El progreso es una meta social indudablemente. Corresponde a su más íntima esencia, se halla inserta. Alcanzarla requiere transitar un proceso que comienza reconociendo la cruda realidad, tal cual es, en su máxima virulencia.
Ya transcurrió un tiempo… desde que comenzamos la peripecia y todavía continuamos con esta carga sobre nuestras existencias.
Llevamos la responsabilidad de crear las soluciones, cada uno desde su lugar. Por esto es necesario participar.
No es grato vivir en la inseguridad y la violencia permanente.
Tampoco es sano. Sin embargo hay signos que alientan un cambio de tendencia en la vida social de nuestra capital, alrededores y mas allá.
En primer lugar los nuevos legisladores crearon un clima diferente. Hay diálogo. Algunas organizaciones dicen presente… con sus objetivos fundacionales. Hay instituciones recuperando protagonismo.
Reconquistar la calidad de vida de otros tiempos es una tarea colectiva, mientras más numerosa, mejor.
No vendrá… si nosotros no vamos a su encuentro.
Las ideas promotoras del desarrollo social, necesariamente tienen oposición. Suele pasar desde antes de emerger, durante su gestación y lógicamente después de ser aplicadas. Más… si afectan intereses de los hombres que acumulan dinero. Hay puja entre el bien y el mal. Entre esto o aquello.
Esas ideas se afianzan con nuestra decisiva participación.
Porque… es muy importante que la mayor parte de la sociedad goce de bienestar y seguridad. Desde allí hacia el resto para que el total de ciudadanos usufructúen estos lógicos derechos de la vida civilizada.
Los pares de opuestos existen en todo el planeta, son un insumo insustituible de la vida.
Por ejemplo:
Valoramos la verdad, cuando desestimamos la mentira.
El despotismo agranda la actitud y acción democrática.
En cada proceso todo se recicla, entonces sucede un reordenamiento ideológico, creando nuevas realidades.
La pasividad… es una participación anodina, inútil. Sólo cuando nos rebelamos, y pasamos a la acción nos convertimos en proactivos.
La transparencia es amiga inseparable del progreso y del bienestar. ¡Sin ella los mejores esfuerzos son estériles!
En la vereda puesta, la manipulación solo crea más pobreza, humillación y violencia. Es su metier.
La presencia de estos fenómenos humanos permitió parir ideas de vanguardia construyendo mejor futuro, en cada lugar, en todos los tiempos. ¡Y… porque no aquí!
La madurez se afianza con la cooperación de grupos y hombres.
Observemos a nuestros vecinos… Chile y Uruguay, disfrutan de las cuestiones del disenso. Se coopera arriba y se crece abajo.
Por ende es vitalmente importante dejar atrás la desunión y la descalificación de los oponentes.
Tal postura contribuye al crecimiento de la pobreza y la declinación.
A la crueldad social se la vence con participación comprometida de la sociedad civil.
La complicidad involuntaria generalizada genera inactividad civil y una mediocridad que mata y expande la vida indigna.
Simplemente caen expectativas individuales y colectivas. Se apuntala el subdesarrollo, crecen pobres como si fueran flores en esta primavera de la corrupción.
Por eso esta recurrente insatisfacción existencial, urge desplazarla de nuestra mente y corazón.
Si… con voluntad, entereza y por supuesto… idealismo.
Todas las cosas siempre empiezan siendo una idea.
Si la indecisión marcha a nuestro lado, no es buena compañía.
Si no sabemos como y que hacer… conversar con otros ayudará a encontrar caminos.
Si participamos como sociedad civil, si la justicia funciona a plenitud, la seguridad quedará instalada en la sociedad.
Los desbordes sociales anuncian el fin de las ideas de época. Recordemos el 2001.
El cambio es lo único permanente en el progreso de la raza.
Sí, es difícil reconocer el mal humor de los patos, otro tanto encontrar una salida a esta conjunción de crisis y desequilibrios. Pero vamos bien. La salida esta próxima. Se consolidará con la participación civil. ¿Como? ¡Como se pueda! ¡Como se intente! Lo importante es conversar, buscar ideas mínimas y continuar hacia delante.
Dios es impotente ante la obsesión exclusiva del cruel, del avaro o del perverso. Su ayuda no les llega. Tales seres cerraron sus puertas.
Imposible generar mejores signos de nueva realidad despreciando a los demás.
Si buscamos un mejor destino en este lugar, en este tiempo con estos protagonistas.
Si queremos escribir una historia digna, como ocurrió en tantas latitudes, en cualquier tiempo, hay que poner lo mejor de cada uno, para el conjunto social. Hasta la próxima. Juan Báez
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