Practicar la cooperación

Es una opción. A la que uno puede acceder libremente. Y únicamente si uno esta exento de prejuicios (juzgar antes de…) Por ejemplo:

“Esto durará mucho tiempo, mientras tanto no daré, no pagaré, no consumiré, no invitaré, daré lo menos, no seré parte de la solución, bicicletearé, postergaré, mentiré, que lo resuelvan quienes lo hicieron, etc. etc.”

No todos gozan de la libertad requerida para permitirse ser facilitador del flujo energético, vitalizando la esencia de la salud social.

En las crisis afloran lo mejor y lo peor de cada uno. Pero insisto, cada uno decide como vivir. El clima social lo hacemos entre todos. Cada crisis trae aprendizajes y comportamientos.

Antes del 2001 prácticamente eran desconocidos los piquetes.

Desde entonces las manifestaciones se popularizaron y poco a poco se convirtieron en rutina. Casi siempre son en contra del gobierno, pero es la sociedad quién sufre soportando sus efectos. Aprendimos un comportamiento no constructivo. Lo mismo con los escraches, que se masificaron a la sazón. Entre lo positivo está la aparición de pequeños movimientos civiles y la conformación de organizaciones… Sin padrinazgos gubernamentales o empresarios. Sin el amparo del dinero oficial y la prebenda. Responden al liderazgo social. Buscan encaminar causas. Participan… comprometidos.

¿Que pasará cuando estos grupos dispersos se unan… y trabajen juntos para lograr una mejor convivencia social?

Procuro de ver la parte positiva en cada cosa, digo íntimamente, se viene una época mágica.

Cada ser tiene la oportunidad de hacer de su vida un sueño… en lugar de reaccionar estimulado por las circunstancias, sumándose al entorno de la desconfianza y la hostilidad.

Personalmente creo que tenemos una gran oportunidad para ensayar y practicar a pierna suelta, todas aquellas cosas que le hacen bien a los humanos. Dar… compartir… comprender.

Mirando las cosas desde fuera del planeta, de la mano de algún vecino galáctico o cósmico, podemos ver que las peleas por el poder, por el dinero y por tener la razón… son solo comportamientos infantiles, incompatibles con la época.

Tener la razón, solo, a los gritos… de prepo, en medio del caos y la miseria. Solo agranda el ego… la pequeña bestia que cada uno tiene.

Ahora es tiempo de cooperar con uno mismo, haciendo alguna cosa a favor de los demás.

Esto, así de simple le hace bien a nuestra Alma produciendo paz y felicidad. Pruebe si no lo cree. Experimente. Saque su propia conclusión.

Debemos crecer individualmente para transformarnos en adultos. Aparentemente no es suficiente el hecho de haber superado algunas etapas, como por ejemplo: Tener DNI, votar, ser padres, tener un titulo profesional, etc.

¿Cuál es nuestra edad, cívicamente…?

Digo… somos personas especiales (por el tiempo que nos toca vivir) que debemos hacer cosas extraordinarias para vivir como personas comunes… esto es: “…sin custodias ni entre rejas/ limitaciones, sin miedo… con esperanza y alegría”.

La mayoría de las personas quieren vivir como simples personas comunes…

Los menos son los que… hago la mía viste. Y por esto vivencian otra vez los clásicos síntomas de una vida chata y vana…

El mundo esta diciendo basta al personalismo, el infantilismo luce globalizado en todas sus vertientes.

Para esto, un mínimo autoanalisis es necesario y a la vez saludable…

Es de torpes volver a tropezar con la misma piedra más de una vez. Salvo que a uno le guste. Y bueno… que le vas a hacer… cada uno tiene libre albedrío. O sea, si no vemos fallas en nuestra forma de pensar, estamos enfocados en un comportamiento del tipo manada… Si no se corrige el rumbo las dolencias aumentan cada día.

Cada crisis incorpora nuevos parámetros mentales. Algún parecido con otras hay. Tienen en común los efectos del cambio pero son de diferente intensidad y duración.

¿Como nos paramos frente a ella?

¿Cuanto y que aportamos para obtener provecho social?

¿Esta crisis es política, económica o cultural?

Personalmente creo que es cultural. Si nos subimos al piso del altruismo, la buena voluntad y el coraje… obtendremos una política que construya una economía sana en cada lugar.

Hasta la próxima. Juan Báez

La única verdad

Es la ley de evolución. Todo se transforma. Todo nace y renace.

Hace menos de 9 meses nadie imaginaba el tiempo que estamos viviendo. Unos días después comenzaba nuestra crisis del campo, imprevista por los propios protagonistas y por quienes solo pudimos observarla.

Mientras tanto –en aquellos días- el mundo vivía una suerte de silencio de radio… No pasaba nada grosso casi en ningún lado. Tampoco el Banco Central de algún estado(s) desarrollado(s) inyectaba fondos para estabilizar el mercado. Así fue el primer semestre. En este segundo las cantidades que se manejan no alcanzan a comprenderse por la cantidad de ceros que se ubican a la derecha del primer número… hablamos de billones, trillones, cuatrillones, 12 ceros, 15, 18, 24… etc. ¿De que estamos hablando… de granos en la arena de la playa, de glóbulos blancos y hematíes?

A partir de entonces, vivimos en la imprevisibilidad… Nadie sabe que pasará la semana que viene. Casi en ningún lugar.

¿De que tamaño tiene que ser el aporte de todos los bancos centrales… para encaminar la economía… mientras se complica el trabajo, los flujos comerciales y la inestabilidad monetaria se esparcen?

¿Cuánto dinero hace falta al “mercado” que aún no se calma?

¿Estamos hablando solo de valores? Si… valor. ¿Que vale qué? ¿Cuánto vale… la vida? ¿Por qué cuesta tanto bien vivir? ¿Es que solo es necesario… dinero? ¿Hay algo más? ¿Y con la salud emocional y síquica, como estamos? ¿Cuánto influyen las mentiras? ¿La vergüenza pesa? ¿El coraje para enfrentar la realidad, ya apareció? ¿Cómo, por qué y para qué?

En tanto navegamos en un mar globalizado de incertidumbres, a la vez somos conducidos incompetentemente. Es como si estuviésemos arriba de un bondi, en el que el chofer hace lo que quiere sin tener en cuenta mínimos parámetros… por ejemplo escuchar a la oposición, preguntar al soberano… ¿Es extraño que un chofer no te pregunte… dónde va? Para no despertar iras hay que mantenerse con el pico cerrado y ni siquiera decir muh, porque puede ser tomado como un favoritismo hacia la gente del campo. Es una especie de democracia inédita. No se puede discrepar. No se puede decir. No se puede… ejercer derechos.

¡Probablemente no quieran escuchar la conciencia del pueblo!

Sin embargo el pueblo se ha estado manifestando durante los últimos meses de muchas maneras. Una de ellas es retirando simpatías hacia la gestión. El pueblo argentino no es sordo, ni mudo, tampoco “come vidrio…” Con la verdad al lado, vamos a cualquier, parte pero sin ella… cada vez marchan más solos.

El forcejeo ha sido una constante en las esferas del gobierno, y esto cada día crea mayor preocupación, más aún cuando los dichos no se acompañan con los hechos. Es un clásico, están conversando los sordos, en un lenguaje sin señas…

Lo expresaba en el pasado George Orwell: “En la era de la mentira y el engaño universales, decir la verdad sería un acto revolucionario”

Hace apenas un instante se me cruzó esta idea: Haciendo memoria y mirando mi propia experiencia como niño y adolescente, mi conclusión es que, hace algunas décadas la inseguridad no era primera plana, mis amigos y compañeros retornaban a sus casas ni bien comenzaba el nuevo día, los saludos entre policías y vecinos eran una rutina y casi no habían noticias de “sangre, odio y terror” en los medios. Esos tiempos hoy serían una imagen del paraíso…

¿Cuantos desengaños vivimos los argentinos? Digo y asumo, tenemos curtida la piel para lidiar con la adversidad. No somos desprevenidos. Si está aumentando la desconfianza, es porque se intuye otra gran frustración. Tal vez la mayor de todas, porque poco a poco pusimos credibilidad, confianza y ahorros en el ciclo iniciado después del 2001. Se había logrado instalar un circuito virtuoso y el trabajo se expandió libremente en toda nuestra geografía. Todo eso ya es pasado, quedó atrás, se liquidó en brevísimo tiempo… solo meses. Como una oferta de temporada. Se esfumó aquello tan bueno que se consiguió y que fue bandera y argumento. Ahora ya no es, no va. Las cosas han cambiado, el panorama nuevamente es incierto, como antes de empezar el ciclo en mayo del 2003.

Los ejes parecen ser los mismos de un régimen totalitario. Las cosas deben ser como “ellos…” quieren. Además en todas las instituciones. Qué clase de democracia es esta. Pregunto por segunda vez. O es que aún se cree que el pueblo solo tiene derecho a obedecer y a votar, nada más. Digo, se han confundido de parcela. Aquí ya no vive más la masa fácil de dirigir y de engañar; se mudó al siglo pasado. Solo vive en el recuerdo.

Hasta la próxima. Juan Báez

Desdramatizar… cada circunstancia

¿Por qué I?: Simplemente porque es lo mejor para nuestra vida.
¿Por qué II?: Sea cual fuese la causa es “algo” que no podremos resolver “solos” y menos angustiados o ansiosos, con temor, o intempestivamente, con rabia o prepotencia, victimizando la propia realidad.
¿Por qué III?: Sencillamente estamos pasando por la antesala de un ciclo nuevo. Lo peor del pasado no volverá. Vamos hacia un tiempo muchísimo mejor, más expansivo de los valores espirituales para honrar la vida con mayúsculas.

¡Todas las crisis terminan en mejores épocas!

De a poco aparecerán en el escenario global, las verdaderas causas de la debacle. Todos estamos en el baile. A algunos les toca bailar con la más fea…

La manipulación gubernamental por quienes se sucedieron en tales prácticas está en estado terminal, tienen los días contados.
Son tantas las mentiras organizadas inteligentemente, que está concluyendo el tiempo de la ilusión.

¡Recordemos como es una pequeña comunidad prospera!:

Naturalmente la mayoría vive con bienestar y alegría, casi todos tienen trabajo. Los niños se divierten en los espacios libres mientras los abuelos disfrutan del tiempo rodeados de la familia y los amigos. Los hechos de violencia son mínimos y ocasionales. La educación, la seguridad y la confianza construyen con fuerza la armonía social.

El respeto a los intereses del otro es una característica distintiva cultural. En síntesis casi todos son clase media, hay pocos pobres y otro tanto de ricos.

¿Acaso nuestro planeta es insuficiente en recursos? ¿En que? ¿Por qué? ¿Dónde? ¿Cuándo?
¿Por qué el petróleo bajó 66% del precio que tuvo el año pasado?
¿Qué pasará en la tierra cuando los nuevos gobernantes de cada región prioricen la promoción de la prosperidad como una necesaria meta social? Particularmente como una aspiración natural y no como satisfacción de un deseo político partidario.

En pocas palabras cuando la mayor parte de la población mundial sea clase media. Proporcionalmente parecida a la descripción dada mas arriba, de como es una pequeña comunidad.
Sería fantástico ganarle esa gran batalla a la corrupción y sus artistas gobernantes.

¡Importa esencialmente trabajar la idea!

El que miente gobernando, lo hará siempre. Le interesa mantener el poder, a cualquier precio. Además cada día es más incompetente con la realidad de los otros. Sin embargo esta a la vista, se marcharán con este ciclo. Como todas las cosas, estos también finalizan.

Mientras dure la crisis, la que sea, lo mejor es volver a las fuentes. Mantenerse con sobriedad y coherencia, vivir frugalmente, ser solidario en las relaciones y la inter acción con los demás. Ayudarlo a mejorar. Tener mentalidad abierta para comprender y estar atento. Lo más importante: No dramatizar, preferentemente nada. Ni aunque vengan degollando…

Mientras mas practiquemos “esto” mejor para nuestra salud psíquica y emocional. Mejor para nuestras relaciones con el micro mundo en el que crecemos y tenemos nuestro hábitat. Así conformaremos una estirpe de coraje, para honrar nuestro origen.

La mentira tiene la virtud de potenciar la corrupción. Corroe las relaciones de todo tipo. Es practicada habitualmente por los egocéntricos y egoístas. Cualquier parecido con nuestra realidad inmediata es causalidad o casualidad… Elija, libremente.

Pensemos unos instantes… padres que mienten, gobernantes que manipulan con sus dichos para mostrar una realidad inexistente en los hechos.

Lo peor que nos pasa, es que no haya pena ni castigo para quienes son crueles con la sociedad.

En nuestro país la corrupción prácticamente no tiene pena.

El Código Penal adolece de los artículos con la tipicidad específica para este tipo de delitos, en especial cuando se daña el patrimonio estatal, aquello que la jurisprudencia reconoce como hacienda pública. El patrimonio estatal no es del gobierno de turno. Pertenece a la sociedad, a todos. Por esto nuestros gobernantes se enriquecen “legalmente” con artimañas y trucos jurídicos, en perjuicio de la sociedad. En el capitulo dedicado a corrupción en el criollito Código Penal… los hechos delictuales cometidos brillan por su ausencia. Por eso nadie fue condenado. Es así desde hace décadas.

Sin leyes adecuadas reina el caos. Simplemente las reglas de juego estas hechas a favor de pícaros y mendaces.

A pesar del tremendo saqueo que soportamos… aún estamos aquí, esperando un nuevo ciclo pronto a comenzar. Hasta la próxima. Juán Báez

Autoconvocados con fe

Está visto que la turbulencia financiera se globaliza y está impactando con descomunal fuerza en la economía y en la sociedad mundial a una escala jamás vista, por la inmensa mayoría de quienes habitamos el planeta.
De entre todos ellos, conformamos en esta hora, una minúscula parte de experimentados seres, en crisis y conflictos múltiples.
He visto como la decadencia social prácticamente nunca desapareció totalmente de nuestros pueblos y ciudades. También he visto como después de cada una de ellas, minúsculos grupos hicieron punta comenzando nuevas etapas.
Atravesamos el 2001, creyendo que lo habíamos visto todo. Por lo expuesto, parece que nos así. El final es incierto, todavía.

Quizás debamos tomar a esta adversidad como una materia esencial, tal vez la más importante de nuestras vidas.
Tal vez es el momento para transformemos en una sociedad adulta, haciéndonos cargo de nuestro rol y parte, mientras el gobierno gobierna con eficiencia y solvencia la parte que le toca.
Aprendimos que no alcanza con “…que se vayan todos”.

Es menester ocupar los espacios vacíos de liderazgo moral.

Para estas circunstancias disponemos de una cualidad indivisible de la victoria, por lo tanto es propia de hombres y de razas. Con ella de nuestro lado, seremos increíblemente victoriosos. Para estos tiempos la fe… asi sencillamente, es imprescindible.

La fe no nos servirá, si nos sentamos en algún lugar de la tribuna a observar como se produce el desenlace de tal o cual conflicto.
La fe es hija privilegiada de las causas justas y la acción valiente es su bandera.
O sea si hacemos algo… pongamos Fe.
Sino tenemos Fe, busquémosla porque vamos a necesitarla.

Nadie en el mundo, independientemente del cargo y responsabilidad, puede dar certeza del tiempo de duración e intensidad de la crisis.
Hay decenas de preguntas simples rondando en mi cabeza:

  1. ¿Qué hacemos mientras tanto?
  2. ¿Cómo convivimos con los problemas propios?
  3. ¿Quién se hace cargo de esta nueva gama de obstáculos?
  4. ¿Cómo neutralizo los efectos que vienen desde afuera de nuestra geografía?
  5. ¿Qué hacemos, con quienes gobiernan nuestro país?
  6. ¿Qué hacemos ante la injusticia, cada día avanza un poco mas, promovida, como una oferta única y privilegiada?
  7. ¿Vale la pena planificar… algo?
  8. ¿Qué hago por los demás?
  9. ¿Me conviene sumar en grupos que busquen soluciones o me quedo en el molde?
  10. ¿Soy parte de la solución o del problema?
  11. ¿Hasta cuando aceptaremos la mentira con tanta indigencia?
  12. ¿Puedo revertir este presente?
  13. ¿Esta amenazado mi trabajo?
  14. ¿Mis necesidades básicas no serán satisfechas?
  15. ¿Y mis deseos primarios, que tal?
  16. ¿Puedo construir un buen futuro, ahora?
  17. ¿Seguiré esperando soluciones que vengan de afuera?
  18. ¿Puedo cambiar y hacer algo ahora?
  19. ¿Qué? ¿Con quienes? ¿Cómo?
  20. ¿Para que? ¿Por qué?
  21. ¿Quiero vivir mejor?
  22. ¿Algo tengo que hacer?
  23. ¿Empiezo ahora o en otro momento?

Siempre existieron conflictos y adversidades. Siempre se superaron. La acción grupal y colectiva fue una constante, o sea sumarse a otros es necesario.
Las decisiones son individuales, las acciones son con otros.

Indudablemente, el silencio y la reflexión son estados necesarios para cada quien. Algo debemos hacer individualmente.
La situación amerita un cambio. Y un cambio ahora. Luego vendrán otros cambios. Pero inevitablemente, tengo que participar si es que no quiero que la crisis me borre del mapa.

Hace pocos días los habitantes de una nación amiga, escucharon de su presidente, lo siguiente: “El miedo es sufrimiento. El miedo impide emprender, el miedo impide implicarse. Cuando se tiene miedo, no se tienen sueños; y uno no piensa en el futuro. Hoy, el miedo es la principal amenaza para la economía.
Hay que vencer ese miedo. Es la labor más urgente. No se vencerá, no se restablecerá la confianza con mentiras, sino diciendo la verdad.”

Mi sugerencia es, hagamos de cuenta que escuchamos esto de nuestra presidente. Son verdades universales. Por eso son simples y trascendentes. Están mas allá de quien la dice. El miedo mata de a poco la vida. Vaciándola de fe. Minimizándola. No vale la pena, dar tanto por tan poco. Tengamos fe. Hasta la próxima. Juan Báez

Lo primero, primero

Ser interior…alma, cuantos nombres mas existen cuando hacemos referencia al verdadero Ser que habita en cada uno de nosotros. Ese que aprende de las equivocaciones y crece recorriendo el camino verdadero.

Con El corregimos rumbos y evolucionamos discerniendo.

Claramente existen las prioridades… Lo que esta primero. Aquello que antecede a lo secundario.

Si interiormente estamos bien, todo lo demás pasa a segundo plano.

La realidad que vivimos, en toda su crudeza, es obra nuestra. Nosotros lo hicimos. No es útil encontrar culpables, menos buscarlos. El querer vivir bien es una invitación de nuestro destino.

Lograrlo, es cosa de construir con las ideas adecuadas, junto a las emociones equivalentes y compatibles, más la voluntad dirigida, así emerge la energía que realiza.

Para las próximas semanas se prevén marchas masivas en las  principales ciudades europeas, imitando las clásicas concentraciones de ahorristas y caceroleros argentinos, en aquellos días del corralito. La crisis global se está instalando en todo el mundo.

Los argentinos como grupo social vivimos grandes frustraciones. Más allá de celebrar 25 años de democracia, resulta costoso encontrar razonables períodos de eficiente gestión gubernamental produciendo el bienestar general.

La falta de respeto hacia la sociedad ha sido una constante. La mentira la acción más empleada. ¡Un gobernante que miente es peor del que roba, es la creencia musulmana…!

El espejo sirve para enfrentarse a la propia imagen… es el único testigo. Todos los demás son cómplices.

Para crear pobres solo hace falta corrupción. A mayor prostitución institucional, mayor deterioro social. No es casual. Así se fabrica el desempleo y la marginalidad. Solo hace falta corrupción. Con esto solo alcanza, aunque abunden las explicaciones. La realidad es una sola. En todo el mundo ha fracasado la conducción política. Algunos la tienen muy dura por delante… nosotros tenemos experiencia… y por más complicada que aparezca… Las causas justas siempre triunfan.

¿Como hacemos para vivir mejor? Evidentemente no alcanza solo con proponérsela. A esta firme determinación hay que acompañarla con coraje y fortaleza espiritual. La fuerza moral emergerá otra vez en las circunstancias que vivamos. Es el papel protagónico de las causas… Y vencen en el tiempo porque quienes la conforman tienen de su lado la justicia natural de los hechos y la verdad incontrastable de las acciones que se suman y potencian aun más la movida. Las causas justas siempre triunfan. Por ende auguro un final feliz. Concluirá esta nueva experiencia social, con un gobierno cada día más aislado, casi en retirada, mientras el pueblo cada día piensa mejor los próximos tiempos.

Mientras más se prolongue el conflicto, se reducen los espacios de maniobra para el ejecutivo. Sin diálogo entre las partes, se debilita la capacidad moral del que tiene más para perder… en este caso quienes ejercen el poder.

Tenemos experiencia en estas pugnas, la gran mayoría del pueblo solo cree en los resultados o en las señales que pintan posibilidades, y por ahora no se ven.

A partir del tibio acompañamiento de mayo de 2003 se paso a una credibilidad creciente que duró hasta casi alrededor de un año atrás, luego comenzó a crecer la desconfianza, por lo que creer en el gobierno otra vez, es una tarea hartamente difícil…
No hay agentes ni acciones para producir semejante nuevo encanto.

Mientras tanto en aristotelizar.com celebramos dos años, 104 ediciones. Entramos en un nuevo tiempo… una nueva etapa, durante los primeros días de una nueva Argentina… Hasta la próxima. Juan Báez