Archivo de Agosto, 2008

Acercándonos a cien ediciones

En poco más de un mes llegaremos a la edición número 100.
Más de 20.000 mujeres y hombres reciben nuestro semanario.
Preparamos diversos cambios procurando enriquecer y facilitar la intercomunicación.
Además de continuar con la entrega semanal de BN – Buenas Nuevas nacionales anunciadas y recolectadas en medios de todo el país, iremos al encuentro de ellas, para redactarlas nosotros mismos, tanto en organizaciones sociales, entidades civiles, privadas y públicas. Difundiremos toda idea y actividad que reconozcamos de utilidad para nuestros lectores, acostumbrados a tener BN.
Incorporaremos nuevas herramientas para disponer de videos, fotos y gráficos de todo quehacer que contribuya a hacer conocer nuestras habilidades, virtudes y fortalezas como sociedad.

Esta semana insertamos una nota publicada en el diario Los Andes, redactada en Rosario sobre un grupo de connacionales que tienen la habilidad de hacernos reír… a veces hasta llorar, toda vez que los vemos y escuchamos –todo en un solo acto- y también cuando solo los recordamos oyendo cada ocurrencia creada y originada en la mente de Les Luthiers

La mayoría de los argentinos necesitamos refrescar ideas, metas y básicamente el humor, para motorizar el recorrido de las próximas semanas, visto el empecinamiento de nuestros gobernantes al prácticamente obligarnos a enriquecer nuestra vida interior… como gran actividad para crecer como ciudadanos y no caer en la inacción y la desesperanza. Obviamente, la mayoría no precisa de la presión gubernamental, lo hacemos por propia conveniencia o como efecto y consecuencia de la propia crisis…
Pero el baile en el que estamos es como mínimo novedoso. Como casi nunca –que yo recuerde-, no hay en el horizonte ninguna pista acerca de lo que puede pasar en el país dentro de 2 o 3 semanas…
Carecemos de panorama. Solo mas de lo mismo.

Sin embargo creo que lo mas sano es no bajar los brazos. Si el tiempo político no mejora, las flores y las plantas se abrirán otra vez en la primavera, verdes y multicolores. Jamás piense lo contrario. Sea niño o niña nuevos bebes nacerán, y con ello nuevas alegrías se vivirán. La ley natural funciona, todo pasa. Esta es nuestra razón de vivir. Hasta la próxima. Juan Báez


Lutherapia inició su temporada de sesiones

Con el psicoanálisis y nuevas aventuras para Mastropiero como eje temático, se estrenó en Rosario el show número 33 del quinteto Les Luthiers, el más musical de los últimos tiempos. Los Andes estuvo allí. Vendrán a Mendoza el año próximo. Pablo Pereyra

Ya es una costumbre que el clan musical humorístico fundado por Gerardo Masana en 1967 estrene en Rosario, donde hace más de un mes que tienen las seis funciones agotadas de lo que han dado en llamar muy adecuadamente “Lutherapia”.

El viernes, había ansiedad entre sus fanáticos, venidos de todas partes del país y del mundo, entre los que se encontraban españoles y venezolanos que viajaron especialmente para el nuevo show y, ciertamente, no quedaron defraudados, ya que al quinteto parece que no le pasan los años ni la vigencia, ni mucho menos su ingenio.

Porque si bien hay ideas recicladas, las diez arias de este espectáculo tienen cada uno de los ingredientes por los que Les Luthiers son famosos internacionalmente.

Con una sala rebozante de entusiasmo -el bello teatro de la Fundación Astengo-, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich, paciente y psicoanalista respectivamente, se sentaron en el diván y comenzaron su rutina de extravagantes sesiones terapéuticas, cada una con su respectiva canción, las que funcionaron como recuerdos, alucinaciones, sueños o citas del paciente, quien en esta ficción está preparando una tesis sobre el músico Mastropiero -la ya mítica criatura creada por Mundstock en 1968 cuya vida se expande como un universo paralelo al grupo- llamada “Influencia de la semiótica musicológica en la obra de Johann Sebastian Mastropiero”.

Con esta excusa argumental, armaron el más musical de los shows del quinteto en mucho tiempo estrenando, para beneplácito de los fanáticos, tres nuevos instrumentos: la exorcítara, en la obra “El día del final” -ganador del concurso realizado el año pasado en la Expo Les Luthiers 40 años-, un aparato sacado de la ciencia ficción bizarra; el delirante bolarmonio, en la obra “Rhapsody in balls”, creado por pelotas, en un auténtico duelo con el piano que hizo estragos en el público, y el thonet, en “Pasión bucólica” -la canción ya fue presentada en el espectáculo “Humor dulce hogar” de 1985 - donde dos ancianas interpretadas por Carlos Núñez Cortés y Jorge Maronna ensayaban una obra utilizando distintos muebles de un living como tambores.

Muchos espectadores se preguntaron por qué no hubo alguna alusión en el show al Negro Fontanarrosa, fallecido hace 13 meses y uno de los colaboradores habituales de Les Luthiers. Aunque no hubo una respuesta oficial, la vitalidad del quinteto estaba intacta y se notaban sus ganas de estrenar esta obra que a partir del 5 de setiembre llevarán al teatro Gran Rex de Buenos Aires hasta el 14 -su nueva casa luego de dejar después de 30 años el teatro Coliseo desde 2004- y dejaron suelta la idea de una mini gira por el interior del país que incluiría a Mendoza pero recién para 2009, ya que antes viajarán otra vez a España en noviembre, país donde ya tienen entradas agotadas en la mayoría de los auditorios en los que actuarán.

“Lutherapia” incluyó títulos como la opereta medieval “El cruzado, El arcángel y la arpía”, la galopa psicosomática “Dolores de mi vida”, la marcha prenupcial “Las bodas del Rey Pólipo” y arrancaron auténticos desmanes y delirios con la cumbia epistemológica “Dilema de amor” y el exorcismo sinfónico coral “El día del final”, sin duda los hits de este show.

A esto se sumó, de regalo, un bonus track fuera del programa, la canción “Ya no te amo Raúl” con una cantante invitada que fue remplazada en género por Rabinovich y que hizo las delicias del final.

Al igual que las dos últimas obras del quinteto “Los premios Mastropiero” de 2005 y la colección “40 Años de trayectoria”, este nuevo producto amalgama una muy visual mezcla de arte, virtuosismo formal y oficio musical que se va pareciendo cada vez más a un tratado filosófico, a un manifiesto estético, a una mirada de interpretar la realidad desde un costado donde tanto la estructura del lenguaje como la de los sonidos, juegan, se fusionan, chocan, forman otras figuras y se desarman a placer, simbiotizando un fuerte poder de identificación con sus seguidores históricos, los cuales pueden rastrear con facilidad cuatro décadas creativas sobre el escenario y seguir sorprendiendo para una nueva generación.

Tras nueve discos, exitosos espectáculos y más de veinte premios, entre ellos la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica, la mayor condecoración a extranjeros que da el Gobierno español entregada hace un año atrás a Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Daniel Rabinovich, además de la gira de “Lutherapia”, les espera una segunda mitad de año que incluirá un programa para el canal educativo Encuentro, actualmente en etapa de preproducción.

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Recogeremos nuestra siembra

Y sí. Definitivamente recibiremos el fruto de lo que sembremos.
La Democracia es casi perfecta, cuando la sociedad civil participa, propone y controla. Además en todos los estratos sociales.

¿Como pretendemos vivir mejor… si no hicimos los deberes?

Se cumple hoy un año más de la desaparición física del General José de San Martín… Lo recordamos a través de elegidas expresiones de su productiva vida. Complementamos de esta forma con la nota que un mendocino la escribe en el diario Los Andes del dia de la fecha

  • “Al Ejército de los Andes queda la gloria de decir: en 24 días hicimos la campaña, pasamos las cordilleras más elevadas, concluimos con los tirano y dimos libertad a Chile.”
  • “Compañeros juremos no dejar las armas de la mano hasta ver al país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje”
  • “Declaro no deber ni haber debido, jamás, nada a nadie.”
  • “Desearía que mi corazón fuese depositado en el de Buenos Aires.”
  • “Hace más ruido un sólo hombre gritando que cien mil que están callados”
  • “La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos.”
  • “La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien”
  • “Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos.”
  • “Mi nombre es lo bastante célebre para que yo lo manche con una infracción a mis promesas.”
  • “Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.”
  • “Mis necesidades están suficientemente atendidas con la mitad del sueldo que gozo.”
  • “No esperemos recompensas de nuestras fatigas y desvelos.”
  • “Para los hombres de coraje se han hecho las empresas.”
  • “Sacrificaría mi existencia, antes de echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición.”
  • “Serás lo que debas ser, si no no serás nada.”
  • “Si hay victoria en vencer al enemigo; la hay mayor cuando el hombre se vence a si mismo.”
  • “Si somos libres, todo nos sobra.”
  • “Seamos libres, lo demás no importa nada.”
  • “Una derrota peleada vale más que una victoria casual”.
  • “Un buen gobierno no está asegurado por la liberalidad de sus principios, pero sí por la influencia que tiene en la felicidad de los que obedecen”.

El ocaso del tigre

En el día del Padre de la Patria, Abel Posse inicia su colaboración con Los Andes a través de una serie de notas exclusivas que irán apareciendo oportunamente. Hoy es la ocasión para hablar del retorno de San Martín a Mendoza luego de su campaña triunfal. Y de cómo lo recibió la Argentina.
Abel Posse - Novelista y diplomático

El joven coronel Olazábal, su discípulo y admirador, subió desde Mendoza para esperarlo en su descenso de las altas cumbres. Venía como a contramano de su gesta triunfal, de Perú y Chile hacia su patria, que era una entelequia, una ilusión, seguramente un peligro. Llegaba con un capitán, dos asistentes, su mucamo, los arrieros contratados y algunas mulas con toda su pobreza. Pero también con dos símbolos esenciales para cosmovisión: el estandarte y el tintero de la Inquisición.

Olazábal vio cómo se dibujaba su silueta en la alta neblina: venía envuelto en un poncho chileno y gran sombrero panamá. Venía ladeado sobre los bastos, doblado por dolores estomacales y artríticos que sólo el láudano calmaba.

Olazábal recordaría que lo abrazó llorando y que él lo trató de “hijo”. San Martín se echó a descansar bajo un tinglado de ponchos y le cebaron mates de café. Tenía cuarenta y cinco años, pero una fatiga y una palidez malsana. Sólo se mantenía con la intensidad de siempre aquella mirada brillante que al coronel le pareció un reflejo de luz en un sable quebrado.

Se establecería en Mendoza, en casa de amigos, y después en su chacrita de Los Barriales, donde pensaba producir vino y pagar los años de paz que debía a Remedios de Escalada y a su hija. No las veía desde cuatro años atrás, cuando partió hacia la guerra y el triunfo.

Olazábal tuvo que decirle que ella estaba en Buenos Aires enferma de muerte y que él debía proceder con la cautela de un proscripto. No podía salir de Mendoza porque habían apostado partidas para prenderlo o asesinarlo.

Y así llegó la noticia de la muerte de Remedios y de que de su hija, Merceditas, se harían cargo los parientes de Remedios.

Lo acusan alternativa o simultáneamente de ladrón de fondos públicos, de borracho, de mujeriego, de querer entronizarse rey, de querer restablecer el poder de España.

Las cotorras y cuervos de la política temen el retorno del Príncipe, del águila. Los mediocres se invisten de puntillosos legalistas, los fundadores del caos son formalistas: encuentran que, si bien venció al mayor ejército del Imperio en América y liberó la Argentina, Chile y Perú y transformó la Ciudad de los Reyes en la Lima de la república independiente, “realizó estas operaciones sin la debida obediencia al Gobierno de Buenos Aires, pues actuó sin sus órdenes tanto en 1817 [Chile] como en 1820 [Perú]”.

La argentinita enana muestra sus uñas al tigre. Estanislao López, desde Santa Fe, le advierte que le han preparado un consejo de guerra. No lo tienen por un libertador generoso y genial sino por una especie de montonero alzado en uniforme de gala.

Es el mundo del absurdo: otros equivocados le piden que por favor funde una dictadura. Obviamente se agrava su enfermedad. En su chacra padece crisis que lo ponen al borde de la muerte, sin que se pueda definir la causa orgánica de su mal. (“El infierno son los otros”, escribirá Sartre, San Martín lo vivirá.)

La Argentina enana (de ayer y de hoy) envenena no sólo su grandeza sino también su renunciamiento a las grandezas.

Es “el país malpensado”: todos se desconfían como si siguiesen enfrentados al desierto del desembarco.

Es la Argentina que expulsará hacia el exilio o la muerte a sus grandes.

San Martín por unos ocho años en el país pagará treinta de exilio.

Rosas será condenado a treinta años en la niebla (con ingleses).

Sarmiento será “el loco Sarmiento”, morirá en el Paraguay como huyendo de las burlas.
Alberdi, sin conseguir ser reconocido por el poder (fue el mayor pensador estadista), morirá “en París con aguacero”, en un rincón del hospital de Neuilly.
Artigas pagará su grandeza con décadas en una atroz cárcel del Paraguay.
Y Belgrano.
Y el caballero Laprida (asesinado).
Facundo, Urquiza, Dorrego, Lavalle, todos ejecutados por partidas asesinas o fusilados.
Y Avellaneda, Yrigoyen, Perón, Frondizi, Alem.
O Evita y Guevara.
O Lugones, Horacio Quiroga, Arlt.
El lector puede elegir, pero sólo en la gama de negro. (Y debería ordenarle a su hijo que no se le ocurra ningún sueño de talento, de grandeza o de aventura sublime.)

Es la némesis, el rito de venganza contra el Príncipe que trajo el bien o la gracia, que prevalece en ciertas tribus primarias. En nuestra republiqueta de gozadores carnívoros, sólo los mediocres, los atinados, mueren en la resplandeciente armonía de la clínica.

Kierkegaard afirmó que, de todos los hombres admirables, el más admirable es el que tienta lo imposible.

Pues sólo quien osa apostar a lo imposible puede alcanzar lo absolutamente nuevo, la revelación o la fundación.

San Martín fue uno de esos pocos.

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Hasta la próxima. Juan Báez

Invertir en salud

Si… es la mejor opción para vivir muy próximo a la plenitud.
En estos tiempos de gran incertidumbre, además de transitoria y de difícil resolución, respecto a… ¿que hacer? Para estar mejor.
Más cuando la política gubernamental no acierta con sus decisiones procurando el bienestar general.

¿A qué salud me refiero…?

Además de una excelente salud física, incluyo la fortaleza emocional, la serenidad mental y la riqueza social. ¿Es que no corresponde…?
De seguro hay argentinas y argentinos sintiendo salud plena en cada poro de la piel. Además deben experimentar cada noche, cuando se apaga la luz del dormitorio, gran sensación de serenidad.

Entre tanto, ideas e imágenes diversas desfilan en nuestra mente con el día que termina. Vivimos en una interrelación incesante de aciertos, desengaños y anhelos cercanos.

¿Cuanto invertimos en salud?

Especialmente como y cuanto hacemos para que la sociedad emerja fortalecida por nuestra propia acción, con determinación y valor.
No me refiero a dinero, solamente. Mucho más a ideas y acciones. Especialmente en nuestros micro espacios sociales, donde transcurre el tiempo de nuestra familia, los vecinos o compañeros de trabajo.
¿Cuantas ideas nacen y crecen alrededor de las mejoras en nuestro barrio o nuestra área de trabajo?
¿Cuanto invertimos en creer y esperar lo mejor para nosotros y los que vendrán?
¿Cuanto más esperaremos a que las cosas se resuelvan sin nuestra participación?
¿Cuanto más seguiremos usando el tiempo para aumentar nuestro desvelo y angustia, ante la ausencia de satisfacciones?
Quizás como nunca antes debemos concluir que:

Ahora es tiempo de invertir en nosotros, en nuestra gente.

Cambiar el “este país” y “esta gente” incluyéndonos…
Tenemos lo que somos. Somos, lo que nos representa.
Parecen verdades absolutas y no lo son.
Si… sé que no somos todos así…

Tampoco hicimos lo suficiente para que los buenos asuman con responsabilidad e idoneidad el gobierno nacional, provincial, municipal y social.
Esta es la mejor opción. Invertir en salud.
Para cada uno de nosotros y para todos en la misma dirección.

¡Somos, los que estamos esperando!
¿Es que acaso vendrán de algún otro lugar?

En todas las sociedades gobiernan los hombres y las ideas.
En nuestro caso si no están fallando los hombres, es porque fracasan las ideas que se materializan en acciones.

Mientras más tiempo invirtamos en tratar nuestros problemas, más tiempo se pierde en pensar soluciones. Hay un viejo principio chino que dice algo muy preciso al respecto.

“Cuando tienes un problema y piensas en él, lo agrandas”
“Si piensas en soluciones, lo achicas”

Simple… de sentido común.

¿Qué hacer…? ¡Pensar profunda y abiertamente!

Sin dudas: El final de lo que no va, antecede a la crisis.

El gran desafío esta sentado esperándonos.
Para la parada que viene hacen faltan los mejores talentos y las mejores voluntades, en pro del bienestar general.
No es apto para tibios, pusilánimes y egoístas.

Cuando un negocio nos sale mal… una de las primeras reacciones es de mal humor. No es la mejor respuesta, para advertir en que fallamos. Salvo que hagamos la más fácil. La culpa la tiene…

Es una manera muy práctica de aumentar nuestro desengaño y mal humor. Para esto muchas veces somos incluso audaces.

Como sociedad nos falta valor para enfrentar las cosas que podemos cambiar. Eso será hasta que… nos decidamos a hacerlo.
Solo es necesario un poco más que la masa critica suficiente para que luego esto se expanda por todo rincón de la geografía nacional.

Mientras tanto, cunde el mal humor, alentando nula inversión en salud. Hasta la próxima. Juan Báez

Una Nación adolescente

Una de las definiciones de adolescente, dice: Es “la etapa de la vida durante la cual el individuo (en este caso nuestra querida Nación) busca establecer su identidad adulta…
Desde el punto de vista psicológico, la adolescencia es un período de experimentación, de tanteos y errores. En ella los comportamientos son inestables, predominando la desarmonía entre ideas, conceptos y metas, siempre en la búsqueda de la propia identidad. También hay una marcada tendencia a la melancolía y la irracionalidad.
¡He aquí la importancia de desdramatizar!  ¿Para qué? Si, todo pasa. Y esto… lo que sea, también pasará.
Uno de nuestros grandes problemas es que queremos las cosas a “nuestra manera” ya. Otra característica adolescente…
Continuando con la idea inicial, un adolescente además es proclive a extender las consecuencias de un fracaso a otros planos, tendiendo al fatalismo. En el caso de personas son síntomas típicos, la obsesión y el miedo a minúsculos problemas -todos pasajeros- como el acné, la obesidad, anomalías entre miembros, cabeza y tronco, etc.
En el caso de nuestra Argentina… tantos minúsculos problemas se convirtieron en un gigantesco espacio de soliloquios. Sin embargo el diálogo empezó… en el 2001, las cacerolas dieron el puntapié inicial. En aquel momento las personas se hicieron escuchar. Hoy ya hay entidades reclamando en las calles y las plazas, como debe ser en una sociedad hacia la madurez. La edad corre para todos.
La sociedad civil ha crecido gracias a los dolores por desengaños y desencuentros. Incluso la gran mayoría no esta resentida porque ha vuelto a tener fe y esperanza.
La cruz cada vez esta más cerca. Y esto Es… en toda creencia de principios espirituales. Ninguna religión tiene exclusividad respecto a estos dos atributos propios de la voluntad individual.
Muchos adolescentes hicieron un diario íntimo… recordando alegrías, traiciones, pérdidas y maldiciones. Algunos practicaron con el tiempo una autocrítica sincera, favoreciendo su adultez. Si no aprendemos del pasado, corremos el riesgo de volver a equivocarnos en el futuro.
Flirteos unidos a juegos de seducción y poder, generan sentimientos efímeros y frugales. Un pequeño obstáculo rompe al amor pasajero. Toda forma de rebelión es otro aspecto destacado en el adolescente.
La construcción de valores es el camino más difícil, pero Es el único cierto para tener libertad y dignidad. Casi siempre el tramo final… es el que mas cuesta…
Quienes experimentaron alguna vez la caminata al santuario de la Virgen de Luján, saben que desde La Reja ya se observa la Cruz de la Iglesia, incluso desde mucho antes, si se prenden las luces, se la aprecia con nitidez al anochecer hasta que comienza el amanecer.

Un poco de esto somos. Aproximándonos a la mayoría de edad.
En corto tiempo más, tendremos 21, décadas.
Esta edad explica muchas de nuestras actitudes:

Desencuentros múltiples, díscolos comportamientos, transgresiòn intermitente, y para hacerla más complicada… una sociedad multicultural y multiétnica.

A contrapelo de la historia, forjamos pasajes que mediante el análisis racional y lógico, promueven al desconcierto. Tenemos rasgos de pueblo tremendamente vulgar… bananero dicen algunos. Sin embargo exhibimos caracteres singulares que sobresalen, y son propios de cultas sociedades, más aún de comunidades que honran tradiciones y hacen del respeto un canto a la vida.

Sin embargo en esas naciones hoy, los hombres y mujeres de otras layas son tratados salvajemente. Peor que números y bestias.

En estos pagos, desde hace 100 años los inmigrantes siguen usando sus lenguajes, tradiciones y culturas. No fueron jamás compelidos a ninguna requisa coercitiva ni menos coactiva. Aquí los extranjeros y sus descendientes son argentinos con derechos y deberes. Aquí nos enfrentamos a nosotros mismos, hasta desorientarnos sin lograr discernir la dirección de nuestro destino. Para peor no podemos imitar a nadie.
No hay nación en el planeta que sirva de referencia o parecido.
¡Estamos en el horno! ¡Cada uno depende de sí y de ahí, para los demás!

Por esto resultan inútiles las comparaciones con otros y con ninguno. Parecemos un país desarrollado y somos sub en varios aspectos.
Para variar cada día saltan más a la vista.
Todo esta tomando conocimiento público. La corrupción, el mal genio, las malas artes, los arreglos, la adulación, el apriete, el aguante son claros síntomas de la inmadurez colectiva y de la falta de dirección.
La Justicia es flaca, y súper acotada. El desorden social marcha a la cabeza y atrás de esta aparece la policía… Cada vez están más lejos. Estamos en un tiempo donde hay necesidad de armonizar ideas y comportamientos para cada uno encontrar su lugar. Los hay quienes construyen la sociedad con coraje. Hay tibios…

Hay también quienes usan su libertad para afianzar

su egocentrismo y apetitos vanos.

Pueblo mudo es peor que pueblo ciego.
Un pueblo obediente del pensamiento único, es contra natural de raíz. No funcionará en La Argentina.

Tenemos muchas razas en la sangre y el semblante.
Aquí viven hombres y mujeres de todos los orígenes y cielos. Multifacéticos y difíciles de encasillar, por esto usamos tantas etiquetas.

Disponemos de un territorio semejante a un supermercado de recursos naturales donde esta todo por hacer.

Desde el punto de vista de la superficie geográfica, tenemos posibilidades de crecer varias veces más al 100 % de lo que somos hoy. Multiplicar por 2, 3, 5, 10 y hasta por 30 la cantidad de habitantes, hasta tener la población de La India, de parecida superficie territorial.

El tema es como crecemos… y de la mano de quienes lo hacemos…

¿En quienes confiamos el gobierno y la administración?

Veníamos bien… pero paramos…

Estamos a media máquina y a mitad de camino.
La gran mayoría sabe adonde queremos ir.  Aunque no se vea, se nota. Se escucha una cosa, se percibe otra.

Nuestra clase media es la primera mayoría nacional y reconoce la diferencia entre lo que tiene calidad y lo que no.

En esto estamos, rumbo a nuestro gran destino.

El gobierno continua sin disponer de la iniciativa, por incompetencia. Negándose a considerar los hechos por la racionabilidad y la lógica que emergen claramente, con la naturaleza de las cosas.
El tiempo tiene su ritmo y seguramente a el no le gusta que se hagan las cosas sin él.
Hasta la próxima. Juán Báez