Construir la dignidad…

Cada día…, con vos, conmigo, para nosotros, para todos.
Abandonar la patológica unidad que protagonizamos, arrinconados por el miedo, abroquelados por la inseguridad y empujados por la presión de los bajos instintos. Es sano romper esas ataduras.
La unión hace a la fuerza. Siempre.
Las ideas colectivas crearon revoluciones, fue y es evolución cultural.
Una sociedad enfocada tiene mayor potencia energética. Más alegría y salud.
Si nos mantenemos dispersos y divididos, gana la cobardía civil.
Por eso digo: Bienvenido el caos.
Aquí, en nuestra región sudamericana hay centenas de “cosas” para arreglar, cambiar y construir si queremos mayor y mejor vida civil, individual y colectiva con dignidad.
Si somos ignorantes, está justificada nuestra baja calidad de gestión ciudadana y el casi inexistente compromiso civil.
El comportamiento de quienes gobiernan marcha a la par.
Tiene el mismo vuelo.
En ese contexto la convivencia entre gobernantes y gobernados esta mas emparentada con la manipulación y con la defensa de intereses personales. Por eso proliferan las vidas paralelas y el doble discurso.
En el anecdotario popular hay una expresión muy conocida que dice:

De tal palo, tal astilla.
Si… no aportamos calidad, porque la demandamos.
Si… no asumimos compromisos transcendentes, porque queremos mejor calidad de vida, gratis.

Mientras esto sucede, cada día es más cercana la fecha del Segundo Centenario. Para aquellos días…

¿Que hacemos? ¿Que se esta haciendo?
¿Como nos organizamos?
¿La fiesta es sólo del Gobierno o es de todos?

Propongo hacer un inventario de ideas para tan singular aniversario.
La sociedad civil tiene un rol protagónico… probablemente alcance la mayoría de edad. Y a partir de entonces su participación sea decisiva y decididamente implicada gestionando la calidad institucional.

¿Podemos aprender del caos?

En primer lugar habría que asumir una actitud positiva en la visión.
Si… la idea es “sacarle provecho a la situación”.
En cuantos textos está escrito que la adversidad, los obstáculos y las crisis casi siempre traen consigo semillas nuevas, para iniciar nuevas épocas. Y porque no -aún algo mejor- capitalizar los acontecimientos últimos encausándolos hacia el Segundo Centenario.
Mientras el Gobierno y los sectores del “campo” dialogan buscando respuestas productivas y recíprocamente favorables para sí y el resto de la sociedad. Nosotros -el resto- auguramos responsabilidades nuevas para potenciar y enriquecer el debate desde una participación activa e inteligente.
Tal es la consecuencia de un nuevo rol, como efecto emergente del conflicto. Por ejemplo es preciso acomodar nuestro quehacer a la virulencia de precios desatados con el conflicto gobierno vs. campo, el forceo por mejores salarios más el clásico latiguillo de bajar los impuestos, ítems todos estos que definen la renta de las pymes.
Si es preciso organizarse para la estabilidad. Entonces, no es razonable ni conveniente excluir del análisis a la negativa influencia originada por algunos hechos producidos por el gobierno que enrarecieron el ambiente social, político y económico a niveles de importancia, que pueden complicar la coyuntura auspiciosa que se vislumbraba cuando comenzó su gestión la nueva administración.
El dinero y el crédito son innegablemente necesarios en toda empresa en crecimiento o que trabaje responsablemente para sostener su dinamismo y empuje.
En el resto del mundo según la información disponible la coyuntura internacional mantiene un comportamiento muy distinto a lo que nos  está ocurriendo. En buena parte de las naciones desarrolladas, la recesión y la desaceleración económica son la principal preocupación de propios y extraños. Cuando llega el hartazgo social o un sector de importancia económica y política dice basta, se caen por obsoletos los condicionamientos preexistentes, dando lugar e nuevos agentes sociales.
La estabilidad monetaria, social o política difícilmente vuelva a ser distintiva y la fundamental característica en los pueblos de alguna región del planeta.

Múltiples factores cada día se interrelacionan mas y las consecuencias se globalizan con efectos a favor y en contra de las naciones y de los pueblos, independientemente de los extraordinarios esfuerzos por revertir daños, tanto social, política y económicamente.

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