La primera ley

Si…, la primera ley para el hombre civilizado fue escrita hace más de 2000 años y fue precisamente Aristóteles uno de sus difusores más entusiastas, recordando que además fue un asesor de Máximo Nivel del mayor conquistador de toda la historia humana.
Alejandro Magno permanentemente buscaba seguridad para la dirección de sus decisiones en los consejos del eminente filósofo griego.
Esa primera ley tenía una sola meta objetivo.
Era simple, perfecta, posible y por sobre todo realizable.
Y cuenta la historia de aquellos tiempos que esa ley se cumplía.
Que decía esa primera ley:

El gobierno debe hacer feliz al pueblo.

Esa es su única obligación. Nada mas, ni nada menos.
Si esa primera ley no se cumple, todas las demás leyes son  inconducentes, imprecisas e inexactas o, fallan los hombres.

Obviamente no podemos circunscribirnos solo a lo que nos ocurre a nosotros. Esto está pasando en todo el mundo.
En algunos países la ausencia de alegría general es una constancia.

Porque lo obvio, lo simple y sencillo prácticamente ha desaparecido de nuestras charlas diarias.

La mayor parte del día se habla de problemas, enfermedades y corrupción.
Los medios masivos hacen gala y abuso de esta práctica. Parecería que lo más saludable es no informarse directamente, escuchando radio, leyendo diarios o mirando tele.
Ha veces digo para mis adentros… están buscando que aprendamos de memoria cada hecho o situación degradante que sucede. Insisten, reiteran y porfían.

Cuando uno escribe responsablemente, debe inspirarse y también fundamentarse. En una sola expresión: Alimentar su intelecto con documentos, libros, ensayos, conferencias, talleres, y toda otra fuente de información que contribuya al enriquecimiento cultural.
Entonces, redactar sus ideas vinculándolas a hechos que el lector destinatario entienda en toda la intención con la que fue concebida y aun mejor, comprenda con su sentido común.

En estos pagos tuvimos un hombre gaucho que ilustró a propios y lejanos. José Hernández decía:

Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En todo tiempo que sea
Porque, si entre ellos pelean,
Los devoran los de ajuera

Seguramente don José se haya alimentado de don Aristóteles.
Hay ideas>intención>propósito similares.
Mientras nuestro paisano utilizó la imaginería para expresar su arte y hacer su propuesta a la sociedad, el proficuo hombre, de antes de Jesús descollaba conocimiento en su tarea cotidiana, siendo el primero que intentó avanzar en dos metas:

  1. Unir el conocimiento oriental con el occidental
  2. Comprobar experimentalmente, mediante la práctica, aquello que sostenían las teorías. Así nació el pensamiento científico.

Hubo más de un connacional, letrados ambos, que en sus días dijeron:

¡Bárbaros, las ideas no se matan!

El primero fué D.F. Sarmiento cuando lo dejó escrito en la cordillera, luego la frase la empleo el Che y también Salvador Allende momentos antes de morir en Santiago. Por lo tanto entiendo que esta frase, ostenta como mínimo una postura. La impotencia de la razón y el diálogo ante la violencia y la prepotencia.

Sigo creyendo firmemente que los argentinos encontraremos el destino que merecemos, más temprano si, cada uno asume su nueva realidad:

A esto lo cambiamos entre todos, o no lo cambia nadie.

Cuando las pequeñas minorias toman la batuta y se convierten en mayoría. Asi pasó siempre. Por eso creo que tal vez haya llegado la hora de sumar. De sumarse al otro, con el otro. Todos tienen verdades parciales, ninguno tiene la verdad absoluta.

Si en un momento dado, la Argentina se estuviera hundiendo, lo lógico a producirse sería que, quienes son dirigentes se unan.
Si se unen arriba, habrá unión en las bases. Si… harían lo mismo.

Hasta la próxima

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