Esta vez nuestra editorial semanal, confluye con la nota líder elegida.
¿Por qué?
Esencialmente adherimos al 100 % de sus postulados.
Como la gran clase media argentina sabemos que habitamos una geografía impresionante, a la que todavía no administró un grupo de hombres y mujeres consagrados a instalar el bienestar general a lo largo y ancho del país, con la inestimable guía de la sinceridad.
Al referirme al capital, hago extensiva la idea incluyendo a todos los recursos que disponemos y que producirán riqueza y bienestar en todas las provincias. Además de los recursos naturales, los recursos humanos disponibles deben desarrollarse con políticas de estado para afianzar la educación, la producción, el comercio, la seguridad y la salud para permitir que los jubilados… realmente vivan en el jubileo de sus existencias.
Toda circunstancia donde la adversidad sea la gran protagonista y afecte al diario vivir… exige si o si responsabilidad y entereza, además coraje para enfrentarla, para poder emerger en las mejores condiciones con los otros… con la mayoría.
Cuando las causas justas no se defienden con capacidad moral… el capital, -humano o monetario mas los de cualquier otra especie-, se diluyen hasta desaparecer, porque vence la asociación del miedo con la mentira, convirtiendo a los minutos y horas en caos, aniquilando vidas y sueños.
En un pueblito de Córdoba se puede leer desde hace más de 50 años… lo siguiente:
Esclarecer conciencias fomentando el espíritu cívico.
Defender los derechos del hombre.
Encender antorchas de libertad.
Decir con valentía lo que se piensa.
Es la magistral función de la prensa, verdadera rectora del pensamiento popular.
Es la síntesis del pensamiento rector de una organización civil…
Aquellas palabras hicieron su aparición a poco de estallar la revolución libertadora… Más o menos desde entonces vivimos en crisis diversas de distinta intensidad y virulencia. Ahora además de tener problemas de dirección, en casa, tenemos total incertidumbre respecto a la dirección de la crisis global…
¡Estamos en el horno! Será la expresión futbolera del paisano.
Mas que nunca reclamamos participación, protesta y propuesta civil.
Conducidos por una autoridad honesta y valiente, será mas fácil. De no ser así, igualmente saldremos adelante… Por la fuerza natural de los principios del gran pueblo argentino. ¡A pesar de la masa!
Recuerdo a propios y extraños algunos fragmentos del trascendental
discurso pronunciado por Franklin Delano Roosevelt, al asumir la presidencia de EE UU durante la crisis del ´30:
“Este es inexorablemente el momento de decir la verdad, toda la verdad, con franqueza y atrevimiento. Debemos actuar rápidamente; utilizaré el Congreso como el último recurso para combatir la crisis…
(…) Animado de este espíritu y confortado por el de ustedes, afrontamos nuestros problemas comunes, los cuales, gracias a Dios, son exclusivamente materiales. (…) hojas marchitas de la industria yacen por todas partes; los agricultores no encuentran mercado para sus productos; se han esfumado los ahorros que hicieron durante muchos años millares de familias. Y, lo que es más importante, una multitud de ciudadanos sin empleo encara el inflexible problema de la existencia, y un número igualmente voluminoso trabaja con un salario ínfimo.
(…) Lo anterior acontece, principalmente, porque los administradores del intercambio de bienes de consumo para la humanidad, debido a su propia obcecación e incompetencia, han fracasado y, al admitir su fracaso, se han retirado. (…) Lo único que conocen son las reglas de una generación de egoístas. Carecen de visión y, cuando ésta falta, el pueblo sucumbe. Se está refiriendo a los especuladores… (…) Los cambistas de dinero han huido de sus altos sitiales en el templo de nuestra civilización. Ahora podemos reinstalar en ese templo, las verdades antiguas. La medida de esa restauración depende del grado en el cual apliquemos valores sociales más nobles que la simple humanidad monetaria.
Ya no deben subordinarse la felicidad y el estímulo moral del trabajo, a la loca persecución de beneficios que se desvanecen. Estos días lúgubres valdrán todo lo que nos cuestan si nos enseñan que nuestro verdadero destino no nos va a servir sino para administrarnos y administrar a nuestro prójimo. Sin embargo, la restauración no sólo clama porque se hagan cambios en la moral. Este país demanda acción y acción inmediata. Nuestra tarea primordial y máxima consiste en poner a la gente a trabajar. Esto no es un problema insoluble si lo afrontamos con prudencia y valentía.
Esa labor puede ser auxiliada si se hacen esfuerzos definidos con el fin de elevar los precios de las cosechas agrícolas y, con esa fuerza económica, adquirir la producción total de nuestras ciudades. Puede remediarse también impidiendo en la realidad la tragedia que significa la pérdida creciente, por remates hipotecarios, de nuestros pequeños hogares y granjas.
(…) Por último, en nuestro camino hacia la reanudación del trabajo, necesitamos dos garantías para impedir que vuelvan los males anteriores: debe haber una supervisión estricta de todas las operaciones bancarias, así como de los créditos e inversiones; hay que poner término a las especulaciones que se hacen con el dinero de la gente y contar con una disposición que establezca una moneda corriente, adecuada y firme.
En realidad es mas de lo mismo… ya lo pasamos… pero esta vez puede ser la última si nos unimos para salir airosos, pero juntos, como esta actuando la mesa de enlace. Que les parece la idea… arranquemos con las mesas de enlace civil… hasta la victoria.
Hasta la próxima. Juan Báez
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