Archivo de Junio, 2009

Salir de las sombras

El panorama electoral capturó la atención de casi todos los asuntos. Comienza una etapa donde necesariamente la cooperación entre los dirigentes de todos los sectores de la política y la sociedad, debe ser una conducta patrón vista la gran crisis a las que debemos superar.

Entre tantas otras las relaciones con los países vecinos son básicas para consolidar lo señalado precedentemente. Por esto invitamos a reflexionar a partir de esta nota publicada en el Diario de Los Andes y que firma Paul Krugman

Hasta la próxima,

Juan Baez


Por Paul Krugman

Salir de las sombras

Un profundo análisis de la reforma financiera estructural que propone Obama. Virtudes, defectos y sus zonas grises.

domingo, 28 de junio de 2009

¿Se hará lo que se tiene que hacer con el plan para la reforma financiera del gobierno de Obama? Sí y no. Sí, el plan taparía algunos huecos enormes en las regulaciones. Sin embargo, como se ha planteado, no terminaría con los incentivos sesgados que hicieron inevitable la crisis actual.

Empecemos con las buenas noticias.

Nuestro actual sistema de regulaciones financieras data de una época en la que todo lo que funcionaba como un banco, parecía un banco. A medida que se regulaban enormes edificios de mármol con filas de cajeros, las cosas estaban prácticamente bajo control.

Sin embargo, un banco no tiene que parecerlo para serlo. Como lo expresó el verano pasado el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, en un discurso, ampliamente citado, “la banca es cualquier cosa que implique el financiamiento de activos riesgosos a largo plazo y con relativa falta de liquidez con pasivos a corto plazo”.

Ejemplos: Bear Stearns y Lehman Brothers, que financiaron grandes inversiones en títulos de valores principalmente con préstamos a corto plazo.

Y como lo señaló Geithner, para 2007, más de la mitad de la banca de Estados Unidos, en este sentido, estaba manejada por un “sistema paralelo de financiamiento” -otros los llaman “banca en la sombra”- de instituciones en gran medida no reguladas. Estos bancos no bancos, señaló con pesar, eran “vulnerables a un tipo clásico de corrida bancaria, pero sin las protecciones como los seguros de los depósitos que echó a andar el sistema bancario para reducir esos riesgos”.

Cuando cayó Lehman nos enteramos cuán vulnerable era el sistema bancario en la sombra: una corrida bancaria mundial del sistema puso de rodillas a la economía.

Entonces, algo que debe hacer una reforma financiera es sacar de las sombras a la banca de no bancos.

El plan de Obama lo hace dándole a la Reserva Federal el poder para regular cualquier institución financiera grande que considere “sistémicamente importante” -es decir, capaz de crear un caos si quiebra-, sea o no un banco tradicional.

Se mandaría que dichas instituciones tuvieran cantidades relativamente grandes de capital para cubrir posibles pérdidas, cantidades relativamente grandes de efectivo para cubrir posibles exigencias de los acreedores, y así sucesivamente.

Y el Gobierno tendría la autoridad para requisar a dichas instituciones si parecen insolventes -el tipo de poder que la Federal Deposit Insurance Corp. ya tiene en relación con los bancos tradicionales, pero del que carece respecto de instituciones como Lehman o AIG.

Cosa buena. Sin embargo, ¿qué hay del problema más general del exceso financiero?

El discurso del presidente Obama en el que delinea el plan financiero describe el problema subyacente muy bien. Wall Street desarrolló una “cultura de la irresponsabilidad”, dijo el presidente. Los prestadores no conservaron sus préstamos sino los vendieron para que se reempaquetaran en títulos de valores, que a su vez se vendieron a inversionistas que no comprendían lo que estaban comprando.

“Entre tanto”, dijo, “las compensaciones ejecutivas -sin amarras al desempeño de largo plazo ni siquiera a la realidad- recompensó la imprudencia en lugar de la responsabilidad”.

Desafortunadamente, el plan como se dio a conocer no está a la altura del diagnóstico.

Cierto, la propuesta del nuevo Departamento de Protección Financiera al Consumidor ayudaría a controlar los préstamos abusivos. Y la propuesta de que se requiera que los prestadores conserven 5% de sus préstamos, en lugar de vender todo reempaquetando, proporcionaría cierto incentivo para prestar responsablemente.

Sin embargo, 5% no es suficiente para desalentar gran parte de los préstamos de riesgo, dadas las enormes recompensas para los ejecutivos de finanzas que contratan ganancias a corto plazo. ¿Entonces, qué se debería hacer con esas recompensas?

En forma contundente, el resumen ejecutivo del Gobierno sobre sus propuestas resalta a “las prácticas remunerativas” como la causa principal de la crisis, pero no dice nada sobre cómo abordarlas.

La versión completa dice más, pero lo que dice -“los reguladores federales deberían emitir normas y lineamientos para alinear mejor las prácticas remunerativas de los ejecutivos de instituciones financieras con el valor de los accionistas a largo palazo”- es una descripción de lo que debería pasar, y no un plan para hacer que suceda.

Más aún, el plan tiene muy poca sustancia en cuanto a reformar a las agencias calificadoras, cuya disposición para dar un sello de aprobación a títulos dudosos jugó un papel importante en la creación del lío en el que estamos.

En resumen, Obama tiene una visión clara de lo que estuvo mal, pero además de regular a la banca en la sombra -sin duda nada nimio-, su plan patea la pregunta de cómo evitar que vuelva a suceder, dejando las decisiones difíciles a futuros reguladores.

Estoy consciente de las realidades políticas: no será fácil que el Congreso apruebe la reforma financiera. Y, con todo, el plan de Obama sería muchísimo mejor que nada.

Sin embargo, para estar a la altura de su propio análisis, el gobierno de Obama necesita ejercer mucha más presión sobre las agencias calificadoras, y, aún más importante, ser muchísimo más específico sobre la reforma de la forma en la que se les paga a los ejecutivos bancarios. Por Paul Krugman - Servicio de noticias The New York Times - © 2009

Protagonistas del cambio

Estamos a pocas horas de un acontecimiento singular y trascendente.

Concurrimos a un nuevo acto eleccionario y democrático en el que claramente se definirá un cambio para recuperar un mejor nivel de vida, o continuaremos con mas de lo mismo, en una desenfrenada decadencia social.

La democracia es el mejor sistema para que un pueblo, más allá de su cultura y ubicación territorial, sea conducido hacia el bienestar general como principal meta de gestión.

En tales contextos se reconoce nítidamente el respeto de quienes gobiernan hacia los gobernados… Si no es así… no hay ninguna posibilidad de prosperidad, tampoco bienestar.

El respeto hacia los gobernados y las instituciones es básico. A partir de ahí comienza el buen gobierno. Sin esto, todo es pura chachara.

El vínculo entre las partes siempre exige respeto y honestidad facilitando que la confianza crezca y vigorice esa interrelación.

Alfonsín sorprendió en su tiempo (1982) cuando públicamente hablaba de las cualidades y virtudes de sus ocasionales adversarios… Por estos días solo escuchamos defectos/fallas de los otros…

Este comportamiento baja la calidad moral y ética del acto eleccionario, empequeñece los argumentos de quienes pretenden poder político.

Lo que resulta prometedor es la gran cantidad de personas y grupos dispersos en todos los ámbitos de la Nación con vocación de participar activamente en las elecciones próximas y comenzar a hacer el cambio ahora… Mas allá de los resultados. Hasta la próxima. Juan Báez

NOTA: Presentamos como es habitual algunas referencias de la prensa no tan difundida del interior del país. En este caso la nota que seguidamente reproducimos, extraída del Diario Crónica y Análisis On Line de San Isidro.


EL GRAN DESCHAVE POLÍTICO

Por Gretel Ledo (*)

Desfilan por los medios de comunicación candidaturas dispuestas a venderse al mejor postor. La ciudadanía asiste a un tiempo de frenesí electoral donde la contienda se ha vuelto enrarecida.

Aguas turbias en que navegan denuncias judiciales, impugnaciones electorales y chicanas de todo tipo tornan en pestilente a la carrera maratónica del 28 de junio.

Lo cierto es que a la anfitriona por excelencia se la ha dejado de lado. Se trata nada más ni nada menos que de la sinceridad. Base de confianza necesaria para abrir un juego limpio donde las reglas claras se levanten como directrices infalibles para arribar a un buen resultado.

Aquí ya no hablamos tan sólo de la ausencia de sinceridad del gobierno de turno, sino también de la oposición que se cotiza en el mercado de las apetencias electorales.

La radical Florentina Gómez Miranda nacida en 1912 y Diputada Nacional en 1983 sostenía un lema que la caracterizaba: “Digo lo que pienso y hago lo que digo”. Los años de gestión que ha llevado adelante el Ejecutivo han demostrado a las claras la ruptura tajante de ese lema. Hoy el oficialismo intenta sin éxito reivindicar un modelo perimido esbozando logros que las estadísticas han sabido desmentir. Para 2007 se vislumbraba el agotamiento de una matriz productiva que supo aprovechar los vientos de cola y el gobierno en piloto automático desatado por el padre de la criatura: Duhalde gracias a la devaluación. Lo cierto es que la peor aliada ha sido la inflación. El Gobierno no tuvo mejor idea que adoptar para sí la leyenda “el Rey está desnudo” y disfrazó los números del INDEC a su piacere. La gente no es ingenua y se percató del destrozo más importante que sufrieron las mediciones económicas. El sistema impositivo regresivo que pareciera encontrar a un gobierno no dispuesto a modificarlo, ha condenado y sigue condenando a quienes tienen menor capacidad adquisitiva. Con este tipo de financiamiento salvaje del cual se vale el gasto público, cae por su propio peso el discurso oficialista de la distribución de ingresos. Este y otros temas brillan por su ausencia en una campaña teñida por acusaciones cruzadas donde la ciudadanía asiste a un juego de ping pong sintiéndose burlada por la indiferencia que sabe manejarse muy bien despreciando las demandas sociales y acatando las mezquindades ruinosas de las candidaturas personalistas. En este sentido constituye un error medular resaltar virtudes de una modelo económico que ya quedó en el pasado.

En el libro de Malaquías se cuestiona el accionar de un  pueblo que pretendía engañar a Dios presentando animales cojos y enfermos como ofrenda divina. Claro, se reunían los requisitos formales de llegar al templo sin las manos vacías pero el engaño era la base de la ruptura del pacto. “Si no me sirven con sinceridad, cambiaré en maldición mis bendiciones”.

No se puede vender gato por liebre a la ciudadanía. Asistimos a una campaña que sólo guarda las formas. Pobre en contenido. Prueba clara resulta la elección estratégica de las cabezas partidarias como para arrastrar votos en una lista sábana en la que circula de todo.

Pocos han sido los debates y poco profundas las respuestas a ejes claves como la seguridad, el empleo, la educación, la salud. No se trata quizás de medidas aleatorias las que se deben presentar, sino de modelos de país que se deben discutir.

Plasmar programas políticos es desvanecer el horizonte de desarrollo argentino si se los plantea separados de una visión integral superadora de la coyuntura.

¿Cómo es posible que hayamos desperdiciado el tiempo de exportación de granos con los vientos favorables que soplaron para nuestro país? Las idas y vueltas del menudeo político traslucen la incapacidad dirigencial de asumir cargos en función de la gente y no a costa de la misma. La sinceridad sin duda es uno de los mayores temores de los políticos.

El conflicto con el campo fue desgastando poco a poco a un gobierno que no supo o no quiso escuchar la voz de un pueblo. Gracias a ello hoy se presentan FpV y PJ disidente por separado. ¿Qué nos asegura que no se repetirán experiencias pasadas donde el peronismo se postula dividido y luego se arropa al fuego del poder?

Esperemos que el panorama post-electoral no se transforme en un gran deschave político en que se dice lo que no se piensa y se hace lo que no se dice.

(*) Gretel Ledo es Abogada en Derecho Administrativo, Politóloga en Estado, Administración y Políticas Públicas

La coherencia necesaria

Efectivamente, mientras la turbulencia y la incertidumbre continuen vigentes, resulta imposible decidir con certeza. Peor aún elegir, en vísperas del 28, con todo lo que ello significa.

Nuestra existencia colectiva tiene notorios rasgos de ingobernabilidad y se manifiesta en un marcado deterioro que esta a la vista:

  • Personas durmiendo/viviendo en la calle.
  • Incremento de la pobreza y la desocupación.
  • Claras señales de bajas en el poder adquisitivo.
  • Violencia generalizada principalmente en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
  • Mayor cantidad de acciones contra la propiedad privada.
  • La corrupción generalizada en todos los sectores.
  • Perdidas de vidas totalmente evitables.
  • Victimización extendida a múltiples hechos cotidianos.

La lista puede continuar, sin mayor utilidad, porque importa destacar la necesidad de enfrentar los hechos, cada uno desde nuestro lugar.

¿Porque nos pasa lo que vivimos?

¿Cómo cambiamos las cosas?

¿Podemos hacerlo?

Lo invito a reflexionar. Es sano hacerlo porque nada cambiará si no nos involucramos. Quizás no dispongamos de mejor oportunidad para dejar de ser parte del problema y activar alguna solución.

Los distintos hechos que nos afectan son motivo de preocupación y con seguridad tiene ideas y comentarios para aportar. El desafío de este tiempo es comenzar a dialogar con otros ciudadanos acerca de nuestros problemas comunes”. Hablar de ellos, abandonando la postura de “que hagan algo… los otros (sean gobierno o políticos)” es un muy buen comienzo, es mas… estamos usando nuestro derecho a ser y participar democráticamente. No estamos limitados solo a votar cada vez que haya elecciones.

Este comportamiento mientras más extendido esté mas ayudará a cambiar las cosas… Porque innegablemente produciremos un cambio. Entonces es coherente quejarse… pedir explicaciones, reclamar controles y correcciones a la forma de gobernar. Porque estamos creando las condiciones para que nos digan… esto haremos o esto dejaremos de hacer.

No hay muchas experiencias vividas en nuestra querida Nación, en la que los argentinos trabajen juntos.

Principalmente ahora, puesto que nadie tiene estatura de Líder indiscutido y hegemónico para sacarnos desde donde estamos.

Aparece nítidamente la necesidad de consensuar una buena lista de asuntos públicos sobre los que es menester legislar.

Tenemos derecho a la libertad, a la educación, al bienestar general, a la seguridad, al trabajo digno, a la convivencia en paz y a ser respetados. No permitamos mentiras en nuestra cara, impunemente.

¡Tenemos derecho a poner alas a esta idea, aunque parezca loca!

Estamos forjando nuestra identidad social.

No somos un pueblo sumiso e ignorante.

Es hora de “hacer algo”.

Es hora de sacar coraje y destrezas de adentro y afuera.

Es hora de participar.

Ninguno de los candidatos puede convertirse en nuestro salvador. Solo un equipo de hombres y mujeres de mente abierta y plural pueden asumir el rol que esta hora exige. Deben intentar trabajar mancomunados en aspectos que permitan gobernar la crisis hacia un destino cierto. El bienestar general y la calidad institucional son las columnas de esa necesidad básica que sustenta la democracia.

Además de estar interesados en ocupar bancas es preciso que reconozcan la conveniencia de elaborar un proyecto común para seguir hacia delante.

Por sobre todas las cosas seguimos siendo una Nación soberana para construir y reconstruir. Es necesario revisar actitudes propias y además apreciar la similitud con aquellas que rechazamos de los otros…

Cuantas veces es exactamente una copia, de distinto nivel, mas bajo o mas alto, de lo que hacemos con algunas decisiones que tomamos.

Los conflictos solo destruyen el bienestar, incluso pierden quienes luchan por el poder. Hasta la próxima. Juan Báez

Mala praxis… civil

Da para escribir algunas líneas, que las presentaré a la manera de auto reflexiones.

¡Uno mismo frente al espejo de la consciencia!

¿Que estoy haciendo para que en las próximas elecciones sobresalga la presencia y participación de ciudadanos? Me anoto o me borro.

Tengo certeza, hay mujeres y hombres suficientes y capaces para fiscalizar los comicios.

Lo de la mala praxis no se limita a las profesiones…

Veinte años atrás casi nadie hablaba de esto. Hubo profesionales malos, pero la prensa no se ocupaba mucho de ellos. Hoy son tantos que nos acostumbramos a ello.

¿Que hacemos con la gran cantidad de buenos profesionales que hay en todas las profesiones y actividades?

¿Los recomendamos o preferimos mantenerlos en el anonimato, preservándolo, a él o a nos?

Tengo certeza, hay mujeres y hombres suficientes en todas las áreas para satisfacer la demanda social.

¿Hay miedo? ¿Al fraude? ¿A que nada cambie? ¿Estamos tan bien como dice la Presidente?

Tengo certeza, hay cientos de miedos mas… que no ayudan a actuar responsable e inteligentemente.

Por esta razón tengo la certeza que estamos acercándonos a una nueva época. Nunca hubo tanto mal a la vista. Veníamos muy bien y de pronto en menos de un año todas las cosas se complicaron. Eso sí, tampoco jamás hubo tantos seres y grupos humanos necesitados de confiar en el bien y hacerlo. Tenemos necesidad de vivir de otra manera. Basta de tanta anormalidad.

Tengo certeza que, el mejor equipo de gobernantes no logrará  niveles de excelencia, si no participa y coopera la sociedad civil.

Es hora de sumarse… Cambiar de actitud y de acción. Reciclar…

Reciclar es tarea individual y también colectiva para cualquier  momento. La alegría de cambiar precede a la incertidumbre.

Estamos entre flores y malezas. Todo lo que nos pasa ha sido hecho por nosotros. En más y en menos las causas nos implican. Por esto digo: Confiar en la acción individual y del conjunto.

Vivimos mal porque actuamos sin participar… sin comprometernos.

Tengo certeza, mejores cosas vienen, con nosotros y para nosotros. La vida siempre hace regalos. Aún ahora seguirá siendo generosa.

Llevar con alegría la justa carga que es nuestra responsabilidad.

Si fallo en mi decisión, contribuyo a estabilizar el mal, la mala vida social. En cambio si triunfo contribuyo a expandir la construcción de un nuevo tiempo. Podemos transformar las creencias en certezas.

Porque no… ponerle alas a una idea que parece loca… pero es necesaria, útil, factible y al alcance de la propia decisión.

Es el precio a pagar para convivir con calidad en un mundo convulsionado.

¡Ayuda a los otros y espera ayuda de los otros!

El poder para la mayoría de las personas es una responsabilidad, que inteligentemente se puede administrar.

Eso sí el poder… también es una droga, cuando uno hace cualquier cosa para mantenerlo.

Hasta la próxima. Juan Báez

Nota: Sobre el Miedo, escribió Rudolf Steiner:

Me niego a someterme al miedo que aleja la alegría de mi libertad, que no me deja arriesgar nada, que me torna pequeño y mezquino, que me amarra, que no me deja ser directo y franco, que me persigue, que ocupa negativamente mi imaginación, que siempre pinta visiones sombrías.

Mientras tanto no quiero levantar barricadas por miedo del miedo. Yo quiero vivir y no quiero encerrarme. No quiero ser amigable por tener miedo de ser sincero. Quiero pisar firme porque estoy seguro y no por encubrir mi miedo.

Y cuando me callo, quiero hacerlo por amor y no por temer las consecuencias de mis palabras. No quiero creer en algo sólo por el miedo de que algo pueda tocarme de cerca.

No quiero simular, sólo porque tengo miedo de no ser amable. No quiero imponer algo a los otros por miedo de que puedan imponerme algo a mí; por miedo a errar, no quiero tornarme inactivo.

No quiero huir de vuelta hacia lo viejo o inaceptable por miedo de no sentirme seguro en lo nuevo