La historia escribirá que, en la última elección antes de cumplir 200 años, la sociedad argentina alcanzó una situación increíble.
Se vivía una democracia totalmente deformada, prevaleciendo el capricho personal de los principales referentes.
¿Que tipo de democracia es esta, donde los grandes y tradicionales partidos políticos están borrados de la gesta electoral?
Quienes participan de la contienda, concurren sin internas.
No hay debate de ideas ni de programas de gobierno por los canales televisivos. La “gilada” aguanta cualquiera… pensaran
Y cada día que pasa tenemos más preguntas que respuestas. En todos los niveles, en cualquier lugar.
Si… una gran porción de habitantes “flotan” en el micromundo de sus emociones y reacciones. Necesitan estar “colgados” de “algo exterior” para no pensar el “aquí y ahora” y en consecuencia están ausentes a la hora de construir las bases de un mejor porvenir.
Cada uno crea y hace su futuro. Tanto sea un hombre, una familia, un pueblo, una nación, una región, un continente o un planeta.
A unos cuantos connacionales les da igual quién gane el 28. Más allá de cómo se llame, sin importar la calidad de las ideas que sustentan cada propuesta.
Persistir en la creencia que “vamos bien” aunque estemos + o – concluirá en una nueva frustración, tal vez mayor a todas las anteriores, simplemente porque de a poco se van esfumando las expectativas. No hay cambios para mejor.
¿A esto lo cambiamos entre todos los que votamos o no lo cambia nadie… te suena?
Creer que las cosas cambiaran con mas de lo mismo, huummm… quién puede asegurar que quizás no sea peor. No estamos bien en gran medida predominan los condicionamientos, no hay respeto al disenso ni siquiera a la propia investidura. Ningún político está exento de responsabilidad, de los hechos y sucesos que acontecieron en el espantoso pasado que estamos transcurriendo desde hace 50 años.
Los únicos que cambian, son aquellos que están enojados con su presente.
Estas son palabras expresadas por un hombre que en su momento toco fondo, digamos… fue el último de la clase. A partir de allí, realizó cambios alcanzando los más grandes honores en su actividad. Su nombre Lee Iacocca.
Modelos de actitud y comportamiento hay y habrá en todas las épocas, este es uno.
Las expresiones de Enrique Santos Discépolo, tienen severa actualidad, decía:
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador.
Todo es igual; nada es mejor;
lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón;
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que si es cura,
colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.
Que falta de respeto, que atropello a la razón;
cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón.
De nosotros depende.
Los políticos han fracasado organizando la democracia.
No deben existir mayores condicionamientos para crear nuevas organizaciones.
Hasta la próxima.
0 Respuestas a “¿Tocamos fondo? O aún falta un trecho desconocido…”