Escribo estas líneas desde un pueblito español, cerca de la frontera con Francia. El clima obviamente es de mucho frío y viento. A la distancia, algunas ideas se aclaran o tal vez uno tiene otra visión. Recibí expresiones de “Felices Fiestas” de muchos amigos y también de seres que no conozco personalmente. Sin embargo, siento que viven sustentando sus creencias en mejores tiempos.
Uno de esos amigos compartió las palabras que extiendo a todos ustedes. Están escritas según los pensamientos de Abraham Maslow, un ser que admiro y valoro por su aporte a la evolución de la sociedad mundial.
Gente polinizando* gente
Hay gente que haría cualquier cosa por tener un poquito de fama.
Y hay otro tipo de gente: la “inseminadora” -mujeres y hombres-. Sobre los que buscan la fama ya se habla demasiado. Por eso creo que debemos hablar de los “inseminadores”.
Quizá, seas uno de ellos -casi seguro-. Y empecemos por aquí: todos los humanos tenemos en común un conjunto de necesidades, de cobijo, de alimento, de agua, y también de afecto, de pertenencia y de reconocimiento básico.
Pero las personas tenemos, además, necesidades de otro orden.
Se llaman META-NECESIDADES. Son las que se corresponden con un plano más profundo: aquellas que reclama el espíritu.
Dentro de ellas, hay una a la que responden los inseminadores: “DEJAR UNA HUELLA” ¿De qué se trata? Vamos a ver…
“Inseminar” es una palabra hermosa, significa “esparcir semillas” -por eso nosotros amamos la palabra “Seminario”-. Además todos los seres humanos venimos a la vida gracias al semen.
La gente inseminadora anda polinizando a otra gente, porque, lo sepa o no, está vibrando en conjunto con muchísimas otras personas que, en todo el mundo, harán alguna tarea para que otros reciban claridad, alegría, conocimiento, afecto y belleza.
Como decía Emerson, ellos están resueltos a dejar este mundo, aunque sea un poquito, mejor que como lo encontraron. Eso es “dejar una huella”.
En su ámbito de trabajo, en su familia, en su barrio, en su país, en el mundo…
En el “dejar una huella” hay una conciencia esencial de que no estamos solos, de que la evolución y el bienestar de la Humanidad se hace de uno en uno, con la voluntad de cada individuo.
A veces, la intención de dejar una huella acarrea la admiración de los demás. Pero en otras, la tarea es silenciosa, anónima. En ocasiones el “inseminador” no alcanzará a ver el fruto de su intento. Y en Otras más, recibirá incomprensión, burla, rechazo.
Si así te sucede… cuidado. Que eso no logre introvertirte, porque lo que no se da, se pudre.
Si el Intento viene del espíritu, lo que el inseminador experimenta es un sentido de responsabilidad: porque “responsabilidad” significa “responder” -en este caso, responder al destino del espíritu, pujando colectivamente hacia lo luminoso-.
Y si por allí se cuela el deseo de fama… hay que ser gentiles con él: es el animalito interno que, desde el Ego, busca ser admirado por su manada.
Pero sepamos que no es lo importante: lo importante es… dejar una huella.
He aquí una idea. También puede ser convertida en una idea fuerza, o sea: un megapensamiento. Pero no solo de una persona, también puede ser de una familia, de una comunidad, de un barrio, de una ciudad, de una nación, de un continente o del planeta.
Evidentemente hay mucha tela para cortar, esto recién empieza.
¡¡¡Feliz Año 2008!!!
Nota: Sugiero ver la definición de polizando en algún buscador de Internet para comprender mejor la idea, si es que tienes alguna duda. La letra en negrita es agregado.
Hasta la próxima
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