Si… es la mejor opción para vivir muy próximo a la plenitud.
En estos tiempos de gran incertidumbre, además de transitoria y de difícil resolución, respecto a… ¿que hacer? Para estar mejor.
Más cuando la política gubernamental no acierta con sus decisiones procurando el bienestar general.
¿A qué salud me refiero…?
Además de una excelente salud física, incluyo la fortaleza emocional, la serenidad mental y la riqueza social. ¿Es que no corresponde…?
De seguro hay argentinas y argentinos sintiendo salud plena en cada poro de la piel. Además deben experimentar cada noche, cuando se apaga la luz del dormitorio, gran sensación de serenidad.
Entre tanto, ideas e imágenes diversas desfilan en nuestra mente con el día que termina. Vivimos en una interrelación incesante de aciertos, desengaños y anhelos cercanos.
¿Cuanto invertimos en salud?
Especialmente como y cuanto hacemos para que la sociedad emerja fortalecida por nuestra propia acción, con determinación y valor.
No me refiero a dinero, solamente. Mucho más a ideas y acciones. Especialmente en nuestros micro espacios sociales, donde transcurre el tiempo de nuestra familia, los vecinos o compañeros de trabajo.
¿Cuantas ideas nacen y crecen alrededor de las mejoras en nuestro barrio o nuestra área de trabajo?
¿Cuanto invertimos en creer y esperar lo mejor para nosotros y los que vendrán?
¿Cuanto más esperaremos a que las cosas se resuelvan sin nuestra participación?
¿Cuanto más seguiremos usando el tiempo para aumentar nuestro desvelo y angustia, ante la ausencia de satisfacciones?
Quizás como nunca antes debemos concluir que:
Ahora es tiempo de invertir en nosotros, en nuestra gente.
Cambiar el “este país” y “esta gente” incluyéndonos…
Tenemos lo que somos. Somos, lo que nos representa.
Parecen verdades absolutas y no lo son.
Si… sé que no somos todos así…
Tampoco hicimos lo suficiente para que los buenos asuman con responsabilidad e idoneidad el gobierno nacional, provincial, municipal y social.
Esta es la mejor opción. Invertir en salud.
Para cada uno de nosotros y para todos en la misma dirección.
¡Somos, los que estamos esperando!
¿Es que acaso vendrán de algún otro lugar?
En todas las sociedades gobiernan los hombres y las ideas.
En nuestro caso si no están fallando los hombres, es porque fracasan las ideas que se materializan en acciones.
Mientras más tiempo invirtamos en tratar nuestros problemas, más tiempo se pierde en pensar soluciones. Hay un viejo principio chino que dice algo muy preciso al respecto.
“Cuando tienes un problema y piensas en él, lo agrandas”
“Si piensas en soluciones, lo achicas”
Simple… de sentido común.
¿Qué hacer…? ¡Pensar profunda y abiertamente!
Sin dudas: El final de lo que no va, antecede a la crisis.
El gran desafío esta sentado esperándonos.
Para la parada que viene hacen faltan los mejores talentos y las mejores voluntades, en pro del bienestar general.
No es apto para tibios, pusilánimes y egoístas.
Cuando un negocio nos sale mal… una de las primeras reacciones es de mal humor. No es la mejor respuesta, para advertir en que fallamos. Salvo que hagamos la más fácil. La culpa la tiene…
Es una manera muy práctica de aumentar nuestro desengaño y mal humor. Para esto muchas veces somos incluso audaces.
Como sociedad nos falta valor para enfrentar las cosas que podemos cambiar. Eso será hasta que… nos decidamos a hacerlo.
Solo es necesario un poco más que la masa critica suficiente para que luego esto se expanda por todo rincón de la geografía nacional.
Mientras tanto, cunde el mal humor, alentando nula inversión en salud. Hasta la próxima. Juan Báez
Felicitaciones por la iniciativa de esta web. sigan adelante, en especial con estos temas. Lo fundamental es el debate de la salud, y lo que pueda hacerse en prevención en todos los barrios de la ciudad. dicen que vivimos en la era de las incertidumbres. el trabajo colectivo puede ayudar a entender al vecino como a un semejante ni como a un otro, ajeno. alguien sabe de donde viene el dicho “hacerse mala sangre”.? saludos