntariado actuando generosa y proactivamente en una multiplicidad de obras solidarias y servicios.

Si, esas argentinas amas de casa con sus admirables economías domésticas ‘milagrosas’.

Esos argentinos que deben tolerar resignada y pacíficamente la mendacidad, la procacidad, la rapiña; acaso la petulancia e ineficiencia al procurar legítimamente servicios vitales en establecimientos públicos por ellos mismos sostenidos…pero siempre con la esperanza de un país mejor…

¡Cuánta dignidad para tanta adversidad!

A pesar de todo eso, allí están ellos, cada una, cada cual, poniéndoles el hombro a los valores, a la solidaridad social, al propio país y a la paz social…

Argentinos, cultores del ejemplo mejor, de la humildad, de la fraternidad y la sobriedad, lecciones que ganan a todas en elocuencia.

Argentinidad que sólo con sabiduría y fortaleza pueden superar la invasión de espacios audiovisuales hasta ‘el empacho’, ciertos espacios de una inmensa minoría, vacía y liviana, minoría que es acicateada por la atención y distinción mayoritaria de esos espacios hasta el colmo de que, pareciera sobresalir y hasta imponerse con absurdos ‘comportamientos, estilos, prácticas y éticas alternativas’; empeño que no escatima ningún eufemismo, ninguna tautología, atrapando inocentes e ingenuos en el abismo del individualismo y en la pobreza existencial.

Nuestros argentinos de tantos pueblos y ciudades, de zonas inhóspitas y fronterizas, de tantas escuelas y hospitales, maestros, médicos y peones rurales, excombatientes de Malvinas, enfermeras, operarios, carteros, recolectores de basura, repositores, fieles guardianes del orden, periodistas independientes, dirigentes y empresarios con trayectoria y responsabilidad social, bomberos voluntarios, argentinos hospitalarios con habituales y espontáneas ‘gauchadas’ siempre anónimas y generosas, que tantos otros continúan resistiendo.

Sus heroísmos están llenos de nobleza y, sin duda, son pilares y fundamentos inclaudicables, vigorosos, del bien común y la paz social.

Su libertad plena y responsable, su dedicación leal a lo que ‘ les ha tocado en suerte’ y un sencillo estilo de vida los convierte en admirables y primeros protagonistas argentinos que ni la historia ni bibliografías autorizadas ( o no ) podrán cuestionar.

Entre nosotros, abriendo grande los ojos y bien despabilados, quien osaría negar las bondades y virtudes de nuestra mayoría edificante y silenciosa, esencia de nuestra identidad que aún no cuenta con miembros ilustres ni celebrados… pues sus heroísmos y epopeyas, su grandeza y magnanimidad no han merecido ni siquiera un sencillo ‘monolito’ todavía.

Tantas y tantos argentinos comprometidos que saben hacer de los obstáculos nuevos caminos, porque a ellos, por generaciones, nunca les fue fácil vivir ni sobrevivir decorosamente.

Quizás algún decreto o cosa semejante lo impida o posponga pero, seguro, a ninguno de ellos con sus arrojos y heroísmos les desvela el bronce más que su garbo y hombría de bien.

Al fin y al cabo nuestra querida Argentina esta pletórica de héroes y heroínas vivientes. Son ellos.

¹ Premio “Gota en el Mar 2005″

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