Archivo de Enero, 2009

Una crisis necesaria

Sin dudas la crisis es el tema global dominante.

Las preocupaciones son diversas según la región, la nación, la familia, la sociedad y la comunidad.

Obviamente influyó el origen de cada desequilibrio y el como se administró la gestión de las mismas para neutralizarlos o expandirlos.

Esta crisis ha sido creada por nosotros. Tanto la local como la global.

En el primer caso como argentinos y en el segundo como humanos.

Ningún poder externo al planeta lo ha hecho llegar hasta donde lo padecemos. En este mismo contexto ninguna autoridad y tampoco ningún hombre del poder económico pueden excluirse de su gestación y de su eliminación.

Si la crisis es global, quiere decir que es integral porque están activos todos los factores que la crean y retroalimentan.

Es una señal imperecedera del tiempo que vivimos y por esto hay un sufrimiento social generalizado y descomunal.

Las interrelaciones del poder no tienen la inteligencia necesaria para que el progreso y el bienestar se asienten. Han fracasado.

La nación líder del planeta comienza un nuevo camino.

Intentará levantarse desde la profundidad de su caótica situación.

En nuestro país, por ser el caso que mas conocemos, estamos acostumbrándonos cada vez mas a hablar mas de pobreza y de inseguridad. Increíblemente poco a poco nos estamos olvidando de quienes éramos, no hablamos de los recursos naturales que tenemos ni de nuestra potencialidad.

Sólo queremos un futuro con paz, trabajo y bienestar.

¡Y porque no, un presente con estos ingredientes.

Si nos corresponde por derecho constitucional y … humano!

El futuro al que debemos aferrarnos ahora, por obra y gracia de los gobernantes de turno mas otros hombres del poder económico, pasa por signos bastante más minúsculos a aquellos que eran centrales en nuestra enseñanza en la primaria y secundaria. Hubo claramente un retroceso, una subversión cultural inconcebible desde entonces.

Apelo en primer lugar a quienes tienen discernimiento y solvencia intelectual. Y por supuesto también a quienes disponen de una dosis mínima de auto respeto y ética con la comunidad y la sociedad. El tema central es como no nos ahogamos en la turbulencia de cada día. Para que pensar en el futuro, en agrandar la familia, en afianzar vínculos laborales, en ahorrar… Esas son ideas para otros tiempos.

La presencia de esta crisis sin duda ofrece nuevas oportunidades a quienes están insertos en ella. Si hacemos lo mismo que antes –tome la fecha que mejor se acomode a su auto evaluación propia- lógicamente seguirá ocurriendo lo mismo. Por esto creo necesario y sano, cambiar. Digo sano porque si no cambia se enfermará nadando en el auto castigo de la culpa.

Es sano como mínimo reaccionar ante tanta cantidad de mala vida.

El título de esta editorial es una invitación a definir en cada uno  la oportunidad de cambiar. Si somos pasivos… viviremos en la queja permanente. Si somos activos… algo nuevo pasará en nuestras vidas.

Mientras “se cae todo” no podemos seguir indiferentes y abúlicos.

La democracia es una oportunidad para construir relaciones sociales.

Nuestra dignidad depende de nosotros. Nadie la da.

Tal vez resulte reiterativo en la temática de la responsabilidad civil.

En más de una editorial nos referimos a ella. Insistiremos. Repetiremos y trataremos de hacer conocer toda idea o pensamiento que ayude a emprender trabajo en la restauración social.

Cuando a la sociedad se la manipula con la información poco a poco se la convierte en manada. Salvo que, haga lo que hacen cada vez mas personas… leen cada vez menos diarios, ven menos tele, solo para referirme a dos medios de comunicación y se involucran en tareas sociales, sin pagas del estado o gremios.

En algún momento de las últimas décadas nació esta subversión cultural, o sea pensar en términos de menos.

Si parecemos minusválidos. Somos un país pobre…

Le recuerdo que apuntábamos a ser el granero del mundo.

Desde entonces cada día hablamos más de pobreza e inseguridad y menos de calidad de vida y de progreso social.

¿Acaso no nos corresponde?

¡Que clase de patraña es esta!

Lo expreso concientemente, con el mayor respeto hacia quienes sienten que sus vidas se complican esperando otras expectativas.

A pesar de celebrar un nuevo aniversario de la democracia, no es lógico, ético ni conveniente mantenerse en silencio respecto a la pésima esclavitud de la incompetencia política ejercida por gobernantes desde los poderes nacionales, provinciales y municipales. La democracia permite alcanzar estándares de convivencia mucho más coherentes con calidad de vida. Claro con un comportamiento civil distinto, al que ejercemos la mayoría. Hay que ser parte del remedio y no germen de la enfermedad. En esto si cabe a fondo la democracia… Ud. elije como vivir y como y cuando cambiar.

Hasta la próxima.

Juan Báez

El deporte tiene que volver a ser formador de valores ciudadanos

NORBERTO RODRIGUEZ EXPERTO EN LA FORMACION INTEGRAL DE JOVENES

Que los chicos se relacionen con su cuerpo a través del juego grupal y la experiencia de compartir al aire libre o de la computadora, la televisión y los objetos de consumo, determinará su salud y su visión del mundo.

Fabián Bosoer.
fbosoer@clarin.com

El sedentarismo y el exitismo deportivo, la hipercompetitividad y la insatisfacción con los propios logros pueden ser parte de un mismo modo de relacionarnos con la actividad física, con nuestro propio cuerpo y con nuestro entorno social. Del mismo modo que la práctica deportiva que combina la disciplina individual y el placer de compartir es algo que se aprende de chiquitos, en los juegos infantiles que aprendimos en casa o en la plaza, en el recreo o la clase de gimnasia en la escuela y el colegio, en los deportes que elegimos practicar y fuimos dejando a medida que crecimos, en las horas que dedicamos a distraernos en un picadito, correr una maratón, entrenar en un gimnasio, o que invertimos en compartir una excursión de montaña con la familia y los hijos.

Mucho de esto depende de lo que haga la escuela y de lo que inculquen los padres. Pero hay que recordar la importancia que tuvieron siempre los clubes sociales y deportivos en el enriquecimiento de vínculos sociales de amistad y solidaridad y en la construcción de ciudadanía. Norberto Rodríguez conoce mucho de todo esto; hace más de treinta años que ocupa puestos directivos en una de las instituciones sociales y deportivas más antiguas y con mayor prestigio en nuestro país, la Asociación Cristiana de Jóvenes, conocida en el mundo como la YMCA. "Nada reemplaza, enfatiza Rodríguez, la experiencia de practicar regularmente un deporte, compartir actividades recreativas con los hijos o participar en campamentos".

¿Cuánto y de qué modo cambió la forma en que los jóvenes se relacionan con la actividad física?

Cambió mucho, sin dudas. Antes, en épocas no demasiado lejanas, los jóvenes encontraban en el deporte una manera muy concreta de expresarse, tanto desde lo social como también desde la propia actitud hacia determinadas actividades deportivas. Nosotros observamos que en el momento actual, ya desde la niñez, adolescencia y juventud, está costando mucho más el involucramiento en juegos grupales, utilizar el deporte como una experiencia formativa y educativa además de entretenida y edificante. Hoy pareciera que la pasividad está ganándole el espacio a la disposición a compartir y prima mucho más el individualismo. Esto afecta la esencia del deporte, que es por definición una experiencia gregaria, que ayuda a crecer, a conocerse a uno mismo y a los demás, que enseña a respetarnos y a respetar a los otros. Cuesta más ahora vincular la práctica deportiva a la vida recreativa.

¿A qué se debe este cambio?

Influye mucho cuánta historia deportiva y recreativa tiene la familia y cuánto de eso trasmite también a las nuevas generaciones. Los adultos tenemos una gran responsabilidad en todo esto. Porque no hay una sola generación que viene arrastrando este problema; posiblemente hay más de una y va trasmitiendo esta mayor pasividad que tiene implicancias sociales muy fuertes.

Sin embargo, las actividades deportivas están mucho más presentes en nuestras vidas, crecieron enormemente las audiencias y hay más interés por distintos deportes, no sólo el fútbol.

Es cierto. Nos pasa en el deporte lo que en otros órdenes de la vida. Ser ciudadano es mucho más que ser habitante, significa ser partícipe necesario de un proceso de crecimiento y de desarrollo de una comunidad determinada. Y hoy está pasando que tenemos más habitantes que ciudadanos; es decir, más espectadores y consumidores que personas dispuestas a participar, a jugar. En el deporte hay estímulos, a veces sobreestímulos, y también a veces hay una visión muy individualista o exclusivamente consumista de lo que significa realizar actividad física o practicar un deporte.

¿Correr o ir al gimnasio para "ponerse en forma", por ejemplo?.

Se promueve una relación individual y narcisista con el cuerpo, a veces contra el espejo; no hay relación con el que está al lado aunque lo veas todos los días, no te interesa relacionarte con esa persona, y eso se transmite, a nivel de los adolescentes y los jóvenes, en una cultura hedonista e individualista muy marcada. Por otro lado, el exitismo -la idea de que a través del deporte se abre "una carrera al éxito"- tiene una manifestación muy concreta en exigencias de rendimiento cada vez mayores que terminan generando gran frustración.

¿Cómo se da esta relación de los jóvenes con la actividad física en las distintas clases sociales?

Bueno, hay un sobreestímulo en las clases medias, medias-altas, pero cuando uno empieza a descender en la escala social, y hoy eso es evidente, ese estímulo ha decaído profundamente. O se concentra exclusivamente en el fútbol. Pero falta aquí también aquello que tiene que ver con la formación y con el cuidado de la salud. Porque el deporte es un elemento muy importante para ir generando una cultura de cuidado del cuerpo, y al mismo tiempo de prevención para la salud. Tenemos experiencias concretas y se han detectado problemas serios en chicos muy niños, de muy corta edad, con problemas de presión arterial, diabetes, etc.

¿Cómo lograr una relación más amigable del adolescente con su cuerpo?

En nuestra época, ser adolescente o joven podía ser difícil. Hoy, lo es mucho más. Por eso hay que tener mucho cuidado cuando hacemos juicios de valor sobre la adolescencia y la juventud. Los adultos somos bastante proclives a poner sobre la mesa nuestros juicios con una actitud demasiado severa, sin hacernos responsables de lo que nos cabe en todo esto. Creo que también en esto está afectando esa relación del adolescente y el joven con su cuerpo, lo que está pasando como experiencia de vida de familia. Hoy tenemos estructuras familiares mucho más dispares, más estresadas y obligadas a diferentes roles a los que podía cumplir en el pasado, lo que dificulta la contención que necesita el adolescente. Otro factor a tener en cuenta es la computadora, una gran herramienta que pone a los chicos en contacto el mundo, pero estimula el sedentarismo. Todo esto sin considerar otros estímulos; algunos potencialmente positivos y otros como las drogas, que son un factor que está jugando un papel muy negativo al sobreestimular a adolescentes y jóvenes al consumo: bebidas alcohólicas, drogas menores, drogas mayores, etc.

La población argentina que participa de actividad física regular, en términos porcentuales y comparativos no es muy numerosa.

Por eso me parece muy importante que el niño realice actividades físicas y juegos en grupo desde la más corta edad, que lo vinculen con su cuerpo y con el cuidado de su cuerpo; se necesitan hábitos que vayan haciendo una cultura. Aquella persona que no ha hecho actividad física regularmente de adolescente, de joven, es muy difícil que tome el hábito siendo adulto. Y si lo toma, lo hace a veces por moda, por períodos espasmódicos: "hoy empiezo, mañana dejo".

¿Qué se requiere para modificar esa situación?

Hoy la actividad física hay que vincularla con mucho mayor énfasis al cuidado de la salud. Nosotros seguimos pensando que el deporte es una herramienta extraordinariamente importante como experiencia colectiva en lo que respecta al disfrute y el logro en equipo; pero también hay que disfrutar del juego y la creatividad, el esfuerzo y la pericia.

Hay muchos estereotipos y controvertidos ejemplos de esta ilusión ¿no?

Sí, claro. Algunos dirigentes de fútbol serios cuentan cosas que ponen los pelos de punta sobre la actitud de los padres con los chicos que juegan en divisiones inferiores. Cuentan cosas que son espeluznantes sobre cómo los padres premian y castigan a los chicos si ganan o si pierden, con una actitud casi de barrabrava, con chicos que están jugando en la novena, en la octava, en la séptima división de los clubes. Esto lleva a conflictos muy serios, y eso, desde el punto de vista formativo es un desastre, porque ¿cuántos chicos llegan a ser figuras en el deporte? Una minoría absoluta. ¿Y los que no llegan? ¿Qué pasa con esos chicos? Ya empezamos a crearles frustración. Por eso, para nosotros es mucho más importante el deporte social; o sea, el deporte como parte de una experiencia formativa integral. Y eso requiere preparación, instituciones y políticas adecuadas.

¿Cuál es el modelo de una política adecuada para el deporte?

En primer lugar, vincular mucho más a las actividades deportivas y recreativas desde la escuela, pero con un cambio de paradigmas importante. Es decir, considerar a la actividad deportiva como parte de la currícula formativa, y no como un elemento accesorio o secundario. E integrarlo más con otras áreas del aprendizaje: las horas de educación física deben tener mucha importancia y una mayor relación con las de educación ciudadana, la educación sexual o lo que antes se llamaba "educación para la salud". Y llevarla, paulatinamente, desde los niveles iniciales hasta que el chico termina con la obligatoriedad de la escuela secundaria, creando hábitos. Porque la educación física tiene que generar hábitos también en términos de higiene, de alimentación, de disciplina, por un lado, y en términos de compartir, de ser solidarios. El deporte tiene que ser una experiencia solidaria, no meramente formar habilidades o aptitudes para ganar. Todo esto requiere una formación educativa que lleva mucho tiempo pero que yo creo que tenemos que encarar, tanto a nivel de las instituciones educativas como a través de las organizaciones o instituciones de la sociedad civil que contribuyan a promover e inculcar una mayor cercanía entre el pensamiento y la acción, entre el conocer y el actuar, y animados por valores esenciales como la solidaridad, la justicia, la fraternidad.

Copyright Clarín, 2009.

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Pensamientos de ayer y de hoy

Alejandro Magno decía:”Al morir nada material te llevas, solo te acompañarán las buenas acciones que supiste realizar…” y por esto deseaba:

1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.

2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y

3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.

Alejandro le explicó:

1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.

2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.

El tiempo, es el tesoro más valioso que disponemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo.

Al morir nada material te llevas, te llevaras las buenas acciones que supiste realizar.

Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida.

El mejor regalo que le puedes dar a alguien, … es tu tiempo.

Por otro lado, en nuestros días, en El club de las Almas perdidas

No quisiera despertar un día, sin sueños

Necesito respirar sin prisas, sin miedos

Sé que el mundo va al revés

Va comiéndose las esperanzas

O quizás concuerden todos los demás

con la oscura sociedad

Ser un hombre nada más, es fácil, lo sabes

Ser distinto a los demás se paga con sangre

O quizás puedas comprar

la careta que mejor te quede

Y es posible que te acepten en el club

al que quieres ingresar

Hoy no sé quién es quién

Veo tu cara hundida en la pared

¿Qué será la verdad que lastima tanto,

que todos somos culpables de algo más?

Sólo quiero conocer un mundo sin tiempo

Donde salga a caminar eternos senderos

Y me pueda equivocar

sin pensar que pueda ser un tonto

Y sabiendo que me pueda despertar

sin temer la realidad, entendiendo lo especial

Una estrella brillará

Entonces las pregunta son: ¿Cuáles ideas revolotean en nuestra mente? ¿Qué cosa queremos sentir, para sentir que estamos vivos? ¿O es que solo somos personas que existen? Hay diferencias y opciones. Siempre… en cada uno.

Hasta la próxima.

Juan Báez

Vivir vivo, ahora

Que en este Nuevo Año ingresemos a cada jornada con:

Nuevos sueños, nuevas ideas, nuevas actitudes, nuevos desafíos, nuevas energías…

Autogenerar lo que queremos para nosotros, los nuestros y los demás habitantes de la Nación.

¡Así vale la pena empezar un Feliz Año Nuevo!

Convertirse en FAN de este saludo hasta recibirlo un millón de veces y remitirlo miles de veces mas… hasta que los minutos sean la simiente de Nuevos sueños, y en cada segundo nazcan Nuevas ideas, generando Nuevas actitudes, fomentando Nuevos bríos en este Nuevo desafío, creando y recreando Nuevas energías.

Así será más fácil atravesar el tiempo que nos separa de la densidad que nos rodea cada día.

Más de uno pensará que hay una dirección irrenunciable en cada escrito semanal emitido toda vez que enviamos las BN – Buenas Nuevas, cada domingo por la noche. Nuestro primer interés es llegar con buenas noticias a cada suscriptor, simplemente para que las  tenga en cuenta.

No todo lo negativo que ocurre permanecerá indefinidamente… Siempre, después de la noche más oscura, comienza un nuevo amanecer.

Por otro lado, un asiduo proveedor de ricas lecturas, a quien le reconozco una sabiduría millones de veces superior a la mía, dice: “Cuando la corrupción está ramificada en todos los sectores, estamos frente al final de la época. Nada que ver con el fin del mundo. Todo lo contrario. Simplemente es algo que ya no va más… solo permanecerá un tiempo más hasta que lo nuevo llegue para quedarse”.

Pasa en todas las relaciones que tuvieron trascendencia en nuestra vida. Lo mejor que podemos hacer es proseguir la vinculación desde otro lugar con la mayor fluidez posible. De nada sirven las ataduras con rencor, dolor u otro lazo malsano, toxico para nuestra mente.

“Vivir vivo ahora” significa aceptar la realidad, sea cual fuera, para cambiarla.

Aunque parezca imposible.

Aunque tengamos la peor de las expectativas.

Aunque tengamos el último aliento.

Aún en esas circunstancias, será valioso intentar cambiar el curso de la historia. En realidad, nacimos para eso. Tiene lógica y es natural. Podemos hacer en y con nosotros, cosas útiles que sirvan a todos los que quieran vivir en el suelo argentino, con calidad, con libertad y con dignidad.

Basta de dejar hacer al “malandraje”. Derrotar a la corrupción depende de todos, y cada uno debe hacer su parte, incluyendo a quienes trabajan en el Poder Judicial.

Todas las cosas tienen límites, incluso la apatía social. No todos somos parte de la masa. Hacer sentir nuestro descontento y la lógica queja ayudará a que las cosas cambien…

Quienes conducen deben tener valores y, principalmente, una irrenunciable capacidad moral para dar lo mejor de si en estas circunstancias. Esa es su responsabilidad.

La nuestra es tomar nota de los hechos y mantenernos expectantes.

La movilización realizada durante julio, por el conflicto con el campo, influyó. Los resultados hubieran sido otros si tal movilización no se realizaba. Por eso, hay que evitar que nos manejen como a ganado. No estamos limitados, si no actuamos solos, desbandados.

Tenemos derecho a estar informados; tenemos derechos consagrados en la Constitución, además de deberes civiles.

Ningún civil puede pasar por encima de las autoridades y de las instituciones. Consentirlo desde las esferas privadas y públicas no ayuda al esclarecimiento; sólo aumenta el desconcierto y reduce la confianza y la credibilidad general.

Son días difíciles, particularmente, porque muchas decisiones pasan por nuestra conciencia. Tenemos opciones. Si queremos mas de lo mismo, sólo tenemos que permanecer indiferentes, abúlicos. De nosotros depende.

Hasta la próxima.

Juan Báez