Es un enemigo público común al acecho…
La inflación aún vive, todavía no murió
Es una prueba-adversidad-obstáculo a superar
¿Qué es lo nuestro?
Hoy… por las calles y avenidas de pueblos y ciudades circulan autos y camiones. Hay bastante tráfico, proliferan semis y acoplados por
doquier, ese transporte significa actividad, trabajo.
Hoy… hay gran cantidad de obras en construcción. En casi todas las manzanas las casas se reciclan o recién se terminan o hay edificios en obra.
Hoy… el rubro gastronómico registra niveles de venta y consumo nunca conocidos. Se abren boliches y resto todas las semanas.
Cada día es más evidente y notoria la disponibilidad de dinero y la
capacidad de compra de cada vez mayor cantidad de personas.
La AFIP desde hace mas de 50 y pico de meses ininterrumpidos
aumenta la recaudación en porcentajes de 2 dígitos y en 2 rubros, mayor recaudación y mayor cantidad de contribuyentes.
Durante la crisis del 2001 hubo miles de movilizaciones con decenas y cientos de manifestantes reclamando orden y justicia.
Hoy… la protesta está circunscripta, asambleístas en la ribera del Paraná están épicamente abanderados en el derecho a vivir con valores y calidad, afectados por la papelera Botnia.
Se sostienen en la fe y confían en la libertad.
¡Quien calla otorga!
Una sociedad en silencio, sino esta reflexionando, obedece y concede. Luego sufre, porque se vulnera su dignidad.
Hay una señal en mi mente, ese signo dice:
¡Quién hace puede equivocarse, sin embargo quien no hace nada, esta equivocado!
Debemos impedir que nos joroben la fiesta…, denomino así al logro de los resultados post crisis 2001.
Si esto realizamos, estaremos mejor “parados” en la próxima crisis global o regional.
Una vez más:
Frente a frente, la cultura productiva versus la especulación.
La inflación muere ante la Autoridad. Cuando la Autoridad se ejerce y porque se ejecuta con todo su poder. La autoridad no coacciona. Se puede tener autoridad y no ejercer el poder de sus efectos. El poder da autoridad, sin embargo uno puede tener autoridad y no poder.
La inflación no avanza cuando no puede infiltrarse en la voluntad grupal o colectiva. Además nunca está sola.
Siempre es apalancada y potenciada por una pareja letal, el matrimonio indisoluble del Sr. Codicia y la Sra. Avaricia.
Juntos roban sueños, proyectos, estabilidad y progreso.
Este enemigo es bastante especial, es altamente destructivo para toda la sociedad, conocido por todos nosotros, en particular por los que tienen más de 30 añitos.
Primero decenas, luego centenas y después miles de personas cooperan entre sí –involuntariamente-, optimizando la confusión con todos sus efectos, simplemente porque emiten una y otra vez el sonido de cada mentira… amplificando el caos.
Creer que las clases altas son las únicas que ganan, en medio de turbulentas jornadas, es otra gran falacia, estas también pierden, porque cada vez viven peor quedando prisioneras en una espiral de notoria decadencia social. Viven aisladas y resentidas con el dolor de la indiferencia. Sufren por la insensibilidad propia de la inmadurez.
¡En ese contexto cual es la gracia de disponer solo de dinero y casi nada de paz, con alegrías en cuenta gotas y nula fraternidad!
¿Como esto existe? ¡Opah…!
Acaso no es vital, tonificante, reconfortante y súper saludable mantener muy buenas relaciones con amigos, conocidos, familiares, vecinos, proveedores, clientes, y desconocidos.
O a esto no lo reconoce como un trato fraterno y amoroso…
Si está de acuerdo, convendrá en que es lo más parecido a una relación fraterna.
Este tipo de convivencia es la materia prima social necesaria para crear prosperidad y seguridad.
La mentira mata. Primero porque hiere a la fe y luego desarticula cada realidad hasta transformarla en un ámbito de indiferencia y hostilidad.
Cada institución juega su papel, el que no hace su tarea, complica al resto.
Si la mentira se instala, reina la cobardía y baja la calidad de vida.
Se emplaza en cada idea y se manifiesta en acciones que se retroalimentan unas con otras.
No pasa lo mismo con la verdad. Tal vez por falta de entrenamiento.
Y más porque a veces uno no asume el valor de enfrentar la realidad.
No escribo para herir a nadie sino para reflexionar.
De nosotros depende. Una sociedad madura, enfrenta los hechos.
Y a la sociedad la formamos todos.
Por tanto…, el que no salta y la enfrenta se hace el sota…
Le paremo el carro… le paremo.
Pelee cada precio, discuta razones, inclúyase en la legión de ciudadano responsable.
Y además de quejarse, hágale una zancadilla a la inflación.
¿Porque las grandes malas causas que crean pobreza y malestar social toman vigor?
Simplemente por la desidia e indiferencia de los hombres buenos.
El que se siente libre de implicancia que le grite a sus seres queridos a los ojos que algo hizo para evitar que la inflación avance.
Otra vez la dualidad esta entre nosotros. Otra vez dos opciones.
Favorecemos la productividad o la especulación.
Estas, la inflación y la especulación, para expandirse necesitan si o si de la mentira o de la indiferencia.
Cuidemos lo nuestro. Hagamos que piensen nuestros bolsillos.
Se puede, se debe.
Hasta la próxima
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