Archivo de 17 17America/Buenos_Aires Agosto 17America/Buenos_Aires 2008

Invertir en salud

Si… es la mejor opción para vivir muy próximo a la plenitud.
En estos tiempos de gran incertidumbre, además de transitoria y de difícil resolución, respecto a… ¿que hacer? Para estar mejor.
Más cuando la política gubernamental no acierta con sus decisiones procurando el bienestar general.

¿A qué salud me refiero…?

Además de una excelente salud física, incluyo la fortaleza emocional, la serenidad mental y la riqueza social. ¿Es que no corresponde…?
De seguro hay argentinas y argentinos sintiendo salud plena en cada poro de la piel. Además deben experimentar cada noche, cuando se apaga la luz del dormitorio, gran sensación de serenidad.

Entre tanto, ideas e imágenes diversas desfilan en nuestra mente con el día que termina. Vivimos en una interrelación incesante de aciertos, desengaños y anhelos cercanos.

¿Cuanto invertimos en salud?

Especialmente como y cuanto hacemos para que la sociedad emerja fortalecida por nuestra propia acción, con determinación y valor.
No me refiero a dinero, solamente. Mucho más a ideas y acciones. Especialmente en nuestros micro espacios sociales, donde transcurre el tiempo de nuestra familia, los vecinos o compañeros de trabajo.
¿Cuantas ideas nacen y crecen alrededor de las mejoras en nuestro barrio o nuestra área de trabajo?
¿Cuanto invertimos en creer y esperar lo mejor para nosotros y los que vendrán?
¿Cuanto más esperaremos a que las cosas se resuelvan sin nuestra participación?
¿Cuanto más seguiremos usando el tiempo para aumentar nuestro desvelo y angustia, ante la ausencia de satisfacciones?
Quizás como nunca antes debemos concluir que:

Ahora es tiempo de invertir en nosotros, en nuestra gente.

Cambiar el “este país” y “esta gente” incluyéndonos…
Tenemos lo que somos. Somos, lo que nos representa.
Parecen verdades absolutas y no lo son.
Si… sé que no somos todos así…

Tampoco hicimos lo suficiente para que los buenos asuman con responsabilidad e idoneidad el gobierno nacional, provincial, municipal y social.
Esta es la mejor opción. Invertir en salud.
Para cada uno de nosotros y para todos en la misma dirección.

¡Somos, los que estamos esperando!
¿Es que acaso vendrán de algún otro lugar?

En todas las sociedades gobiernan los hombres y las ideas.
En nuestro caso si no están fallando los hombres, es porque fracasan las ideas que se materializan en acciones.

Mientras más tiempo invirtamos en tratar nuestros problemas, más tiempo se pierde en pensar soluciones. Hay un viejo principio chino que dice algo muy preciso al respecto.

“Cuando tienes un problema y piensas en él, lo agrandas”
“Si piensas en soluciones, lo achicas”

Simple… de sentido común.

¿Qué hacer…? ¡Pensar profunda y abiertamente!

Sin dudas: El final de lo que no va, antecede a la crisis.

El gran desafío esta sentado esperándonos.
Para la parada que viene hacen faltan los mejores talentos y las mejores voluntades, en pro del bienestar general.
No es apto para tibios, pusilánimes y egoístas.

Cuando un negocio nos sale mal… una de las primeras reacciones es de mal humor. No es la mejor respuesta, para advertir en que fallamos. Salvo que hagamos la más fácil. La culpa la tiene…

Es una manera muy práctica de aumentar nuestro desengaño y mal humor. Para esto muchas veces somos incluso audaces.

Como sociedad nos falta valor para enfrentar las cosas que podemos cambiar. Eso será hasta que… nos decidamos a hacerlo.
Solo es necesario un poco más que la masa critica suficiente para que luego esto se expanda por todo rincón de la geografía nacional.

Mientras tanto, cunde el mal humor, alentando nula inversión en salud. Hasta la próxima. Juan Báez

Una Nación adolescente

Una de las definiciones de adolescente, dice: Es “la etapa de la vida durante la cual el individuo (en este caso nuestra querida Nación) busca establecer su identidad adulta…
Desde el punto de vista psicológico, la adolescencia es un período de experimentación, de tanteos y errores. En ella los comportamientos son inestables, predominando la desarmonía entre ideas, conceptos y metas, siempre en la búsqueda de la propia identidad. También hay una marcada tendencia a la melancolía y la irracionalidad.
¡He aquí la importancia de desdramatizar!  ¿Para qué? Si, todo pasa. Y esto… lo que sea, también pasará.
Uno de nuestros grandes problemas es que queremos las cosas a “nuestra manera” ya. Otra característica adolescente…
Continuando con la idea inicial, un adolescente además es proclive a extender las consecuencias de un fracaso a otros planos, tendiendo al fatalismo. En el caso de personas son síntomas típicos, la obsesión y el miedo a minúsculos problemas -todos pasajeros- como el acné, la obesidad, anomalías entre miembros, cabeza y tronco, etc.
En el caso de nuestra Argentina… tantos minúsculos problemas se convirtieron en un gigantesco espacio de soliloquios. Sin embargo el diálogo empezó… en el 2001, las cacerolas dieron el puntapié inicial. En aquel momento las personas se hicieron escuchar. Hoy ya hay entidades reclamando en las calles y las plazas, como debe ser en una sociedad hacia la madurez. La edad corre para todos.
La sociedad civil ha crecido gracias a los dolores por desengaños y desencuentros. Incluso la gran mayoría no esta resentida porque ha vuelto a tener fe y esperanza.
La cruz cada vez esta más cerca. Y esto Es… en toda creencia de principios espirituales. Ninguna religión tiene exclusividad respecto a estos dos atributos propios de la voluntad individual.
Muchos adolescentes hicieron un diario íntimo… recordando alegrías, traiciones, pérdidas y maldiciones. Algunos practicaron con el tiempo una autocrítica sincera, favoreciendo su adultez. Si no aprendemos del pasado, corremos el riesgo de volver a equivocarnos en el futuro.
Flirteos unidos a juegos de seducción y poder, generan sentimientos efímeros y frugales. Un pequeño obstáculo rompe al amor pasajero. Toda forma de rebelión es otro aspecto destacado en el adolescente.
La construcción de valores es el camino más difícil, pero Es el único cierto para tener libertad y dignidad. Casi siempre el tramo final… es el que mas cuesta…
Quienes experimentaron alguna vez la caminata al santuario de la Virgen de Luján, saben que desde La Reja ya se observa la Cruz de la Iglesia, incluso desde mucho antes, si se prenden las luces, se la aprecia con nitidez al anochecer hasta que comienza el amanecer.

Un poco de esto somos. Aproximándonos a la mayoría de edad.
En corto tiempo más, tendremos 21, décadas.
Esta edad explica muchas de nuestras actitudes:

Desencuentros múltiples, díscolos comportamientos, transgresiòn intermitente, y para hacerla más complicada… una sociedad multicultural y multiétnica.

A contrapelo de la historia, forjamos pasajes que mediante el análisis racional y lógico, promueven al desconcierto. Tenemos rasgos de pueblo tremendamente vulgar… bananero dicen algunos. Sin embargo exhibimos caracteres singulares que sobresalen, y son propios de cultas sociedades, más aún de comunidades que honran tradiciones y hacen del respeto un canto a la vida.

Sin embargo en esas naciones hoy, los hombres y mujeres de otras layas son tratados salvajemente. Peor que números y bestias.

En estos pagos, desde hace 100 años los inmigrantes siguen usando sus lenguajes, tradiciones y culturas. No fueron jamás compelidos a ninguna requisa coercitiva ni menos coactiva. Aquí los extranjeros y sus descendientes son argentinos con derechos y deberes. Aquí nos enfrentamos a nosotros mismos, hasta desorientarnos sin lograr discernir la dirección de nuestro destino. Para peor no podemos imitar a nadie.
No hay nación en el planeta que sirva de referencia o parecido.
¡Estamos en el horno! ¡Cada uno depende de sí y de ahí, para los demás!

Por esto resultan inútiles las comparaciones con otros y con ninguno. Parecemos un país desarrollado y somos sub en varios aspectos.
Para variar cada día saltan más a la vista.
Todo esta tomando conocimiento público. La corrupción, el mal genio, las malas artes, los arreglos, la adulación, el apriete, el aguante son claros síntomas de la inmadurez colectiva y de la falta de dirección.
La Justicia es flaca, y súper acotada. El desorden social marcha a la cabeza y atrás de esta aparece la policía… Cada vez están más lejos. Estamos en un tiempo donde hay necesidad de armonizar ideas y comportamientos para cada uno encontrar su lugar. Los hay quienes construyen la sociedad con coraje. Hay tibios…

Hay también quienes usan su libertad para afianzar

su egocentrismo y apetitos vanos.

Pueblo mudo es peor que pueblo ciego.
Un pueblo obediente del pensamiento único, es contra natural de raíz. No funcionará en La Argentina.

Tenemos muchas razas en la sangre y el semblante.
Aquí viven hombres y mujeres de todos los orígenes y cielos. Multifacéticos y difíciles de encasillar, por esto usamos tantas etiquetas.

Disponemos de un territorio semejante a un supermercado de recursos naturales donde esta todo por hacer.

Desde el punto de vista de la superficie geográfica, tenemos posibilidades de crecer varias veces más al 100 % de lo que somos hoy. Multiplicar por 2, 3, 5, 10 y hasta por 30 la cantidad de habitantes, hasta tener la población de La India, de parecida superficie territorial.

El tema es como crecemos… y de la mano de quienes lo hacemos…

¿En quienes confiamos el gobierno y la administración?

Veníamos bien… pero paramos…

Estamos a media máquina y a mitad de camino.
La gran mayoría sabe adonde queremos ir.  Aunque no se vea, se nota. Se escucha una cosa, se percibe otra.

Nuestra clase media es la primera mayoría nacional y reconoce la diferencia entre lo que tiene calidad y lo que no.

En esto estamos, rumbo a nuestro gran destino.

El gobierno continua sin disponer de la iniciativa, por incompetencia. Negándose a considerar los hechos por la racionabilidad y la lógica que emergen claramente, con la naturaleza de las cosas.
El tiempo tiene su ritmo y seguramente a el no le gusta que se hagan las cosas sin él.
Hasta la próxima. Juán Báez