Reacción saludable ante un ejemplo de altruismo
domingo, 22 de febrero de 2009
Gran repercusión nacional ha tenido el asesinato del policía Aldo Garrido, ocurrido días atrás en San Isidro, provincia de Buenos Aires. Como se recordará, este efectivo policial trató de impedir que una pareja de maleantes robara en un comercio. Los delincuentes lo ejecutaron a tiros antes de darse a la fuga. Luego se supo que su foja de trabajo era brillante y que los vecinos de San Isidro lo conocían y apreciaban por su dedicación y esmero para brindarles seguridad, aun en medio de las más profundas carencias.
La reacción de la comunidad de San Isidro luego del asesinato de este policía ha sido registrada por las cámaras de los medios nacionales y generado los más variados comentarios. Pero, sin dudas, existe la impresión de que se ha tratado de una expresión espontánea de apoyo a quien era visto como una garantía para la seguridad de los vecinos, lo que derrumbó, por un instante al menos, el discurso de que los policías forman parte de la corrupción estructural. Un discurso casi generalizado e instaurado desde un poder ideologizado, que no parece observar al tema de la seguridad como una amenaza social que aflige. Un discurso que mete a todos los integrantes de las fuerzas de seguridad “en la misma bolsa”, adjudicándoles la responsabilidad por la existencia del delito y la corrupción.
Ciertamente, existen problemas de este tipo en las policías provinciales, así como en otras fuerzas de seguridad. Pero el desprestigio que estas actitudes y aquel discurso ideologizado en forma extrema han generado parece estar revirtiéndose. Al menos eso es lo que deja traslucir el movimiento popular que asistió al velatorio de los restos del policía y reclamó por más seguridad.
Este último suceso es el que abre la esperanza de una nueva relación entre la policía y los miembros de la comunidad. No es frecuente que la gente se movilice en apoyo y respaldo a la acción de un policía. Porque, además de manifestar su pesar por la muerte violenta de un ser humano, las expresiones escuchadas allí hablan del rescate de la fe en quienes tienen la misión de prevenir y combatir la delincuencia y de la perennidad de valores como la probidad, la honestidad, el buen trato, la amabilidad y la firmeza de convicciones, todos ellos encarnados al parecer en la figura del oficial asesinado.
Si algo ha dejado en claro este triste episodio es que el mal no es sinónimo de policía como han pretendido hacernos creer. Que existen guardianes del orden y la seguridad convencidos de la importancia de su misión y dispuestos a cumplir con su deber, aun pagando un alto precio pues están poniendo en riesgo su propia vida para defender los valores de la convivencia y el imperio de la ley.
Lamentablemente, ha tenido que morir una persona en el cumplimiento de su deber, para que buena parte de la sociedad haya comprendido que aquel contrato roto entre la policía y la comunidad debe volver a suscribirse. Lamentablemente ha tenido que morir una persona para que aquel discurso negativo se quedara sin argumentos.
Como contrapartida y afortunadamente, la entrega ejemplar –sinónimo de altruismo- del policía Garrido ha originado una reacción social saludable que es sinónimo de esperanza. Porque, aunque nos quieran hacer ver lo contrario, son muchos los Garrido que forman parte de nuestras fuerzas de seguridad.
Publicado en La Voz de San Justo - Ver nota original
Por una huelga, intendente recoge basura
Se trata de Néstor Stara, jefe distrital de un partido bonaerense. Lo ayudan sus ministros y concejales.
Agencia Télam
El intendente del partido de Coronel de Marina Leonardo Rosales, Néstor Starc, junto a miembros de su gabinete y ediles oficialistas, decidieron salir a recolectar las bolsas de residuos en la vía pública de Punta Alta, debido a la huelga de empleados municipales que desde hace una semana llevan adelante en demanda de aumentos salariales.
El jefe comunal tomó la inusual decisión, tras la queja de numerosos vecinos de Punta Alta por la basura acumulada en las calles, a raíz del paro que realizan desde hace una semana los empleados municipales, que reclaman aumentos de sueldos para el sector.
Ayer, el intendente Starc, junto al secretario de Gobierno comunal, Alejandro Siracusa, su par de Hacienda, René Quinteros, el presidente del bloque de concejales del partido oficialista Integración Vecinalista Rosaleña (IVR), Oscar Holzmann y la directora de Turismo, Carolina García, salieron a recoger la basura con un camión compactador y dos camionetas.
A medida que iban recolectando las bolsas de basura acumulada en las calles, los funcionarios comunales las depositaban luego en contenedores contratados por el municipio rosaleño.
La actitud del jefe comunal y sus colaboradores sorprendió a los vecinos de Punta Alta, que recordaron una decisión similar adoptada por el intendente de la ciudad bonaerense de Dolores Camilo Etchevarren, quien durante los primeros días de enero último, también tuvo que salir a las calles a recoger los residuos arrojados en la vía pública por un paro de los empleados comunales.
Según informaron vecinos de Punta Alta, el intendente Néstor Starc y sus colaboradores comenzaron a recolectar la basura a partir de las 8 y hasta las 13 horas, en el microcentro local, para luego reiniciar la labor a partir de las 17, en otros barrios de esa ciudad bonaerense.
Los trabajadores municipales del partido de Coronel Rosales, reclaman un aumento salarial del 30 %, retroactivo al 1 de enero, mientras que desde el municipio se les anunció que no había presupuesto para cubrir esa demanda y que el máximo esfuerzo sería darles “un incremento del 5 % a partir de marzo”.
Publicado en LAVOZ.com.ar - Ver nota original
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