Archivo de Octubre, 2008

Apuntalar el capital

Esta vez nuestra editorial semanal, confluye con la nota líder elegida.

¿Por qué?
Esencialmente adherimos al 100 % de sus postulados.

Como la gran clase media argentina sabemos que habitamos una geografía impresionante, a la que todavía no administró un grupo de hombres y mujeres consagrados a instalar el bienestar general a lo largo y ancho del país, con la inestimable guía de la sinceridad.

Al referirme al capital, hago extensiva la idea incluyendo a todos los recursos que disponemos y que producirán riqueza y bienestar en todas las provincias. Además de los recursos naturales, los recursos humanos disponibles deben desarrollarse con políticas de estado para afianzar la educación, la producción, el comercio, la seguridad y la salud para permitir que los jubilados… realmente vivan en el jubileo de sus existencias.

Toda circunstancia donde la adversidad sea la gran protagonista y afecte al diario vivir… exige si o si responsabilidad y entereza, además coraje para enfrentarla, para poder emerger en las mejores condiciones con los otros… con la mayoría.

Cuando las causas justas no se defienden con capacidad moral… el capital, -humano o monetario mas los de cualquier otra especie-, se diluyen hasta desaparecer, porque vence la asociación del miedo con la mentira, convirtiendo a los minutos y horas en caos, aniquilando vidas y sueños.

En un pueblito de Córdoba se puede leer desde hace más de 50 años… lo siguiente:

Esclarecer conciencias fomentando el espíritu cívico.
Defender los derechos del hombre.
Encender antorchas de libertad.
Decir con valentía lo que se piensa.
Es la magistral función de la prensa, verdadera rectora del pensamiento popular.

Es la síntesis del pensamiento rector de una organización civil…

Aquellas palabras hicieron su aparición a poco de estallar la revolución libertadora… Más o menos desde entonces vivimos en crisis diversas de distinta intensidad y virulencia. Ahora además de tener problemas de dirección, en casa, tenemos total incertidumbre respecto a la dirección de la crisis global…

¡Estamos en el horno! Será la expresión futbolera del paisano.

Mas que nunca reclamamos participación, protesta y propuesta civil.
Conducidos por una autoridad honesta y valiente, será mas fácil. De no ser así, igualmente saldremos adelante… Por la fuerza natural de los principios del gran pueblo argentino. ¡A pesar de la masa!

Recuerdo a propios y extraños algunos fragmentos del trascendental
discurso pronunciado por Franklin Delano Roosevelt, al asumir la presidencia de EE UU durante la crisis del ´30:

“Este es inexorablemente el momento de decir la verdad, toda la verdad, con franqueza y atrevimiento. Debemos actuar rápidamente; utilizaré el Congreso como el último recurso para combatir la crisis…
(…) Animado de este espíritu y confortado por el de ustedes, afrontamos nuestros problemas comunes, los cuales, gracias a Dios, son exclusivamente materiales. (…) hojas marchitas de la industria yacen por todas partes; los agricultores no encuentran mercado para sus productos; se han esfumado los ahorros que hicieron durante muchos años millares de familias. Y, lo que es más importante, una multitud de ciudadanos sin empleo encara el inflexible problema de la existencia, y un número igualmente voluminoso trabaja con un salario ínfimo.
(…) Lo anterior acontece, principalmente, porque los administradores del intercambio de bienes de consumo para la humanidad, debido a su propia obcecación e incompetencia, han fracasado y, al admitir su fracaso, se han retirado. (…) Lo único que conocen son las reglas de una generación de egoístas. Carecen de visión y, cuando ésta falta, el pueblo sucumbe. Se está refiriendo a los especuladores… (…) Los cambistas de dinero han huido de sus altos sitiales en el templo de nuestra civilización. Ahora podemos reinstalar en ese templo, las verdades antiguas. La medida de esa restauración depende del grado en el cual apliquemos valores sociales más nobles que la simple humanidad monetaria.

Ya no deben subordinarse la felicidad y el estímulo moral del trabajo, a la loca persecución de beneficios que se desvanecen. Estos días lúgubres valdrán todo lo que nos cuestan si nos enseñan que nuestro verdadero destino no nos va a servir sino para administrarnos y administrar a nuestro prójimo. Sin embargo, la restauración no sólo clama porque se hagan cambios en la moral. Este país demanda acción y acción inmediata. Nuestra tarea primordial y máxima consiste en poner a la gente a trabajar. Esto no es un problema insoluble si lo afrontamos con prudencia y valentía.

Esa labor puede ser auxiliada si se hacen esfuerzos definidos con el fin de elevar los precios de las cosechas agrícolas y, con esa fuerza económica, adquirir la producción total de nuestras ciudades. Puede remediarse también impidiendo en la realidad la tragedia que significa la pérdida creciente, por remates hipotecarios, de nuestros pequeños hogares y granjas.

(…) Por último, en nuestro camino hacia la reanudación del trabajo, necesitamos dos garantías para impedir que vuelvan los males anteriores: debe haber una supervisión estricta de todas las operaciones bancarias, así como de los créditos e inversiones; hay que poner término a las especulaciones que se hacen con el dinero de la gente y contar con una disposición que establezca una moneda corriente, adecuada y firme.

En realidad es mas de lo mismo… ya lo pasamos… pero esta vez puede ser la última si nos unimos para salir airosos, pero juntos, como esta actuando la mesa de enlace. Que les parece la idea… arranquemos con las mesas de enlace civil… hasta la victoria.
Hasta la próxima. Juan Báez

Pan con queso

En algún momento de la vida seguramente comimos pan con queso.
Cuando y porque, cada quién tendrá sus propias respuestas.
El pan con queso solo es una alimentación temporaria y ocasional. La buena alimentación se conforma según el gusto, la preferencia y las necesidades de cada uno.
Apelo a esta referencia para la ocasión de los tiempos que vienen. Tenemos experiencia en crisis financieras. De todas las sociedades del mundo, somos los más experimentados en cuantos a turbulencias económicas. Podríamos alquilar nuestros servicios y conocimiento en los países inexpertos. Uno de mis hijos, reside en España, quiso retirar sus ahorros de un banco y le dijeron… “no tenemos su dinero”. El dijo, “soy argentino… de estas cosas entiendo… ¿Cuándo vengo a retirar mis billetes… sin la cacerola?” Dos días el mio bambino se reencontraba con su patrimonio.
Lo único cierto es que estamos dentro de una crisis –local y propia de nuestra evolución social- que a su vez intentará salir airosa dentro de una crisis mayor y global.
O sea tenemos que andar con las antenitas a full. Lo recomendable es repetir algunas vivencias del pasado:

Parar la pelota. Observar, informarse, juntarse con otros para hacer cosas con ellos…

Esta crisis ofrece la gran oportunidad de ensayar una vez más, la cooperación como valor de intercambio y la confianza como valor de inter relación. Así se construyen grupos sociales líderes.

Aquí tienen fuerte influencia las palabras del Martín Fierro…

Los hermanos sean unidos
porque ésa es la ley primera
tengan unión verdadera
en cualquier tiempo que sea,
porque, si entre ellos pelean,
los devoran los de ajuera.

Estas palabras en mi entendimiento son una ley universal, porque son útiles en cualquier latitud y sociedad.

Ninguna crisis se supera sin confianza y cooperación con los otros. La primera es lo que cada quien aporta y la segunda afianza el vinculo con los otros. O sea nos salvamos en grupos… Solo… no sirve, salvo que padezca de usura. Enfermedad infecciosa, crónica y mortal, letal para crear amigos y familia, de verdad.

¡Ninguna relación tiene futuro sin confianza!

En las crisis caen posturas y comportamientos que ya no van. Al mismo tiempo el miedo alimenta la desunión y la mentira destruye la razón. Es preciso arrancar y empezar de nuevo.
Es muy beneficioso diferenciar lo bueno y mejor hasta entonces y comenzar con ellos la aventura del nuevo rumbo.

Esta crisis por su envergadura consumirá el tiempo que resta del año. Mientras mas practiquemos la solidaridad y la cooperación como grupo –como lo hace la Mesa de Enlace en el tema campo- mejores condiciones se abrirán para nuevos tiempos. Es importante que las decisiones gubernamentales busquen producir beneficios para las grandes mayorías en primer lugar. Las prioridades son crear trabajo, favorecer la circulación monetaria, anular privilegios y prebendas de los grupos amigos y opulentos. Para ser coherentes con los tiempos.
Los bancos que operan en nuestro país están líquidos y sin deudas. Por lo tanto son hoy por hoy los bancos más seguros del mercado.
Están en inmejorable oportunidad para desarrollar asociaciones con empresas, el gobierno y los sindicatos para afianzar el trabajo, la producción y el comercio.

El epicentro de la crisis local no roza, por primera vez en nuestra historia, el sistema bancario. Nuestra crisis es mas bien política y cultural y no tanto económica y financiera.
En cambio la crisis global es mucho más compleja. El sistema bancario será quién mas se transforme, tanto en EE UU con en el resto del mundo donde la crisis esta haciendo foco.

Por lo tanto… agudizar el ingenio, mejorar conocimientos, investigar nuevas áreas, profundizar relaciones con el arte, ningunear a los agoreros, hacer algo bueno para alguien, sin que se entere. Son algunas de las tareas de este nuevo milenio. Definitivamente vamos hacia una nueva época, durante la era de la información.

Digo esto de hacer, bien para otro, preferentemente sin testigos… Creo que hay ojos que ven y oídos que escuchan en todos los ámbitos… aunque no veamos físicamente a nadie.
Recuerdo una prosa que algunas veces puse en práctica… Dice:

Si servís a un patrón avaro,
hazlo con esmero,
pon a Dios de acreedor…
te pagará con interés compuesto.

Hasta la próxima. Juan Báez

Tiempo nuevo… presente

Días muy especiales estamos recorriendo. Seguramente saldrán a la luz viejas prácticas y comportamientos. Entre tanto será sano reflexionar, compartir y complementar. Acompaño antiguas semillas para la nueva siembra. Hasta la próxima. Juan Báez

Diálogos de los muertos: La travesía. Luciano de Samósata

En este genial diálogo, Luciano de Samósata se ríe, a través del filósofo cínico Menipo, de lo poco que sirve ante la muerte las vanidades, grandezas, fortunas, vicios y debilidades humanas, frente a la sabiduría que es todo lo que él poseía, y sí puede llevar consigo.
Caronte, Hermes y varios muertos.

CARONTE: Escuchad el estado de nuestra situación. La barca, como veis, nos resulta pequeña, está carcomida y hace agua por muchos sitios, y , a poco que se incline a una u otra parte, volcará y zozobrará; y vosotros habéis venido muchos a la vez, cada uno con mucho equipaje. De modo que si os embarcáis con estas cosas, temo que os arrepintáis después, sobre todo los que no saben nadar.

HERMES: ¿Y qué haremos para tener una buena travesía?

CARONTE: Os lo diré. Debéis subir desnudos a la barca, después de haber dejado a la orilla todas esas cosas superfluas, porque aun así apenas os podrá sostener a todos la barquilla. Tú, Hermes, cuidarás, desde ahora, de no admitir a nadie que no esté despojado de todo y que, como dije, no haya abandonado su bagaje, de pie, junto a la escalera, examínalos y recíbelos, y oblígalos a subir desnudos.

HERMES: Dices bien, y así lo haremos. ¿Quién es el primero?

MENIPO: Yo, Menipo. Ya ves, Hermes, que arrojo a la laguna la alforja y el bastón; el manto hice ya bien en no traerlo.

HERMES: Sube, Menipo, el mejor de los hombres, y ocupa el primer sitio en la parte alta, junto al piloto, para que los veas a todos. Y éste tan hermoso ¿quién es?

CARMOLEO: Carmoleo de Mégara, el atractivo, cuyo beso era valorado en dos talentos.

HERMES: Pues despójate de la hermosura de los labios con sus besos, de la espesa cabellera, del color de tus mejillas y de toda la piel…. Está bien así: ya estás aligerado. Sube ya. Y ese que lleva vestiduras de púrpura y diadema, tú, el del rostro terrible, ¿quién eres?

LAMPICO: Lampico, tirano de Gela

HERMES: ¿Y por qué, Lampico, te presentas con tales insignias?

LAMPICO: ¿Pues qué Hermes? ¿Tenía que presentarse desnudo un tirano?

HERMES: De ningún modo un tirano, sino un hombre completamente muerto; por lo tanto, deja esas cosas.

LAMPICO: Ya ves, he arrojado las riquezas.

HERMES: Arroja también el fasto y la soberbia, LAMPICO; porque si entran contigo en la barca, la harían muy pesada.

LAMPICO: Al menos permíteme conservar la diadema y el manto.

HERMES: De ningún modo: también has de dejar estas cosas.

LAMPICO: Sea. ¿Qué más? Porque todo lo he dejado, como ves.

HERMES: También la crueldad y la locura y la insolencia y la cólera. Deja todo eso.

LAMPICO: Heme aquí, desnudo.

HERMES: Entra ya. Y tú, musculoso y entrado en carnes, ¿quién eres?

DAMASIAS: Damasias, el atleta.

HERMES: Sí, así parece. Te conozco por haberte visto muchas veces en las palestras.

DAMASIAS: Así es, Hermes; pero admíteme, pues ya estoy desnudo.

HERMES: No desnudo, amigo mío, puesto que estás cubierto de tantas carnes; por consiguiente, despójate de ellas, ya que hundirías la barca si pusieras sobre ella un solo pie. Arroja también las coronas y aclamaciones.

DAMASIAS: Heme aquí desnudo, como ves; verdaderamente soy igual en peso a los demás muertos.

HERMES: Así, liviano, es mejor. Sube. Y tú, Cratón, deja las riquezas, la malicie y los placeres; no traigas las pompas funerarias, ni las dignidades de los antepasados; olvida el linaje y la gloria, y los elogios públicos que te dedicaron algunas ciudades, y las inscripciones de las estatuas; ni digas que levantaron un enorme sepulcro en tu honor, porque esas cosas pesan aun en el recuerdo.

CRATÓN: No lo hago gustoso, pero lo abandonaré; porque ¿qué otro recurso cabe?

HERMES: ¡Hola! ¿Qué quieres tú, tan armado? ¿Por qué traes ese trofeo?

UN GENERAL: Porque obtuve victorias, Hermes, y me distinguí entre los demás y la ciudad me colmó de honores.

HERMES: Deja el trofeo en el suelo: en el infierno hay paz y no se necesitan las armas para nada. Y ése de venerable aspecto, que tiene un aire desdeñoso, que lleva arqueadas las cejas, que está sumido en meditación y que luce una espesa barba, ¿quién es?

MENIPO: Un filósofo, Hermes, o, más bien, un mago, un hombre lleno de charlatanería; de modo que también a él desnúdalo: verás muchas cosas ridículas ocultas bajo su manto.

HERMES: Quítate primero el porte y luego todo lo demás. ¡Oh Zeus! ¡Cuánta vanidad lleva consigo! ¡Cuánta ignorancia, sofistiquería, vanagloria, problemas insolubles, discursos espinosos y razonamientos complicados! Y luego muchísimo trabajo inútil y no poca charlatanería, frivolidades y palabras sin sustancia. ¡Por Zeus! También llevas estos objetos de oro, sensualidad, desvergüenza, cólera, voluptuosidad y molicie! Porque no se me ocultan tales cosas, aunque las escondes con cuidado. Deja también la mentira y el orgullo y el pensar que eres mejor que los demás. Porque si te embarcas con todo esto, ¿qué nave de cincuenta remos podrá sostenerte?

EL FILÓSOFO: Pues bien, todo lo dejo, puesto que así lo ordenas.

MENIPO: Que también deje esa barba, Hermes, que es pesada y espesa, como ves: por lo menos son cinco minas de pelos.

HERMES: Dices bien: ¡quítatela!

EL FILÓSOFO: ¿Y quién habrá que me la corte?

HERMES: Menipo te la cortará con el hacha de los constructores de navíos, usando como tajo la pasarela.

MENIPO: No, Hermes; dame más bien una sierra, porque así será más divertido.

HERMES: El hacha basta. ¡Muy bien! Ahora, después de haberte librado de tu olor a chivo, pareces más humano.

MENIPO: ¿Quieres que le corte también parte de las cejas?

HERMES: Sí, pues las tienes levantadas sobre la frente, irguiéndose con soberbia, no sé por qué. ¿Qué es esto? ¿También lloras, basura, y sientes pavor ante la muerte? Sube de una vez.

MENIPO: Aún lleva escondida una cosa muy pesada.

HERMES: ¿Qué cosa, Menipo?

MENIPO: La adulación, Hermes, le fue útil para muchas cosas en la vida.

EL FILÓSOFO: Pues también tú, Menipo, deja tu libertad y tu franqueza, tu despreocupación, tu magnanimidad y tu risa cáustica: eres el único que ríe sin cesar.

HERMES: De ningún modo; conserva, por el contrario, esas cosas, pues son ligeras y muy fáciles de llevar y útiles para la travesía. Y tú orador, deja esa infinita afluencia de palabras y las antítesis y los paralelismos y los períodos y los barbarismos y los demás fardos del discurso.

EL ORADOR: He aquí que lo dejo todo.

HERMES: Está bien. Suelta, entonces, las amarras; quitemos la escalera; que se levante el ancla. Despliega la vela; dirige el timón, piloto. ¡Ojalá tengamos una feliz travesía! ¿Por qué lloráis imbéciles, y sobre todo tú, filósofo, a quien hace poco a arrancamos la barba?

EL FILÓSOFO: Porque creía, ¡Oh Hermes! que el alma era inmortal.

MENIPO: Mientes: otras cosas parecen apenarlo

HERMES: ¿Cuáles?

MENIPO: Pues que ya no volverá a tener magníficas cenas; ni podrá salir de noche a escondidas de todos, con la cabeza cubierta con su manto, recorriendo uno por uno los prostíbulos; ni, engañando a los jóvenes muy de mañana, percibirá dinero por su falsa sabiduría. Esto es lo que lo aflige.

EL FILÓSOFO: Y a ti, Menipo, ¿no te da pena haber muerto?

MENIPO: ¿Cómo, si me adelanté a la muerte sin que nadie me llamará? Pero, cambiando de tema, ¿no se oye una especie de clamor, como de quienes gritaran desde la tierra?

HERMES: Es verdad, Menipo, y no de un solo sitio, sino que unos congregados en asamblea, ríen todos gozosos por la muerte de Lampico, y su mujer es sujetada por otras mujeres, y sus niños, recién nacidos, son atacados también con innumerables piedras por los demás niños; otros aplauden en Sición al orador Diofanto, que pronuncia discursos fúnebres en honor de Cratón. Y ¡por Zeus!, también está allí la madre de Damasias, la cual, gimiendo lastimosamente, comienza con las mujeres la lamentación por su Damasias; pero a ti, Menipo, nadie te llora, sino que yaces solo en absoluta calma.

MENIPO: No esa sí; dentro de poco oirás a los perros aullando lastimosamente por mí, y a los cuervos batiendo las alas cuando y, ya reunidos, me sepulten.

HERMES: Eres estupendo, Menipo. Pero, puesto que nosotros hemos llegado a la orilla, id vosotros hacia el tribunal, siguiendo derecho por aquel camino; yo y el barquero iremos a buscar a otros.

MENIPO: Feliz travesía, Hermes.. Nosotros adelante, también ¿Qué esperáis? Fuerza es someternos a juicio, y dicen que los castigos son graves: ruedas, peñascos y buitres. La vida de cada uno se manifestará tal cual ha sido.

Dar el link

Si… noventa y nueve veces. Disponer la dirección adecuada, hacer clic y listo. Tener la información deseada, la necesaria para resolver un tema… cual fuera.

Asi se simple debiera ser en muchos campos de nuestra vida.

¿Por qué? Porque en esta época “la era de la información” llamada así por muchos empresarios, pensadores y comunicadores, corren los datos, de números y cifras incesantemente.

Como nunca antes tenemos tanta información disponible.

Sin embargo la vida social esta complicada en todo el mundo.

La crisis esta globalizada.

El primer síntoma manifiesto tiene que ver con la economía y su influencia en la vida de todos los días. Esta ciencia nació para potenciar la vida del hombre. Como todas las ciencias. Hacerla más rica en calidad. Es pura deducción lógica.

¿Que falla para producir la situación de inconmensurable dimensión, que vivimos en estos días y los que vendrán?

En primer lugar toda información tiene origen en una fuente. Son los primeros responsables. En segunda instancia están los medios de comunicación que difunden, a los 4 vientos, cada hecho registrado.

En tercer nivel estamos nosotros, los destinatarios de la información, Esta claro que estamos abrazados por una gran confusión, además de infinitas y múltiples interpretaciones que hacemos y escuchamos.

En síntesis decidimos a partir de los datos disponibles o por simple impulsividad. Cuando esta en juego “cosas importantes” la cosa cambia. Es necesario chequear la info, reflexionar la decisión y asi estamos…

Cada uno es más o menos optimista. Y también en cuanto a la incertidumbre.

La euforia y el temor son emociones distorsionantes, casi siempre.

Por lo tanto lo inteligente es estar a prudente distancia de ambas. Y si más si estas conectado con la realidad mejor.

Esto no incluye sumarse indefinidamente a grupos, numerosos o chicos que simplemente optan por no hacer nada, desensillar hasta aclarar, recordando tales tiempos como meramente transitorios.

Soy de los que piensan que el Sol siempre esta. Aunque este nublado, llueva sin cesar, caigan piedras o nieve, truene y relampaguee sin cesar. Todo pasa por que todo cambia. Y mucho tiene que ver la información que analizamos en nuestra mente.

Está la que viene del mundo exterior y también la que surge dentro de nosotros. Entonces debemos discernir lo prioritario, lo urgente, lo importante, lo trascendente. Aquello que hace bien solo a uno mismo y aquello que incluye a los demás.

La calidad de vida se manifiesta en la vida intima de cada ser. La acumulación de bienes, es un accesorio que incluso la abarata.

En esta semana propongo varios links, originados en diferentes lugares del interior. Es información útil, necesaria y constructiva. Para enriquecer nuestro banco de conocimientos.

El único banco que no quebrará es el del conocimiento. Aquella conjunción de acciones y comportamientos que le dan calor a la vida de todos los días.

Seguimos aristotelizando, al menos creemos que estamos haciendo conocer hechos y habilidades civiles, que pueden ser públicas en todo ámbito. Hasta la próxima. Juan Báez


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