El calor va y viene, mientras la actividad económica en general todavía no retomo el nivel alcanzado durante 2007.
Solo los destinos turísticos clásicos tienen niveles de ocupación relativamente superiores a los de años anteriores, a pesar del aumento de precios en bienes, servicios de alojamiento y alimentación, entre otros. Allí hay actividad a pleno.
En este contexto la mayoría de las empresas se preparan para alcanzar sus metas 2008. Redacto esta nota refiriéndome a la economía como la actividad rectora, impensable de soslayar por su intima relación con todas las áreas de la sociedad.
Si el trabajo crece y la dinámica prosigue, los índices mejoran y por ende los proyectos de cualquier rubro son viables de realizar.
Así entonces, tenemos a la economía nacional prácticamente sin signos desalentadores. Son promisorias las expectativas en casi todo el arco productivo. Las negociaciones para determinar precios y salarios en la totalidad de rubros transitan canales abiertos y es poco probable no lograr acuerdos, vista las particulares condiciones que ofrecen las actividades productivas, comerciales e industriales funcionando en alto nivel, por ende es deducible que el incremento de la recaudación de
¿Que podemos hacer cada uno de nosotros para fortalecer el círculo virtuoso que sostiene la riqueza?
Crear más producción, sumar circulación monetaria, promover mayor actividad comercial, propiciando una creciente demanda laboral, mejores salarios y una lógica superior rentabilidad.
Todo esto, acaso no depende solo de nosotros, y es de nuestro propio interés. Estoy hablando de decisiones.
No es esta una propuesta para saltar al vacío…, entendiendo por tal a invertir dinero propio en algún país “super seguro”.
A esta altura me pregunto: ¿Habrá algún argentino que haya leído “el modelo económico” que rige nuestros destinos desde el 2004? Si es así, por favor desearía conocer conceptos y detalles…
Entre tanto porque razón no se aprecian con claridad los factores que potenciaron nuestro crecimiento, a pesar de la crisis energética, del flojo diálogo institucional, mas una variada trama de obstáculos culturales pertenecientes a la burocracia instalada en oficinas estatales.
Que pasará en nuestra rica geografía si dejamos de involucrarnos en enfrentamientos que están en desuso en el mundo entero.
Porque permitimos que se subvierta el propósito de un reclamo sindical y se lo encamine lisa y llanamente en contra de la sociedad, caso subtes, caso Aeropuerto y otros tantos.
¿Será que debemos actualizar y madurar nuestra participación política en la gestión social?
¿Será el tiempo de sumar propuestas y la acción correspondiente, buscando complementarse con otros?
¿Habrá llegado el momento de no esperar “que alguien lo haga”?
Serán este tipo de conductas las que nos sacaran del atolladero de convivir junto a:
Quienes viven haciendo la mía, la nuestra, viste… salvándose…
Quienes esperan que el gobierno de turno lo haga.
Quienes alimentan diariamente sus vidas hablando mal, haciendo de la crítica una bandera de protagonismo insano.
Por estos días la crítica constructiva tiene escasos exponentes en nuestra nación.
Simplemente falta altura moral y ética.
Así se genera la ausencia de autoridad y por ende de dirección.
En el resto del mundo proliferan diversos índices que auguran turbulencias de diferente envergadura impactando en la economía de sus regiones. La recesión esta al acecho en varios países.
Ahora es cuando… así comencé estas líneas.
La sensibilidad personal tiene la palabra.
Jerarquizar el micro mundo de interrelaciones de nuestro interés es una responsabilidad individual. Se asume o no.
Mientras nos preparamos para nuevos días de calor. Todo va y vuelve.
Hasta la próxima.
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