La naturaleza cura las enfermedades. Sostenía Hipócrates en su época. También decía, el padre de la medicina: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”. Es un pensamiento de una potencia descomunal para apalancar nuestra vida, además útil para toda la humanidad. Transitamos un tiempo excepcional. Tenemos la gran oportunidad de no sabotear nuestro futuro. Especialmente si elegimos que pensamos y como lo hacemos realidad.
La carencia de auto confianza es un primer obstáculo a remover. No confiar en los propios gobernantes. La inseguridad jurídica… etc., son medias verdades que afianzaron la huída de capitales hacia el exterior. Un poco antes de esto, es conveniente reconocer la pobre confianza en nosotros mismos y la baja calidad del compromiso con la comunidad.
Hace tiempo que la seguridad social ha desaparecido del planeta. Además de la inmensa inseguridad bancaria, una muchísimo más importante aún… como es la seguridad política, prácticamente no existe. Es aquella que deben ejercer los hombres y mujeres que asumen la responsabilidad de gobernar.
La ausencia de autoridades probas, eficientes y dignas brilla en todo el mundo.
Gracias a otra serie de medias verdades, nuestra sociedad se convirtió en un complejo conglomerado de hechos de violencia, a los que nos acostumbramos, tanto como si fueran parte de nuestra idiosincrasia. Cualquier acto violento tiene siempre la misma fuente, la mentira. Esta, sea cual fuese, local o internacional, acompañada de medias verdades sigue siendo una mentira… eternamente.
El auto sabotaje al que me refiero al comenzar esta nota, significa tomar decisiones a partir del temor al futuro, tamaña incertidumbre construye una increíble gama de situaciones que se potencian inesperadamente, por múltiples factores que acaecen, invitándonos a resolver sucesos con extraordinaria inteligencia y madurez cuanta emergencia nos toque en suerte. Esta notable cualidad humana no siempre se activa colectivamente en nuestro territorio, pero aparece y cada vez más.
Cientos de cosas están sujetadas con alambre o pegadas con plasticola.
La interdependencia es cada vez mayor, a favor y en contra. Por ende cada una de nuestras decisiones repercute en el entorno. Más dinero afuera, menos trabajo decente adentro, más rejas, más aislamiento, más mala vida, menos solidaridad y mayor intranquilidad. No se puede importar la calidad de vida. Es necesario desearla para concebirla y construirla.
¿Hay algún banco seguro, afuera? ¿Y seguro con respecto a que, porque, cómo, cuando, quienes?
Aunque no lo crea los bancos más seguros del mundo están muy cerca, al alcance de la mano. Lo más seguro siempre es atender las primeras necesidades humanas. La alimentación, el abrigo, la vivienda, las obras de infraestructura…
Siento que estos meses son una gran oportunidad para investigar las tremendas posibilidades de nuestra Nación en sus variadas chances. La gran abundancia de recursos de todo tipo conforma un incentivo real para organizar el futuro, a partir de las difíciles perspectivas que se vislumbran en tierras lejanas y más allá de los males que puedan sobrevenir… en estas latitudes.
Concretamente, no se materializará la peor adversidad, en particular si no contribuimos aliándonos con el desánimo, la indecisión y el miedo en aquello que emprendamos.
La confianza en nuestro destino se forja a cada momento. Durante los últimos 50 años atravesamos múltiples adversidades y siempre emergimos fortalecidos. Esta vez la salida será muchísimo más efectiva haciéndolo colectivamente. Más si practicamos la cooperación y la solidaridad como moneda de intercambio. Dando de nosotros a los otros. Esta será una gesta memorable.
Acompaño una nota editorial en un diario de Mar del Plata. Hasta la próxima. Juan Báez
Toda la carne en el asador
por Gladys de la Nova (*)
Cansados de esperar soluciones y ser relegados una y otra vez, los hombres del campo van por más a pesar de los desaires oficiales y, aunque sigan siendo los contribuyentes más genuinos a las arcas del Estado, volverán a la protesta que, en esta ocasión, se presupone con una expresión distinta, aunque seguramente incluirá la suspensión en la venta de granos y hacienda.
Si los cortes de ruta “ya fueron”, como dijo Alfredo de Angeli, y si nadie descarta que la nueva metodología incluya una “sentada” de dirigentes a las puertas de la Rosada, habría que ir preparándose para una lucha larga: esta vez sería un camino sin retorno; los gremialistas y productores lo saben y es una realidad indiscutible que el campo no da más.
Hasta aquí llegaron las cosas, dicen los flamantes presidentes de la Rural y FAA -aunque nadie dudaba de la reelección de Eduardo Buzzi- y, junto con sus pares de Coninagro y CARBAP, ya se encargaron de afirmar que el cansancio que conlleva la crisis no siempre limita con el desgaste y el desgano: también es una oportunidad y no la desaprovecharán.
En rigor, aunque las cartas ya están echadas, la Mesa de Enlace esperará hasta el martes para diseñar correctamente los pasos a seguir. Aquí no puede haber margen de error. Lo saben y esta vez harán la apuesta más fuerte que hayan realizado hasta ahora.
Aseguran que les “sobaron” el lomo como a los caballos y al mismo tiempo se encargaban de decir, por otras vías, que estaban equivocados… por lo cual no los consultaban a la hora de decidir nuevas medidas para el campo, siempre erradas.
Ahora, la gente del campo pondrá toda la carne en el asador, no quieren cometer errores, ya conocen las cartas del adversarioy, como suele decir un viejo payador rural, llevarán a la partida no una carta en la manga, sino varios mazos de cartas para que no falte ninguna a la hora de redoblar la apuesta. Toda la carne en el asador es un modo de decir, ya que si algo faltará en breve en el país es el ganado vacuno. Pero no será sólo ese el reclamo. Ahora que el campo va por más reclamará el cobro de todas las facturas pendientes que este gobierno y varios anteriores dejaron sin pagar, relegando al sector a rincones olvidados y hasta dándose el gusto, en numerosas ocasiones, de desprestigiar al agro nacional. ¿Qué hará esta vez el hombre de campo para protestar? Tienen, por separado, ideas y propuestas cada cual más valedera y deberán consensuar, pero en lo que no dudan es en que así, la cosa no va más, la crisis es insostenible y el sector, en su conjunto, atraviesa la crisis más profunda que jamás haya conocido.
Tampoco pierden de vista, los dirigentes, que deberán poner algunos límites a los dirigidos, aunque la decisión de volcarse a las rutas surge de los chacareros y ningún ruralista la impulsó jamás. Y el otro mirador desde donde contemplan el devenir de las acciones gremiales es el que enfoca el efecto que tendrá la nueva protesta en la población y en todo el ámbito nacional.
No quieren enfrentamientos con nadie y esa es la única razón por la cual esta vez demorarán unos pocos días antes de anunciar el cronograma de acciones a seguir, en el marco más pacífico que pueda, aunque no niegan que esta vez se desbordó el vaso o, dicho de otro modo, los 300.000 vasos que estaban en el límite, en la mano de cada uno de los productores rurales que, todavía, siguen de pie. (*): DyN.
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